El niño creativo y soñador que me habita.

Yo creo que el niño interior, cuapexels-photo-1148998ndo se mantiene vivo, no necesita pretextos ni excusas para manifestarse.

Aunque esta certeza apenas la hago consciente, percibo que me viene acompañando desde hace mucho rato.

Hubo un tiempo maravilloso, en el cual el treinta y uno de octubre era un día mágico y especial, porque representaba la oportunidad para expresar el niño creativo y soñador que me ha habitado.

Porque en esta fecha en particular, está permitido mostrar el verdadero yo, y por ello es fascinante, porque en los otros días del año el yo vive oculto detrás de muchas máscaras.

Entonces durante todo el año, el disfraz es obligatorio para obtener respetabilidad y ofrecer una apariencia de solvencia y control social en virtud de la representación que debo hacer frente a los demás, sobre todo si se tiene mucha expectativa sobre el qué dirán.

Sonreír es una máscara perfecta cuando quiero lograr algo de otra persona, aprendizaje temprano de todo bebé, que sabe que sonreír es una estratagema valiosa a la hora de procurar afecto.

O poner cara de enojo y de manera selectiva, cuando deseo manipular el entorno y generar un desorden emocional en los incautos que se dejan amedrentar por este tipo de estrategia.masked-ball-1176145_960_720

Se que todo esto tiene un toque maquiavélico. Me pongo una máscara para ir a trabajar. Otra para estar con mis amigos. Más tarde y es la más compleja y elaborada, cuando uso maquillaje para conquistar a mi pareja y lo más difícil cuando en la intimidad y merced a la convivencia, el andamiaje se cae porque debo ser yo mismo sin trampas ni escondijos.

Tengo para la venta el disfraz del alegre, del manipulador, del asustado, del neurótico, del seductor, del ofendido, del inseguro, del solapado, del triste, del millonario, del pobre, del catastrófico, del “de malas”, de la víctima, del salvador, del victimario porque ninguno de ellos ahora me sirve para nada… ya no los necesito.

jcpmLo curioso del asunto es que, para todos estos papeles, tengo público, que me aplaude y patrocina en este intrincado juego de la máscara.

Definitivamente el yo está enajenado.

Entonces el último día de octubre, observo en la calle, trajes pintorescos y maquillajes perfectos y muy significativos, de monja, policía, superhéroe, delincuente, prostituta, príncipe de la india o personaje de ciencia ficción todopoderoso.

Como el deseo está proyectado en el disfraz, y saca a la luz la propia sombra, cuando me pongo un disfraz, me oculto, para observar, y ser mirado… Mezcla de narcisismo, y fantasía infantil para jugar por una noche, a ser el personaje que ha creado el deseo.

Yo creo que cuando la máscara es lo habitual, el día de los disfraces, sale mi niño interior y se manifiesta lo inconsciente… con permiso.

¿Qué me apasiona?

musician-2148871_960_720Yo creo que la pasión es el motor de la vida. Y que, definitivamente, uno de los descubrimientos más tenebrosos que hacemos, es constatar que nada nos apasiona… por lo tanto, concluyo: ¿para qué vivo?
Así la pregunta fundamental a la hora de evaluar nuestra existencia es: ¿qué me apasiona?... Para identificar luego, aquello por lo cual vale la pena vivir. Entonces, si la pasión es el motor, eso quiere decir que el deseo es, en última instancia, el directo encargado de darnos la suficiente energía para ir en pos de lo que queremos; pues en la vida es muy importante saber lo que queremos, para ir por ello y en ese propósito,la pasión y el deseo son obligatorios para lograr metas y objetivos.
Trabajar con pasión por aquello que queremos, es lo mejor que nos puede pasar. Desear intensamente algo para conseguirlo es la razón de la existencia. Levantarse diariamente con un propósito, nos da la motivación necesaria para darle sentido a la vida.
En otras palabras, estamos hablando del “sin sentido” que tiene la existencia, en sí misma, si no le encontramos horizontes. Cada minuto que pasa puede ser vacío, si no encontramos el propósito.
Por lo tanto ¿por qué no siento pasión? Porque desde niño me robaron toda posibilidad de soñar al confrontarme desde muy temprano con la realidad. Recordemos que el tiempo del niño es el tiempo para soñar. Porque como adolescente me cortaron las alas de la imaginación, donde era poderoso y capaz, para sumirme en la tristeza de la incomprensión y la soledad selectiva, merced al rechazo de quienes, por el contrario, deberían haberme acompañado, pese a mi rebeldía. Porque castigaron mi “niño interior”, obligándome a madurar y a comportarme como un hombre serio, antes de tiempo, afectando mi proyecto de felicidad.
En definitiva, me apasiono porque tengo sano y libre el “niño interior”, que todo lo puede, todo lo quiere, todo lo sabe y todo lo sueña y lo consigue para su propio deleite, y para enriquecer de sentido su propia vida, con la capacidad de disfrute y goce que todo niño posee.
Yo creo que lo que me apasiona es todo aquello que puedo y me permito disfrutar pues, al fin y al cabo, disfrutar es la consecuencia lógica de hacer las cosas… con pasión.

Divertimentos vocales, para reirse de sí mismo

Yo creo que la vida no puede tomarse demasiado en serio y creo que los cementerios están llenos de este tipo de pesonajes que, por fuerza mayor, ya no pueden reirse.

Pienso que la vida es el lugar de la risa y que es parte de la inteligencia emocional tener la capacidad de reirse de sí mismo.

Y además tengo la sospecha de que si me río mas, prolongo el delicioso arte de vivir, que para otros es la tortura mayor, porque ni siquiera se dan el permiso de reir.

Desde hace mucho tiempo confirmé, que la risa es el remedio infalible, pues se lo aprendí a mi mamá quien coleccionaba la revista Selecciones… así como también he venido descubriendo investigaciones serias, que estudian los poderes terapéuticos de la risa, en trastornos como la depresión, la ansiedad y el estrés.

Se que los niños nos enseñan el poder de la risa, porque todavía tienen viva la capacidad del asombro.

Y hoy quiero dejar salir mi niño interior con este video que disfruto cada vez que lo veo y lo oigo.

Hay de mí si no me río, pues he perdido mucho tiempo en “cosas serias”.