El tiempo de la esperanza.

pexels-photo-277477Yo creo que la esperanza existe, si me doy permiso de que exista.

Y creo que el desaliento me invade, si con los pensamientos pesimistas, le doy entrada en mi vida.

Se que la esperanza se muere si no la alimento a diario.

Desde muy pequeño aprendí que la esperanza es lo último que se pierde y que es una aliada de la fe.

Compañera inseparable de todo aquel que está proyectado hacia el futuro, soñando escenarios posibles, pues la esperanza es la amiga íntima del mal estudiante que ruega que lo acompañe en el momento de presentar el examen, que no preparó a conciencia.

La esperanza está presente en los familiares del paciente que ha ingresado a la unidad de cuidados intensivos.

La esperanza es fundamental para el secuestrado y el prisionero, quienes frente a los hechos que les rodean, albergan la posibilidad de ser liberados.

La esperanza aparece en la oración sincera de aquel que sale a la calle a ganarse la vida.

Está presente en el enamorado de una causa perdida quien, desde su amor no confesado, sueña con que ese otro se dé cuenta de la pretensión de su corazón anhelante.

Creo que la esperanza nace cada vez que me levanto, después de un fracaso y deseo con toda mi fe que las cosas mejoren.

Tengo la esperanza de que cuando pase la pandemia, voy a recuperar el tiempo perdido, en el que dejé de abrazar a mis amigos y seres queridos.

Tengo la certeza de que la economía se va a reactivar.

Tengo la seguridad de que seré más consciente de la fragilidad de la vida y de la necesidad de proteger y aprovechar cada momento que me regale la existencia para vivir intensamente, porque si no es aquí y ahora… entonces ¿cuándo?

La oportunidad para la esperanza nunca llega, porque dicha oportunidad es una decisión que tomo aquí y ahora, por lo tanto, la oportunidad ya está aquí.

Yo creo que es tiempo de sentir esperanza, porque tengo la corazonada, ahora más que nunca, de que siempre hay un amanecer… para renacer.

Los obstáculos aparecen en proporción al pensamiento pesimista.

pexels-photo-401213Yo creo que el pensamiento determina la manera de actuar. Por lo tanto, los obstáculos aparecen en proporción al estilo de pensamiento pesimista.

En el fondo ¿quién es pesimista?

Posiblemente alguien que antes era optimista, pero ahora está muy bien informado.

Aunque considero que es mejor ser optimista y lo digo por su origen semántico, pues viene del verbo optimizar y lo entiendo como sacarle provecho a lo que se tiene como recurso, aquí y ahora.

El pasado fin de semana, en medio del merecido descanso, luego de una jornada laboral intensa, tomándome una bebida caliente, para mitigar el frío de la madrugada, me senté un largo rato a observar a través de la ventana, mientras aparecía completamente la luz del sol.

Tomé conciencia del momento presente, entonces descubrí que los obstáculos pertenecían al mundo de la imaginación, como aquello que se anticipa de manera catastrófica. Y entonces decidí transformar cada obstáculo imaginario, en oportunidades tangibles, perfeccionando mi estrategia. Por lo tanto, enfoqué mi atención en el resultado más adecuado, conforme a la realidad del momento.

En medio de un silencio profundo, le lancé al Universo mis deseos más poderosos.

Dice Deepak Chopra, en su libro las siete leyes espirituales del éxito, que entre el espacio silencioso y un pensamiento es posible introducir la intención de nuestro corazón, pues su capacidad de ser intuitivo, holístico, conceptual, y relacional no está orientado a perder o a ganar.

Mis metas, las considero semillas esparcidas en el campo de todas las posibilidades y debo confiar en que mi intención tiene el poder suficiente para hacerlas crecer y desarrollar en el momento propicio, porque todo en el Universo tiene su tiempo y su lugar.

Los obstáculos también aparecen cuando le doy crédito a mis detractores. Y un manto de dudas e inseguridades me invade cada vez que escucho a los otros expresando opiniones, diciendo que eso no funciona, que aquello no sirve, que lo de más allá no va a salir adelante.

También descubrí que no puedo estar atado o apegado al resultado. Que más bien debo observar el proceso, porque lo que importa no es la meta como tal, sino la metodología para alcanzarla. Al fin y al cabo como dice la canción popular. – “una piedra en el camino, me enseñó que mi destino era rodar y rodar, después me dijo un arriero que no hay que llegar primero, sino saber llegar”-.

Por ello decidí que el campo de la potencialidad pura maneje la filigrana del detalle, para ocuparme mejor en disfrutar el proceso.

Así que, esa mañana, un rayo de luz me cubrió por completo regalándome la certeza de que todo lo que está ocurriendo es perfecto para preparar lo que viene: renovación, cambio, renuncia…y que lo importante es afrontarlo desde la humildad, con fe, esperanza y caridad.

Estoy convencido de que de esta situación difícil, generada por la pandemia del Covid-19, saldremos, siempre y cuando disponganos las voluntades para el logro conjunto.

Razones para vivir.

pexels-photo-207697Yo creo que la rueda de la vida va y viene de manera incesante para regalarme nuevas y sorprendentes experiencias que nutren mi razón de vivir.

Cada nuevo despertar es una invitación a la esperanza, siempre y cuando yo mismo facilite la actitud que abre el campo de todas las posibilidades.

El sitio de batalla se encuentra en el interior de la mente. Los pensamientos combaten con la angustia, la tristeza, el pesimismo, las ganas de entregarlo todo, deseando abandonar la lucha. Y de otro lado la esperanza, el optimismo, la actitud positiva, la creatividad y el amor por lo que se hace, instalan sus cuarteles, cerca del corazón, haciendo posible lo imposible.

Es ahora cuando el Universo pone a prueba todas mis capacidades para el desapego.

Recuerdo que hace muchos años, cuando estaba empezando mi carrera universitaria para formarme como psicólogo, eran días muy difíciles a nivel económico, y salía todas las mañanas de casa con el dinero preciso para el transporte urbano, sin derecho a tomarme un café y mucho menos soñar con algún rico manjar de esos que preparaban en la cafetería de la universidad.

Aquel día tomé el transporte hasta el centro de la ciudad, para hacer algunas diligencias, antes de llegar a mi lugar de estudios. Metí la mano en mi bolsillo para tomar una decisión trascendental. O compraba un pastel de pollo para calmar el hambre, o guardaba el dinero para regresar en bus y con lo que me quedara, completar para las fotocopias y así poder estudiar el examen parcial de psicología clínica.

Mi estómago de joven universitario pudo más y se dejó llevar por el exquisito olor de la comida recién preparada, que salía de un local cercano al sitio donde me encontraba haciendo fila, para culminar los asuntos notariales que me llevaron hasta allí.

Saqué el único dinero que me quedaba. Pagué decidido por mi alimento y con una sensación de placer infinito que aún conservo, entonces comí muy despacio para poder saborear mi osadía.

Luego vino la razón y la angustia. – ¿Qué voy a hacer ahora? – Me dije. -Caminar, fue la respuesta-. Y emprendí la marcha hacia lo desconocido, con la esperanza de llegar a mi destino, sin dinero, pero con la disposición alegre que proporciona la aventura.

Llevaba un kilómetro y medio de camino cuando, desde una esquina, un viejo conocido del colegio me llama a todo pulmón. -Juan, no lo vas a creer-, me dijo, -pero esta mañana me levanté pensando en ti, y en la deuda que tengo contigo y ya decidido a pagarte, había perdido tu teléfono y no sabía cómo encontrarte de nuevo. Pero mira como es el destino, nunca pensé verte caminando por acá-.

Me entregó la suma de dinero que mucho tiempo atrás le había prestado, me dio un fuerte abrazo de agradecimiento y se marchó contento.

Sorprendido por la coincidencia, entendí que nada sucede por azar, que cada situación tiene sentido, si estoy en capacidad de entenderlo y que todo cuanto sucede, está diseñado para mi aprendizaje y crecimiento personal.

Desde ese día, al despertar, le sonrío a la existencia, con la certeza de que hoy, me da un regalo maravilloso, y por eso se llama presente y confirmo que la vida tiene mucho más para darme, para que yo encuentre todos los días, una razón para vivir.

Lo que está sujeto a surgir, también está sujeto a desaparecer

pexels-photo-776291Yo creo que la expresión de Buda: “Todo aquello que está sujeto a un surgir, está sujeto a un desaparecer”, me permite reflexionar sobre los tiempos que están por venir.

Con cada día que pasa, la incertidumbre sobre el futuro, crece de manera proporcional, de acuerdo con el tiempo de espera, ya no inquieto por el tema de la salud, sino por las deudas acumuladas.

Entonces las compañías financieras, como una medida temporal, congelan el proceso de pago de ciertas acreencias, mientras que muy pocas familias, en la intimidad del hogar, aún no vislumbran, la magnitud de lo que que se avecina, por el obligatorio cambio en el estilo de vida .

Es aquí cuando se torna útil la práctica del desapego.

Cuentan que Siddhartha Gautama, el Buda, estaba residiendo cerca de Baranasi, en Isipatana, en el Parque de los Venados, cuando el Iluminado se dirigió al grupo de los cinco monjes, luego de su despertar.

¿Cuál es, monjes, -les preguntó- el camino medio que el Tathagata ha penetrado, y  que genera la visión y el entendimiento, que conduce a la paz, a la sabiduría, a la iluminación y al Nirvana?

Simplemente -respondió-, seguir el Noble Óctuple Sendero, que consiste en el correcto entendimiento, el correcto pensamiento, el correcto lenguaje, la correcta acción, la correcta vida, el correcto esfuerzo, la correcta atención y finalmente la correcta concentración.

Si lo aplico a esta crisis que estoy pasando, diría entonces que debo seguir estos ocho senderos para llegar a la paz, a la sabiduría y a la iluminación para el afrontar estos momentos difíciles.

Correcto entendimiento de lo que está sucediendo, es decir ver las cosas como son y no desde lo que yo deseo ver. Penetrando objetivamente en la situación misma, para comprenderla.

Correcto pensamiento, sin angustia anticipatoria, resolviendo cada situación aquí y ahora desde las estrategias de la lógica, iluminado por lo que dicta la realidad, sin dejarme llevar por pensamientos apocalípticos y fatalistas que sólo aumentan la incertidumbre y la sensación de impotencia.

Correcto lenguaje para dirigirme a las personas y llamar a las cosas, fenómenos y circunstancias como debe ser, en sus justas proporciones, desde un optimismo sensato, para evitar debilitamientos psíquicos producto del poder de la palabra, que puede enfermar o sanar según como se emplee.

Correcta acción para ejecutar las tareas pertinentes, posibles, obligatorias y necesarias para enfrentar la crisis y salir de ella, renovado, creativo y optimizando los recursos que tenga a mi disposición.

Correcta vida, alineada con el Universo, para respetar sus leyes, y convertirme en un ciudadano del mundo, sano, responsable, respetuoso, comprometido con la conservación del medio ambiente y generador de cultura naturista, en paz con mi conciencia y con mis compañeros del planeta.

Correcto esfuerzo para contribuir a la construcción de un mundo mejor; comenzando con mi propio estilo de vida, y de esta forma ser más responsable, más saludable, armonioso y sereno, sin ansiedad de poder, fama o prestigio; a través de la práctica del desapego del placer por el placer.

Correcta atención para focalizarme en lo necesario y no en lo superficial, en lo profundo que le de sentido a mi existencia, reconciliándome con el proyecto de ser mejor persona todos los días.

Correcta concentración para ver lo esencial y no lo accesorio. Para darme cuenta y hacerme cargo de la reforma planetaria que ya está comenzando.

Como todo en el Universo es transitorio; “lo que está sujeto a surgir, también está sujeto a desaparecer”, por lo tanto, yo creo que soy el protagonista del cambio, entonces en esta cuarentena, mientras pasa el Covid-19, me van quedando muchas enseñanzas y lecciones de vida, principalmente la del desapego.

Cuando lo importante es encontrar el propósito.

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Yo creo que a veces nos sentimos perdidos cuando no encontramos el propósito que le de sentido a nuestras vidas. Entonces nos preguntamos: ¿para qué nacimos? ¿Qué sentido tiene mi vida?

Momentos de oscuridad intensa acechan la esperanza de vida. Nubarrones oscuros se ciernen sobre nuestra existencia, cortando cualquier espacio para la luz. Sin embargo, una palabra amiga, una lectura juiciosa o la mirada atenta de la realidad que nos circunda, se convierten en procesos terapéuticos que nos permiten darnos cuenta y hacernos cargo y la iluminación, inunda todo con un nuevo aliento, y entonces se ve clara la razón de ser y esto le da sentido al para qué estamos en la tierra. Continuar leyendo

Pronósticos personales para el 2011

Yo creo que, en contra de cualquier pronóstico, el año que viene va a ser muy bueno. Y tengo fe en que todo lo que está por venir, llegue con la capacidad de resiliencia que cada uno de nosotros puede desarrollar.

En este año que comienza, el ser humano tendrá la enorme ventaja de sobreponerse a la adversidad, pues el año que termina ya nos ha puesto a prueba de muchas maneras.

Para Enero todas las ofertas de labor remunerada y fuentes de ingreso económico que ha diseñado creativamente se harán realidad gracias a la fe y al trabajo intenso que ha desplegado para acertar en el objetivo.

En Febrero verá los resultados que el amor y el afecto han generado alrededor de su familia, su pareja y los seres queridos. Porque nada es imposible desde el amor.

Desde Marzo podrá disfrutar de los beneficios que le regala el ejercicio físico para su salud y bienestar psicológico, pues un buen régimen de actividad física será de gran ayuda para fortalecer su calidad de vida.

Abril será el tiempo propicio para la reflexión y el cambio. Dado que es bueno hacer un alto en el camino para recomponer las cargas, botar equipaje innecesario y perdonar, para ser perdonado.

El mes de Mayo le brindará la hermosa oportunidad de agradecer la maternidad, la vida y los hijos. Y para rendirles un sentido homenaje a todas aquellas mujeres que decidieron continuar adelante con el encargo de ser madres responsables y amorosas.

Junio le regalará el optimismo, la alegría y la sonrisa, de una buena autoestima. Porque nada más adecuado y oportuno que el amarse a sí mismo con balance y equilibrio.

En Julio sentirá todo lo que se logra con decisión, trabajo creativo y en equipo. Porque la autoeficacia le mostrará todo aquello de lo que es capaz.

Agosto será el tiempo para dejar volar su imaginación, con las cometas de sus sueños, empujadas por los vientos de la esperanza.

Septiembre le permitirá celebrar el amor y la amistad. Con sinceridad y corazón limpio. Para descubrir en cada ser humano, riquezas y dones.

Usted como mago, brujo o alquimista podrá mostrar sus habilidades en Octubre ya que este mes le pedirá que transforme: el odio en amor, la guerra en la paz, la injusticia en equidad y los malos entendidos en oportunidades para el acuerdo y la concordia.

Noviembre hará que recuerde lo espiritual y profundo que es, al saber que cada día que pasa, usted está más muerto que ayer.  Y le pedirá que a cada acto que viva, le de la trascendencia que merece, pues jugamos a la vida y a la muerte en cada instante de nuestra existencia.

Diciembre será el mejor mes para dar gracias por todos los beneficios recibidos y una excelente oportunidad para dar regalos de tranquilidad, generosidad, paciencia, ternura, comprensión y escucha a todo aquel que lo necesite, con envolturas de besos y abrazos, para darle calor a la navidad.

Estos son mis pronósticos personales para el 2011 con la certeza de que será nuestro año.

No todo tiempo pasado fue mejor

Yo creo que todos en algún momento de nuestra vida, hemos descubierto que la navidad de ahora no es la misma que la navidad de antes. Y que cuando pretendemos explicar la causa de este fenómeno, nos encontramos con la posible explicación de que todo tiempo pasado fue mejor.

Sin embargo no es cierto que todo tiempo pasado fue mejor. Yo creo que nuestra capacidad de goce y disfrute cambia cuando envejecemos. Porque si le preguntas a un joven o a un niño cómo percibe la navidad, te dirá lleno de emoción: que es la época más bonita de su vida. Y si haces la misma pregunta a una persona mayor, la respuesta puede carecer de esperanza.

Ahora, no creo que sea un problema de viejos, o ancianos, de niños o jóvenes, sino de la manera cómo recordamos y la forma cómo todavía tenemos capacidad de asombro. O mejor aún, de la manera como seguimos disfrutando, a pesar de las adversidades o de los momentos difíciles y dolorosos por lo que normalmente vamos pasado en el proceso de vivir.

Es cierto que, a algunos de nosotros, la vida nos ha golpeado con más fuerza que a otros; pero también es cierto que lo importante, no es lo que nos pasa sino qué hacemos con lo que nos pasa. Pues el mismo acontecimiento puede convertirse en una forma de auto-castigo o en una maravillosa oportunidad para el cambio y la reconstrucción.

La navidad para algunos, puede estar asociada con alegría, diversión, fiesta y regalos; mientras que para otros puede significar recuerdos tristes por la pérdida de un ser querido, la pobreza o la soledad. De todos modos, siempre está en nuestro poder cambiar nuestras respuestas y comportamientos, y mirar con alegría y esperanza el presente para proyectar el futuro.

Es cierto, nuestro país y el mundo entero están pasando en la actualidad, por momentos difíciles, pero nada ganamos con quejarnos y lamentarnos, con añorar tiempos pasados y mejores. Ahora es el momento de enfrentar la realidad con esperanza, con amor y optimismo, porque siempre detrás de cada situación difícil, hay un tesoro escondido, un aprendizaje para crecer y mejorar.

Porque ahora es una navidad diferente que también tiene su magia y encanto, pues no todo tiempo pasado fue mejor y porque cada momento es único e irrepetible.

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