Somos ricos y estamos llenos de necesarios innecesarios

Yo creo que somos ricos y no nos hemos dado cuenta. Aunque algunos se sienten muy pobres, a pesar de todos los beneficios que la vida les regala, entonces pienso que más allá de la estratificación socio económica, que por supuesto marca, el concepto de riqueza o pobreza tiene mucho más que ver con la actitud frente a la existencia, que con la capacidad adquisitiva.

Se escucha por ahí, que esa persona “es tan pobre, que dinero es lo único que tiene”.  Y por supuesto conocemos muchas personas que a pesar de las limitaciones económicas, están llenas de alegría y espíritu creativo.

¿En donde está la diferencia? Yo creo que está en la forma de mirar el mundo. Pues gracias a la manera de percibir, se puede observar un mismo fenómeno de dos maneras opuestas. Por ejemplo cuando se contempla medio vaso con agua, el pesimista dice en forma contundente: “veo medio vaso de agua vacío”. En tanto el optimista sostiene que está frente a un vaso medio lleno de agua. Entonces si es el mismo vaso con agua, ¿por qué es posible encontrar diferentes puntos de vista?

Las explicaciones pueden ir desde la carga bioquímica que nos hace depresivos, o el estilo educativo frente a la desesperanza aprendida o la manera social y cultural de ver el mundo con cierto dejo pesimista.

La esperanza existe, más aún cuando somos ricos en creatividad, y manejo optimista de las oportunidades. Y cuando a pesar de la adversidad somos capaces de ver la puerta que se abre en medio de la incertidumbre.

Somos ricos en solidaridad, y en acompañamiento hermanado, como lo demuestran las campañas sociales en busca de ayuda para el más necesitado.

Y somos ricos en alegría y amistad cuando un cercano está triste y confundido.

Así como somos ricos en epítetos y frases malsonantes cuando se trata de agredir y censurar el quehacer de los demás.

A veces se nos olvida que somos ricos. Y vemos pobreza donde no la hay e ignoramos riqueza pues no vemos la fuente…porque creo que no es un problema de cuenta bancaria si no más bien de conciencia de abundancia, pues rico es aquel que no necesita y hay ciertas necesidades creadas innecesariamente.

Sanar recuerdos…

Yo creo que es posible sanar recuerdos; como también creo que nos hacemos mucho daño con cierto tipo de recuerdos.

Así como creo que la memoria tiene la posibilidad infinita de confrontarnos con la nostalgia, o de llevarnos a lugares conocidos, donde el dolor habita.

Creo que el recuerdo y la memoria posibilitan destinos colmados de fe y esperanza, cuando por fin hemos decidido superar el tiempo de la autocompasión, para sumergirnos completamente en el océano del mañana optimista,  que generoso nos regala la oportunidad de un nuevo amanecer.

Quedarse en los recuerdos, es anclarse en el pasado; mientras que sanarlos, significa libertad inmediata para seguir adelante.

Porque olvidar el agravio, es la condición sine qua non para crecer como persona.

El problema está en el ego, que se resiste y que encuentra en la memoria la mejor manera de existir y por supuesto, la mejor disculpa para sufrir.

Me declaro a partir de hoy, selector de mis propios recuerdos, para disfrutar de los “buenos” y de paso, eliminar los “malos” o al menos sanar aquellos que todavía perturban mi alma como asunto inconcluso.

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