La ley del padre

baby-22194__340Yo creo que es muy importante la “ley del padre”. Y esto cobra fuerza debido a la ausencia del mismo, en virtud a la cultura en la que vivimos, donde el madre-solterismo está a la vuelta de la esquina y no solo debido al abandono físico y real de los papás, sino a la ausencia, en algunos casos, de los padres en el proceso formativo y educativo de los niños, porque sus ocupaciones, deberes y compromisos, los alejan de la función paterna.

La presencia efectiva y viva del padre, educa y por lo tanto forma en el uso de la autoridad.

El padre ya sea biológico o no, (pues para la psicología padre es aquel quien cumple la función de cuidado, alimentación educación y acompañamiento afectivo de un niño) tiene la tarea de encarnar y representar la ley, el orden y la norma para el niño. Es él quien lo introduce en el mundo de lo social y le enseña cómo hacer parte de ese grupo. Entonces el comportamiento, la conducta y los límites en lo social, tienen su representante válido en la figura del padre.

Es a la madre a quien corresponde darle su lugar al padre. Es precisamente la madre quien autoriza o desautoriza la palabra del padre. Entonces, descrito así el panorama, vamos entendiendo el cómo y el porqué de muchas conductas sociales des-adaptadas donde no hay respeto por la norma o los límites.

Si el padre es el representante de la ley, ¿dónde están los padres?

Ahora que se aproxima la celebración de este día clásico, rindamos un homenaje a los verdaderos padres. A aquellos que han asumido el reto y se han hecho presentes en la educación de sus hijos. Hombres que con amor y disciplina han asumido el papel maravilloso de formar nuevas generaciones de ciudadanos, respetuosos de los principios y valores del buen vivir.

Hombres que con su inteligencia emocional han sabido acompañar el proceso evolutivo de sus hijos biológicos, adoptivos y ocasionales que la vida les regala y les encarga.

Y hombres que con su ejemplo generoso, han asumido papeles casi de mamás, porque la viudez, la separación o las circunstancias así lo han dictaminado.

Así como yo creo que le debo rendir también, un homenaje a mi padre, quien de manera inteligente supo conducirme por el camino de la ciencia de la argumentación y la lectura. De quien heredé sus dotes de orador, contertulio y ameno contradictor. Así como el gusto por las bellas artes en todas sus expresiones, teatro, poesía, música, cine, pintura y escultura.

A mi padre, el agradecimiento por enseñarme a disfrutar de la vida y sobre todo por desarrollar en mí la capacidad para leer la conducta humana; esperando, dentro del campo de todas las posibilidades, cualquier comportamiento, pues siempre ha dicho que: “todo es posible, si viene de un ser humano”

Por bajarme el cielo y mostrarte el sagrado arte de vivir. Por apoyarme, valorarme y respetarme…Y por traerme a la tierra, como una forma de perpetuarse y no morir. Por todo ello y más: ¡Gracias papá!

Este año sí…

Yo creo que al principio de cada año, hacemos promesas que no se van a cumplir. Por ejemplo: este año si hago ejercicio, este año si ahorro, este año si cambio de empleo etc. Y observamos cómo pasa el tiempo y se hace imposible el cumplimiento de lo prometido. Sin embargo la pregunta que surge es curiosa. ¿Qué me impide cumplir lo que me he propuesto? Supongo que la falta de disciplina y control sobre nuestros comportamientos y los malos hábitos adquiridos a lo largo de la vida. Entonces si conozco la causa… ¿por qué no la remedio? Porque en el fondo obtengo ganancias secundarias al no cumplir lo prometido. Es decir me conviene de alguna forma, no cumplir. Precisamente porque aquello que he prometido, me compromete con algo que en forma rutinaria o habitual no hago. Me explico:…Este año si organizo el cajón de la ropa. Las personas organizadas y que tienen por costumbre organizar con frecuencia sus pertenencias… para qué se imponen este propósito si ya hace parte de su vida. Este año si ahorro. Las personas económicas, que invierten su dinero y lo gastan con cuidado… no necesitan este tipo de propuestas de buen inversionista. En fin a la conclusión a la que he llegado es: de nada sirve hacerse promesas de buen comportamiento, si de antemano no existe la preparación y el hábito necesario.

Este año sí…con esfuerzo y dedicación y tomando conciencia de nuestras malas costumbres, creo que si es posible desarrollar buenos hábitos de ahorro, ejercicio, organización y cambio personal para este año que comienza. Enfrentando nuestros fantasmas y permitiendo que nazca una nueva persona. Ahí está el reto. En descubrir qué es aquello que me impide lograr mi objetivo. La frase que dice: “si sigues haciendo lo que estás haciendo, seguirás recibiendo, lo que estás recibiendo” tiene vigencia en el 2009.