Los celos deben ser entendidos…

Yo creo que los celos son el resultado del miedo que nos produce el sospechar que otra persona se adueñe de lo que tenemos. Desde allí nace el problema cuando creemos que se posee o se tiene una persona. Esa afirmación “usted es mío(a)”,  encierra la poderosa sospecha de la inseguridad generada por la libertad del otro. Las personas no se tienen como si fueran objetos de uso personal.  Cada quién es libre de optar por compartir la vida con quien desea.

Existen celos normales, sin embargo, el aspecto obsesivo de los celos garantiza para el celotípico la necesidad de confirmar sus sospechas a pesar de que las evidencias muestren otra cosa. Lo que hace que fabrique fantasías solo posibles en la mente del celoso.

Los celos también se explican como el resultado de relaciones significativas anteriores, cuando desde la familia, los niños aprenden a temer que otros puedan entrar a disputar atención o afecto de sus seres queridos.

El celoso se siente descuidado por su amado. Porque los celos se producen como consecuencia de no atender las “necesidades” del demandante.  A fin y al cabo el otro nos quiere en exclusiva. Nuestro propio dolor, nuestras sospechas paranoides, y nuestros ataques de celos son el producto de un individuo que no está recibiendo suficiente atención.

Yo creo que al estudiar los celos no solo encontramos emoción, también mucho contenido importante desde las ideas, recuerdos y fantasías de abandono y olvido. Soy celoso por algo que me pasó y tengo miedo a que vuelva ocurrir….en la fantasía.

Como dice Thomas Moore, reducir los celos a un fallo del ego es pasar por alto su complejidad. Hay que “oír” a los celos para entender su historia en nuestra vida y en nuestra familia.

Como en una novela, en la historia de los celos intervienen personajes poderosos como el moralista, el policía, el detective, el ultraconservador y por supuesto el paranoico.

Yo creo que los celos bien entendidos sirven para cuidar el hogar y la estabilidad de la pareja y la familia, porque etimológicamente celar es lo mismo que vigilar, en este caso la integridad y la interioridad del orden establecido, ya que los celos ayudan a poner límites y reflexión al evitar el dolor de la separación y del divorcio.

Yo creo que los celos deben ser comprendidos y tenidos en cuenta, no como una simple inseguridad sino como un llamado de atención del asustado celoso, quien teme perder lo que cree suyo.

 

Culpa subjetiva

Yo creo que la culpa es innecesaria cuando proviene de una falsa creencia inculcada desde niño. Es decir, creo que los padres, como un mecanismo de manipulación, desarrollamos en los niños culpas que no tienen sentido ni lógica.

Digo que es una forma de manipulación porque de alguna manera controla la conducta del niño, haciéndolo sentir mal, por un hecho o acontecimiento, pensamiento u omisión que le persigue el resto de su vida como una condena perpetua.

Es importante diferenciar las culpas objetivas de las subjetivas.

Entendemos por culpa objetiva, aquella sensación de malestar moral que se produce cuando hemos faltado a una regla, norma o ley y que, de manera consciente, la reconocemos como algo que se ha hecho mal y que ha causado daño real a una persona, objeto, bien, sociedad etc. En este caso, es posible demostrar objetivamente, que nuestra conducta tuvo consecuencias graves en proporción al daño causado y que se hace necesaria una reparación.

En la culpa subjetiva, nuestra mente juega en forma paranóica y asocia cualquier conducta aislada, como causante de un daño; cuando en verdad dicha conducta, no tiene el poder, ni la capacidad de producir efecto negativo en otros.

Así, me refiero a la frase de los papás: ¿Usted va a salir vestida(o) así? En el fondo, los únicos preocupados por la vestimenta del joven, son sus padres quienes no coinciden con los gustos del “diseñador” y creen que con esta frase culpabilizadora van a impedir que el adolescente salga a la calle y/o cambie de vestuario. La realidad es que los otros jóvenes se visten igual y por lo tanto su manera de ataviarse representa la manera de hacer parte del grupo y por supuesto, como consecuencia, la aceptación social de su generación. Mas agresivo y des-adaptado sería salir a la calle con los “jeans” bien aplanchados, con la raya bien marcada y los zapatos-tenis relucientes de limpios. Continuar leyendo

Celar… vigilar o perseguir …

Yo creo que los celos y la envidia son muy dañinos para la armonía de las parejas y/o las personas que se encuentran en convivencia o necesitan la convivencia como por ejemplo en el mundo laboral o familiar.

Al estudiar con detenimiento la envidia, encontramos que es el deseo de lo que tiene otra persona. En tanto que los celos son el miedo de que otra persona se adueñe de lo que tenemos.

Para darle organización a mi comentario, hablaré en primer lugar de los celos en pareja y más adelante, en otro momento, me referiré a la envidia.

De alguna manera, el celoso, desde la  paranoia obtiene algún placer de sus sospechas, ya que el conocimiento paranoico, satisface al masoquista por ejemplo, que se deleita en que lo hieran.

Sin embargo, los celos no son necesariamente inseguridad o inestabilidad emocional; pues también se podrían explicar desde el aprendizaje de las relaciones, la personalidad o los antecedentes familiares.

El celoso se siente descuidado por el otro, por ejemplo, en relación con el amor, la comunicación, el tiempo dedicado, la belleza, el sexo o el cuerpo entre otros. Es decir, los celos se producen como consecuencia de no atender las “necesidades” del celoso.

Todos queremos esa exclusiva y entonces nuestro propio dolor, nuestras sospechas y nuestros ataques de celos, se dan como consecuencia, de un individuo que cree, que no está recibiendo suficiente atención.  Curiosamente, el celoso siente y piensa que el otro es egoísta y solo se preocupa por sí mismo…no se ve en el espejo.

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