El derecho de ser papás

Yo creo que en el arte de educar los hijos, hemos perdido el rumbo desde la paternidad y que es necesario reclamar nuestro derecho a ser papás.

Ser padre es un derecho que se gana. No es un accidente biológico como algunos lo toman. Ni es un simple deseo el querer tener un hijo. Es más bien un compromiso con la posteridad, que no puede delegarse, ni entregarse a cualquiera. Es un derecho para defender y una oportunidad maravillosa para ejercer.

Entonces la pregunta que surge es la siguiente ¿qué hace un papá? ¿A qué se dedica mientras su hijo crece?

…Más allá del ejercicio de proveedor económico, y satisfactor de necesidades básicas,  los padres podemos hacer tres cosas muy importantes con nuestros hijos: Saber preguntar, saber escuchar y saber responder.

Una buena pregunta es la base de una excelente investigación. En el arte de preguntar encontramos la sabiduría de quién hace la pregunta, pues tiene una intencionalidad manifiesta. De ahí la importancia de un padre que sepa cuándo, cómo y de qué manera preguntar y de esta forma movilizar en su hijo otras preguntas que le ayuden a pensar y reflexionar sobre su propio desarrollo y evolución, en concordancia con su proyecto de vida.

En la escucha tenemos otro valor poderoso del ser padre. Si lo comparamos con un maestro de la vida, encontramos que en el arte de escuchar se fundamenta la acogida amorosa de quien comprende la naturaleza del otro y guarda silencio para no juzgar a priori. De ahí que un padre que escucha, sea buscado por la necesidad del hijo, como quien va a un oráculo esperando asesoría.

Y finalmente el arte de responder. Como la manera experta en que un padre dona todo su conocimiento de la vida desde el pensar, el sentir y el hacer. Generando de este modo un diálogo permanente entre el novato y el guía; entre el impulso y la conciencia; entre los sueños y la realidad.

Sea este mi homenaje a los papás del mundo que saben cuál es su papel en la historia y reclaman su derecho a ser padres.