El poder del agradecimiento.

pexels-photo-302804Yo creo que el agradecimiento, tiene la virtud de producir una energía protectora, que puedo utilizar para fortalecer mi sistema inmune.

El fin de semana tuve un sueño lleno de magia, luz y color. Soñé que estaba en una finca, en compañía de las personas que amo, disfrutando de la libertad de poder caminar a mi antojo en medio de la naturaleza, mientras respiraba el aire puro, contemplando la majestuosidad del paisaje campesino. Por un momento, vino una ráfaga de pensamientos, conectando ideas lúcidas, y entonces tomé conciencia del costo del aire.

En el sueño me dije: -Durante tantos años he respirado de manera gratuita el aire que me regala el Universo y ahora con esta amenaza de ser contagiado por el virus respiratorio, el solo hecho de calcular la cuenta de honorarios médicos, por un día de cuidados intensivos y con respirador abordo, me hace estar agradecido con todas las cosas gratis que me regala la vida-.

Este tema de la gratitud viene a colación, por una bella y profunda historia que un familiar cercano me envío hace poco, recomendándome que la escuchara y la tuviera en cuenta para publicarla en el blog.

pexels-photo-221076Es la historia de una persona que se perdió en un bosque y que a pesar de su experiencia no pudo hallar la manera de salir de allí. Al principio no encontró nada para comer y vagó durante tres días, sin probar alimento. Perdió toda esperanza y pensó que moriría de hambre y sed. Cuando en medio de aquel terreno vio un manzano. Estaba tan emocionado que recogió varias manzanas para alimentarse mientras lo rescataban. Al comer la primera manzana, su felicidad no tenía límites. Se sentía muy agradecido con el regalo de la vida y oró dando gracias por tantas bendiciones. Sin embargo, se mostró menos agradecido cuando comía la segunda manzana y ya con la quinta, el agradecimiento había desaparecido. Con cada manzana que comía, la felicidad disminuía, porque sencillamente no podía disfrutar más. Tanto que, al llegar a la octava manzana, empezó a tirar las restantes, mientras se quejaba de lo monótono del sabor.

Dicen los expertos en economía que esto se conoce como “la ley de utilidad marginal decreciente”. Tremendo nombre para referirse a la gratitud que va decreciendo. Es decir, tomar las cosas por sentado, como un merecimiento, que no necesita ser agradecido.

En el cuento, perderse en el bosque, es una metáfora perfecta que representa la manera como la cuarentena me cogió desprevenido y sin saber como salir de allí y la octava manzana, simboliza mi falta de gratitud, por los regalos que la vida me da y que doy por descontados.

La última manzana puede ser tan dulce y sabrosa como la primera, pero dejo de sentir placer precisamente por la abundancia de las sensaciones iniciales.

El problema realmente no está en las manzanas, sino en quien las degusta.

Cuando algo se prohíbe o se restringe, comienza a ser valorado, por su escasez.

En este aislamiento, para mí ha tomado valor lo que antes daba por sentado. Incluso lo más pequeño, como jugar con Matt, el gato que ahora ocupa mis afectos, porque todo se convierte en fiesta cuando tanto mi hija, como él, vienen a visitarme.

Valorar un abrazo, hablar con otras personas en vivo y en directo, dar una vuelta al parque, salir a comprar los víveres o sentir el aire golpear en mi cara mientras recibo el sol, son pequeñas grandes cosas que daba por sentadas, y que ahora tienen un alto precio por su significado de ausencia.

Yo creo que estar agradecido genera un campo de fuerza protectora que me inmuniza. He decidido cambiar el miedo, por el agradecimiento.

Como nada sucede al azar, y cada cosa tiene su significado oculto, me estoy preparando para el cambio que se aproxima.

Lo que está sujeto a surgir, también está sujeto a desaparecer

pexels-photo-776291Yo creo que la expresión de Buda: “Todo aquello que está sujeto a un surgir, está sujeto a un desaparecer”, me permite reflexionar sobre los tiempos que están por venir.

Con cada día que pasa, la incertidumbre sobre el futuro, crece de manera proporcional, de acuerdo con el tiempo de espera, ya no inquieto por el tema de la salud, sino por las deudas acumuladas.

Entonces las compañías financieras, como una medida temporal, congelan el proceso de pago de ciertas acreencias, mientras que muy pocas familias, en la intimidad del hogar, aún no vislumbran, la magnitud de lo que que se avecina, por el obligatorio cambio en el estilo de vida .

Es aquí cuando se torna útil la práctica del desapego.

Cuentan que Siddhartha Gautama, el Buda, estaba residiendo cerca de Baranasi, en Isipatana, en el Parque de los Venados, cuando el Iluminado se dirigió al grupo de los cinco monjes, luego de su despertar.

¿Cuál es, monjes, -les preguntó- el camino medio que el Tathagata ha penetrado, y  que genera la visión y el entendimiento, que conduce a la paz, a la sabiduría, a la iluminación y al Nirvana?

Simplemente -respondió-, seguir el Noble Óctuple Sendero, que consiste en el correcto entendimiento, el correcto pensamiento, el correcto lenguaje, la correcta acción, la correcta vida, el correcto esfuerzo, la correcta atención y finalmente la correcta concentración.

Si lo aplico a esta crisis que estoy pasando, diría entonces que debo seguir estos ocho senderos para llegar a la paz, a la sabiduría y a la iluminación para el afrontar estos momentos difíciles.

Correcto entendimiento de lo que está sucediendo, es decir ver las cosas como son y no desde lo que yo deseo ver. Penetrando objetivamente en la situación misma, para comprenderla.

Correcto pensamiento, sin angustia anticipatoria, resolviendo cada situación aquí y ahora desde las estrategias de la lógica, iluminado por lo que dicta la realidad, sin dejarme llevar por pensamientos apocalípticos y fatalistas que sólo aumentan la incertidumbre y la sensación de impotencia.

Correcto lenguaje para dirigirme a las personas y llamar a las cosas, fenómenos y circunstancias como debe ser, en sus justas proporciones, desde un optimismo sensato, para evitar debilitamientos psíquicos producto del poder de la palabra, que puede enfermar o sanar según como se emplee.

Correcta acción para ejecutar las tareas pertinentes, posibles, obligatorias y necesarias para enfrentar la crisis y salir de ella, renovado, creativo y optimizando los recursos que tenga a mi disposición.

Correcta vida, alineada con el Universo, para respetar sus leyes, y convertirme en un ciudadano del mundo, sano, responsable, respetuoso, comprometido con la conservación del medio ambiente y generador de cultura naturista, en paz con mi conciencia y con mis compañeros del planeta.

Correcto esfuerzo para contribuir a la construcción de un mundo mejor; comenzando con mi propio estilo de vida, y de esta forma ser más responsable, más saludable, armonioso y sereno, sin ansiedad de poder, fama o prestigio; a través de la práctica del desapego del placer por el placer.

Correcta atención para focalizarme en lo necesario y no en lo superficial, en lo profundo que le de sentido a mi existencia, reconciliándome con el proyecto de ser mejor persona todos los días.

Correcta concentración para ver lo esencial y no lo accesorio. Para darme cuenta y hacerme cargo de la reforma planetaria que ya está comenzando.

Como todo en el Universo es transitorio; “lo que está sujeto a surgir, también está sujeto a desaparecer”, por lo tanto, yo creo que soy el protagonista del cambio, entonces en esta cuarentena, mientras pasa el Covid-19, me van quedando muchas enseñanzas y lecciones de vida, principalmente la del desapego.

¿Es mío lo que pienso?

teacher-4784916_960_720Yo creo que, los profesores en el colegio y aún en la universidad, cumplen un papel muy importante en la formación de nuestra personalidad y principalmente en la manera como tomamos decisiones desde lo que pensamos y sentimos.

En definitiva, nuestro pensamiento no es original, es el resultado de una mezcla infinita de ideas y pensamientos de otros.

Incluso cuando la reflexión surge, desde una experiencia vivida a nivel personal, podríamos decir que aquello que pensamos, está salpicado por el universo cognitivo de quienes nos educaron.

No había amanecido completamente. La mañana estaba fría y oscura. A las cinco y veinte minutos, me encontraba en el transporte rumbo a la universidad. Sumergido en pensamientos filosóficos y con la esperanza de recibir mi primera clase de psicología, porque toda la semana, había asistido a diferentes materias ajenas a mi interés, pero que, por disposición del programa, debía cursar.

Mucho más tarde comprendería que son fundamentales para la formación de un psicólogo.

Recuerdo que pasé por biología, lógica proposicional y matemática, socio-antropología, epistemología y por supuesto…español, discursos todos ellos, para mí, lejanos de lo que yo entendía, en ese momento, como psicología.

Por lo tanto, esa mañana en particular, la expectativa era grande para asistir a la primera clase de introducción al estudio de la conducta humana. Mi corazón palpitaba, con una ilusión adolescente, ya que soñaba con escuchar a la profesora hablando sobre los temas que me apasionaban.

Cuando entró al aula de clase, no sólo me impresionó su figura y su forma de caminar, sino también el cigarrillo recién encendido, pegado a sus labios, que no se caía mientras hablaba. Nos miró profunda y largamente. No se presentó, ni siquiera dijo buenos días. Aspiró lentamente y sacó el humo del tabaco en forma de pequeños círculos grises y como en una obra de teatro, comenzó su monólogo diciendo: – “señoras y señores…que nada nos asombre en un ser humano…porque todo es posible desde su humanidad”-.

Sus palabras aún retumban en mi mente. Me transporto en el tiempo y el recuerdo de su curiosa fisonomía sigue vívido, así como su sentido del humor negro, su manera profunda de leer al ser humano, que lo hacía más desde su experiencia, que desde los libros de texto.

Y debo admitir que aprendí más de ella como ser humano, que como profesora dictando su materia, pues fue la primera persona en la universidad que creyó en mí, al permitirme ser yo mismo, desde mi estilo de pensar crítico y cuestionador.

Tanto le debo a mis profesores. Sin embargo, hoy me pregunto, si lo que pienso es mío, o es una copia deformada de los “influenciadores” que he tenido a lo largo de mi formación. Incluyendo jefes y compañeros de trabajo, así como de los libros y textos que han pasado por mis manos.

Entonces ¿lo que pienso es mío? O ¿es una construcción que intento decantar día a día?

Al fin y al cabo, se que lo que pienso, influye en mi comportamiento; sin embargo, yo creo que no soy original por lo que pienso, sino por la manera como actúo, porque me aferro a la idea de que soy único e irrepetible, como me dijo otro profesor, hace algunos años, y que estoy en construcción permanente y esto en el fondo, constituye mi identidad.

Las malas acciones

thailand-2630772_960_720

Yo creo que el Universo tiene una sabiduría perfecta, donde no existen acciones malas o buenas por sí mismas, sino más bien comportamientos correctos o incorrectos, cuando se realizan iluminados por la realidad de la situación. Esto permite evaluar si dicha conducta, es adecuada o inadecuada, a la luz de las circunstancias.

Continuar leyendo

La sugestión…obra.

matsumoto-castle-2592033_960_720Yo creo que la sugestión obra de manera decisiva.

Cuentan las historias del lejano oriente, que una vez un poderoso guerrero japonés, decidió atacar al enemigo, porque sabía que su oponente, sólo tenía una décima parte de su ejército; entonces las probabilidades de ganar eran enormes, pero sus propios soldados, dudaban de sus capacidades y oportunidades de éxito.

Así que, en el camino frente a un santuario sintoísta, dijo a sus hombres: -Después de visitar este lugar de meditación, echaré al aire una moneda y ella decidirá nuestra suerte; si sale cara ganaremos, si sale cruz perderemos. El destino nos tiene en sus manos-.

Entonces, el guerrero de una manera ceremoniosa, con paso lento pero decidido, entró en el santuario, y en su meditación profunda, ofreció una plegaria en silencio.

Al salir de aquel sagrado lugar, arrojó la moneda y esta cayó por el lado de la cara.

Al ver esto, sus soldados fueron a luchar con tanta motivación y fuerza, que ganaron fácilmente el combate.

-Nadie puede cambiar la mano del destino- dijo su primer oficial después de la batalla. -Ciertamente respondió el guerrero-, mostrando la moneda, que tenía caras por ambos lados.

La mente es poderosa cuando busca “hacer realidad”, un pensamiento o una creencia.

Por ejemplo, con una enfermedad, como lo explican muy bien Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke en su libro La enfermedad como camino, donde demuestran, cómo lo inconsciente se manifiesta a través del cuerpo.

Cuando se presentan migrañas, molestias gastrointestinales, colón irritado, el síndrome de la vejiga tímida o paruresis, que consiste en dificultad para orinar en baños públicos o cuando hay personas en los alrededores, dolores crónicos asociados a la fibromialgia, alopecia areata, la tricotilomanía, la tos psicosomática, el prurito o rasquiña psicógena, algunos problemas en la piel, entre otros, podemos inferir, que estos trastornos puedes ser causados por muchos factores, entre ellos, además de los físicos y orgánicos que entienden muy bien los médicos, los de tipo psicológico relacionados con las emociones y la manera como pensamos, nos autosugestionamos o nos dejamos sugestionar por otros o por la manera como leemos las circunstancias.

En consecuencia, yo creo que, si soy capaz de sugestionarme en un sentido, podría hacerlo en el sentido contrario, para programar salud, bienestar, armonía y paz interior, que por supuesto, se reflejarán en mi cuerpo.

La sugestión obra en todos los aspectos de la vida, no solo en la salud, o en el éxito de una empresa o gestión, pues un patrón de pensamiento puede “contagiar” a otros de manera exponencial y lograr catástrofes financieras, éxitos económicos, así como derrotas de personas valiosas, a partir de acusaciones sin fundamento o por el contrario perfeccionar la imagen de un personaje inadecuado o producto dañino.

A través de redes sociales, la sugestión viaja, gracias a la capacidad viral de las falsas noticias, ellas van cargadas de elogios o improperios en virtud de sus frases sugestivas perfectamente fabricadas para tal fin.

Yo creo que las cosas son, dependiendo de mi percepción. Y debo desarrollar la capacidad de filtrar, procesar y asimilar información proveniente del exterior, para identificar si es tóxica o nutritiva para mí.

Y además sé, que puedo autosugestionarme, para bien o para mal… si tengo una moneda con dos caras.

Desestresándome

woman-591576_960_720

Yo creo que más allá de la práctica de un conjunto de técnicas y estrategias para manejar y controlar el estrés, es importante reconocer los elementos componentes de dicho proceso, para saber a qué nos estamos enfrentando, debido a que muchos de nuestros procesos estresores se deben a la manera como vivimos…es decir a nuestro estilo de vida. Continuar leyendo

El poder de la voluntad.

street-sign-141396__340Yo creo que la educación de la voluntad es el primer paso para salir adelante y lograr objetivos.
Con frecuencia preguntamos cuáles son las claves para superar los momentos de crisis. Y a pesar de que existen muchas fuentes que explican cómo hacerlo, debemos reconocer que en el fondo todas apuntan a la misma cosa: desarrollar la voluntad.Sin embargo, la voluntad está en crisis, dice Federico Nietzsche: “…junto con el temor al hombre, hemos perdido el amor al hombre, la afirmación del hombre, la voluntad de ser hombres”. Continuar leyendo

123