El perdón es posible…

Yo creo que el perdón es posible.

Y creo que es posible, porque requiere de una toma de conciencia en torno al manejo de nuestros recuerdos. Podemos ser selectivos con ellos. Es decir, si elijo recordar sin rencor, obtengo beneficios porque me libera del lastre del pasado.

Perdonar es concederle al otro la posibilidad de la equivocación. En un mundo de humanos, nuestra falibilidad hace parte del inventario.

Cuando se dice: “yo perdono, pero no olvido” se esta cargando con el peso del resentimiento y la necesidad de venganza. Las venganzas no son buenas porque dañan a las mismas personas que albergan estos deseos y sentimientos.

Perdonar, también es reconocer nuestro propio papel en el proceso de la ofensa. A veces no nos damos cuenta, que pudimos ser nosotros mismos los causantes de ese daño. Y para liberarnos de ese peso, proyectamos en los demás toda la culpa del hecho: “Por culpa tuya”….se convierte en el encabezado de nuestras frases y comentarios. También es bueno decir: “Por culpa mía”, como una manera de responsabilizarse de los hechos.

Es tan fácil juzgar y tan difícil defender. Es tan fácil acusar y tan difícil disculpar.

Acusar a alguien por su pasado, es negarle su posibilidad de corrección al futuro. Condenarlo por lo que hizo, tiene sentido si se le invita a un cambio y a una corrección para el presente y el mañana.

Muy distinto es cuando quiero dañar al otro intencionalmente. Cuando me obsesiono por destruirlo o acabarlo. Y por lo tanto ya no es un problema de perdón, sino un resultado del resentimiento y las ganas de desquite.

Cuando caminamos por la vida y los años llegan, vamos reconociendo nuestros errores, pecados y ofensas para con otros. Y al mismo tiempo vamos pidiendo perdón, en primer lugar a Dios, a nuestros seres queridos y al grupo social que nos rodea.

Porque el perdón, es el mejor regalo que podemos darnos a nosotros mismos y el primer paso para, examinar, observar y comprender la conducta de otros que nos ofenden y de esta forma, a pesar de las circunstancias, perdonarlos.

Yo creo que si es posible perdonar, desde el corazón, cuando he comprendido, que, en esa experiencia dolorosa, hay una enseñanza y un aprendizaje para mí.

Acariciar con las palabras…

water-1988279_960_720Yo creo que las palabras matan, así como tienen el poder de dar vida…Mi propuesta es que aprendamos a acariciar con las palabras, no sólo las verbales, sino también, las gestuales y corporales.

Las palabras tienen un enorme poder. Tanto así que, con palabras terapéuticas es posible sanar a una persona, en tanto que con palabras agresivas, insultantes o mal intencionadas podemos lastimar, herir y sugestionar negativamente a los seres con quienes vivimos y/o trabajamos.

De otro lado, se ha comprobado el importante papel que juega la sugestión en nuestras propias vidas al lograr procesos de curación a partir de expresiones positivas expresadas por el propio enfermo, sus familiares o amigos más cercanos.

Las palabras y expresiones de un jefe pueden ser mortales para sus colaboradores si se expresan en momentos emotivos sin que medie la razón o el entendimiento.

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