Cultura de la muerte

Yo creo que los jóvenes de hoy viven en la cultura de la muerte. Y digo esto porque muchos de sus comportamientos en vez de apuntar hacia la conservación y el autocuidado integral, se dirigen peligrosamente hacia la autodestrucción de sus vidas y de su entorno.

Son demasiados los riesgos psicosociales que enfrenta nuestra juventud. Y esto se hace tangible en la forma como se relacionan entre ellos y con el ambiente, a través de la manera como utilizan los diferentes medios sociales de comunicación.

Si bien es cierto la herencia marca un elemento importante en la conducta, también es cierto que el tipo de “padres”, la escuela, la cultura, la sociedad, así como los diferentes traumas que nos van aconteciendo en la vida, van moldeando nuestra existencia, nuestras conductas y reacciones; entonces el problema de los jóvenes de hoy, se observa en sus patrones de conducta mal adaptativos que afectan su funcionamiento social y su actividad académica, laboral y emocional.

Todo comienza desde el ambiente familiar, pues se sabe por estadísticas serias, que la familia es la primera fuente de violencia. Entonces frente a este panorama, las demás relaciones con su entorno se afectan también. Si a esto le sumamos problemas en la construcción de la personalidad y conflictos asociados con la maduración, entonces tenemos como resultado: juegos peligrosos, que una forma u otra, demuestran el poco aprecio por la salud, la integridad física o la vida.

Cuando se trata de velocidad excesiva, buscando incrementar la dosis de adrenalina, entonces se desconoce o se ignoran, las consecuencias negativas de este tipo de actos autodestructivos. Sin hablar de las relaciones afectivas inadecuadas, dañinas y dependientes que también indican una búsqueda desesperada de compañía en la mayoría de los casos disfuncional.

En los muchachos de este siglo veintiuno, se volvió una práctica cotidiana el “bullying”; entendido como el hostigamiento del otro a través de intimidaciones verbales, insultos, o apodos.  Por ejemplo hablar mal de alguien o sembrar falsos rumores, también se considera bullying.

Continuar leyendo

Ser atractivo…

Yo creo que ser atractivo es algo muy distinto, en relación con lo que nos vende la publicidad.

Preguntaron en una investigación, ¿qué era lo que las personas consideraban atractivo? Las respuestas variadas y diferentes giraban en torno a percepciones de la armonía física y las cualidades de la personalidad. Incluso afirmaban que por supuesto el dinero facilitaba el atractivo, con todo lo que ello significa.

 

Entonces me di cuenta de que en materia de atractivo el problema es perceptual; todo depende del cristal a través del cual se mira.

 

En ese orden de ideas, nada ni nadie es atractivo por sí mismo, sino que depende del criterio de quien percibe.

 

Si yo respondiera la pregunta, diría: ser atractivo se parece más, al reflejo exterior del fondo de tu ser… cuando brilla con toda plenitud, la alegría de tu alma.

 

Para algunos, la simetría es la obsesión… procurando buscar en el exterior, lo que se ha perdido en el interior. Lo rico, creo yo, es la congruencia entre lo que pienso, digo y actúo; ahí es donde está el equilibrio.

 

De nada sirve un cuerpo “perfecto”, sin el complemento de una mente brillante y un corazón hermoso.

 

Yo creo que el atractivo está en una conversación animada y llena de recursos. En la posibilidad de controvertir, respetando la palabra del otro y sobre todo, permitiendo el libre fluir de su ser… desde el respeto.

 

Percibo que el atractivo está, en la sonrisa franca de quien habla de frente.

 

Creo que el atractivo está en la manera optimista como se ve el mundo, a pesar de las cotidianas dificultades del día a día.

 

Y creo que el atractivo está en la posibilidad de ser uno mismo.

 

La belleza pasa, cambia, se transforma… el ser todos los días se puede reinventar.

 

El atractivo tiene que ver con el magnetismo…y algunas personas podemos desarrollarlo, cambiando de actitud. 

12