La gramática de los milagros

Yo creo que la vida nos presenta a cada momento oportunidades para aprender y comprender. Lo importante es tener la capacidad de encontrarle sentido a todo aquello que nos acontece. Pues no siempre es posible o fácil leer los hechos y las circunstancias vitales, cuando la muerte es nuestra mayor certeza.

En torno a los milagros se ha dicho que suceden como una forma de ir más allá de la naturaleza. Es decir, cuando el hombre no puede explicar los eventos y fenómenos científicamente, entonces le queda la expresión: ¡es un milagro! Pues desde su definición, milagro viene del latín miraculum, maravilla.

Dice la Iglesia Católica que un milagro es un efecto perceptible a los sentidos que sobrepasa los poderes de la naturaleza y de todo ser creado. Es por lo tanto una acción que solo puede ser de Dios y tiene como fin dar testimonio de la verdad. La creación está siempre bajo la guía providente de Dios. El generalmente realiza su obra valiéndose de las leyes que El mismo puso en la naturaleza, pero no está limitado a ellas.

Entonces cuando suceden hechos, acontecimientos o incluso “dejan de suceder”, como en el caso del avión que aterriza en San Andrés, Colombia y luego se parte en tres pedazos, dejando a todos los pasajeros vivos, pues la única muerte que se produce se da por un infarto y no por el accidente en sí mismo… viene la expresión ¡es un milagro!

Ahora, yo creo que este tipo de acontecimientos o milagros tienen causalidades, más que casualidades, que van más allá de la comprensión humana. Y que al mismo tiempo tiene consecuencias porque nada de lo que sucede en el Universo se queda sin efecto.

En el caso de la proximidad de la muerte, Sogyal Rimpoché autor del Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte dice que es muy triste que la mayoría sólo empecemos a apreciar la vida cuando estamos a punto de morir. Muchas veces pienso, dice el Rimpoché, en las palabras del gran maestro budista Padmasambhava: «Quienes creen que disponen de mucho tiempo sólo se preparan en el momento de la muerte. Entonces los desgarra el arrepentimiento. Pero, ¿no es ya demasiado tarde?». ¿Qué observación sobre el mundo moderno podría ser más escalofriante que la de que casi todos mueren sin estar preparados para la muerte, tal como han vivido sin estar preparados para la vida?

Según la sabiduría de Buda, realmente podemos utilizar nuestra vida para prepararnos para la muerte. No tenemos que esperar a que la dolorosa muerte de un ser querido o la conmoción de una enfermedad terminal nos obliguen a examinar nuestra vida.

Tampoco estamos condenados a ir a la muerte con las manos vacías, al encuentro de lo desconocido. Podemos empezar aquí y ahora a encontrarle un sentido a nuestra vida. Podemos hacer de cada instante una oportunidad de cambiar y prepararnos, de todo corazón, con precisión y serenidad, para la muerte y la eternidad, termina diciendo Sogyal Rimpoché.

Para los budistas, la vida y la muerte son un todo único, en el cual la muerte es el comienzo de otro capítulo de la vida. La muerte es un espejo en el que se refleja todo el sentido de la vida.

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Este año sí…

Yo creo que al principio de cada año, hacemos promesas que no se van a cumplir. Por ejemplo: este año si hago ejercicio, este año si ahorro, este año si cambio de empleo etc. Y observamos cómo pasa el tiempo y se hace imposible el cumplimiento de lo prometido. Sin embargo la pregunta que surge es curiosa. ¿Qué me impide cumplir lo que me he propuesto? Supongo que la falta de disciplina y control sobre nuestros comportamientos y los malos hábitos adquiridos a lo largo de la vida. Entonces si conozco la causa… ¿por qué no la remedio? Porque en el fondo obtengo ganancias secundarias al no cumplir lo prometido. Es decir me conviene de alguna forma, no cumplir. Precisamente porque aquello que he prometido, me compromete con algo que en forma rutinaria o habitual no hago. Me explico:…Este año si organizo el cajón de la ropa. Las personas organizadas y que tienen por costumbre organizar con frecuencia sus pertenencias… para qué se imponen este propósito si ya hace parte de su vida. Este año si ahorro. Las personas económicas, que invierten su dinero y lo gastan con cuidado… no necesitan este tipo de propuestas de buen inversionista. En fin a la conclusión a la que he llegado es: de nada sirve hacerse promesas de buen comportamiento, si de antemano no existe la preparación y el hábito necesario.

Este año sí…con esfuerzo y dedicación y tomando conciencia de nuestras malas costumbres, creo que si es posible desarrollar buenos hábitos de ahorro, ejercicio, organización y cambio personal para este año que comienza. Enfrentando nuestros fantasmas y permitiendo que nazca una nueva persona. Ahí está el reto. En descubrir qué es aquello que me impide lograr mi objetivo. La frase que dice: “si sigues haciendo lo que estás haciendo, seguirás recibiendo, lo que estás recibiendo” tiene vigencia en el 2009.