El sueño de la mariposa.

person-2607255_960_720Yo creo que el sagrado arte de vivir es una construcción que hago con base en las respuestas que voy dando a las preguntas difíciles.

Entiendo por preguntas difíciles aquellas que, cuando las formulo, pueden tener múltiples respuestas debido a la posibilidad infinita de escenarios futuros, que van cambiando, gracias a las acciones que realizo en el presente.

En otras palabras, si el futuro cambia, a partir de lo que voy construyendo en cada momento, entonces el futuro depende del presente y por lo tanto, la pregunta fundamental, para encontrar respuestas, no puede estar enfocada en el futuro… sino en el presente.

Tomo conciencia de lo que estoy haciendo aquí y ahora para lograr mi objetivo. Proyecto mi deseo al Universo…que no es otra cosa que cumplir la misión que me ha traído a esta existencia.

Recuerdo que, hace algunos años, en un festival de cine que se realizó en Santa Fe de Antioquia, tuve la fortuna de asistir a un foro, con la presencia de algunos directores importantes. Ellos explicaron sus diferentes técnicas y estilos de trabajo y permitieron que los asistentes pudiéramos hacer preguntas, luego de sus respectivas charlas.

-Quise preguntar sobre los temas de las películas-.

A la conclusión que llegué, luego de escuchar sus respuestas, fue que sólo existen tres temas básicos de los cuales se derivan los demás; películas que trabajan el ser y la pregunta sobre sí mismo; aquellas que estudian los conflictos de las personas entre sí, desde sus luchas y sufrimientos y las que desarrollan la relación con la naturaleza, el entorno y el medio ambiente.

Desde aquel día, reviso con plena conciencia, mi relación con los demás, mi relación conmigo mismo y mi relación con la naturaleza y el Universo en general.

Y nuevamente me hago preguntas difíciles, que me obligan a descartar respuestas especulativas, llenas de ansiedad y misterio frente a lo desconocido.

Pues, cuando era joven, el cuestionario surgía de la preocupación por la profesión, el éxito laboral y económico, así como la posibilidad de casarme y tener hijos.

Ahora con el paso de los años, las preguntas son más trascendentales, debido a que buscan encontrar la razón de mi existencia y la manera de lograr los aprendizajes necesarios para llevar una vida digna de vivirse.

Retomo el cuento del maestro Chuang Tzu, quien soñó que era una mariposa revoloteando aquí y allá. En el sueño, el maestro no tenía conciencia de su individualidad como persona. Era sólo una mariposa. Al despertar se encontró que estaba acostado, y se vio como una persona otra vez.

Entonces se preguntó: -“¿Antes era un hombre que soñaba ser una mariposa, o soy ahora una mariposa que sueña ser un hombre?”-.

Pienso que he revoloteado mucho, con sueños de libertad, como la mariposa y que no era consciente de mi ser como persona. Al despertar desde la consciencia, me veo como una persona en construcción permanente.

Yo creo que soy un hombre que sueña con ser una “mejor persona”.

La conciencia de la oportunidad.

fireworks-2085451_960_720Yo creo que cada nuevo año, trae esperanza. Y la promesa del nuevo día aparece ante mis ojos como la oportunidad que estaba esperando, para volver a comenzar.

Aprovecho la quietud de las actividades cotidianas  y disfruto de estas vacaciones, para consultar a mi sabio interior.

Mientras tanto, los familiares y amigos van llegando lentamente a la fiesta de fin de año.

Los adultos mayores, se acercan en primer lugar, aconstumbrados desde su disciplina, a cumplir con la hora pactada para la reunión. Ocupan lugares de privilegio y se benefician de las viandas ya servidas. Se sientan estratégicamente, para poder escuchar las conversaciones, pues la sordera va en aumento y los ha convertido en expertos lectores de los labios, por eso necesitan de sus lentes para oír, además porque la música baila en altos decibeles.

Los más niños, corretean peligrosamente entre las mesas y los refrigerios de la cena de fin de año, gritando de alegría, con los primos de su misma edad.

No ocurre así con los preadolescentes que, de pie, mal encarados y en posiciones corporales extrañas, permanecen recostados contra la pared, denotando el peso de la transición hormonal y el desinterés emocional que para ellos, causan los demás invitados.

Los jóvenes universitarios, flirtean con sus miradas fijas en las primas, que ya están más grandes y este fin de año debutan con su belleza de cisne, pues años atrás, no se podía pronosticar qué  tipo de belleza les correspondería.

Las mujeres en varios grupos, en conversaciones secretas e inteligentes, que por supuesto desconocen sus hombres, hablan de lo divino y de lo humano, debido a que ya han pasado varios meses desde el último encuentro.  Y los hombres en cofradía, al calor de las bebidas etílicas, y entre chistes y exageraciones de hazañas financieras, no paran de hablar de futbol, política y dinero.

Observo aquel grupo tan variado, entonces agradezco la diferencia.

Paso a  revisar mi propia vida y tengo claro que lo que fue…ya pasó y debo dejarlo en el pasado.

De pronto, las doce de la noche, al marcar el comienzo de un nuevo año, me llenan de alegría, por la emoción de lo que está por venir.

Este año nuevo trae la maravillosa incertidumbre de lo que me espera más allá, y estoy seguro de que la recompensa llegará, gracias a lo construido hasta ahora.

Cada nuevo año, es un regalo del Universo. Es por esto por lo que mi actitud es fundamental para alcanzar las metas. Con mi cambio de comportamiento abro el campo de todas las posibilidades, y puedo visualizar lo que deseo, con la alegría del logro.

Para lograr mis sueños, me perdono y perdono. 

Sano cualquier recuerdo que me ancle al pasado y me libero de la atadura de la culpa.

Los abrazos van y vienen deseando lo mejor para este nuevo año. Aprovecho el abrazo para decirle al oído, a cada uno de mis familiares, mi deseo de sabiduría, amor y serenidad para ellos.

Yo creo que la conciencia de abundancia me permite ver la oportunidad.

Entonces agradezco al Universo su generosidad para conmigo en este año que termina y en el que comienza, porque el secreto está en agradecer por anticipado lo que ya es.

La verdadera maestría

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Yo creo que la maestría está en lo que se hace y no en lo que se dice. Por eso un maestro habla poco y hace mucho.

Relatan las historias que Soyen Shaku, fue el primer maestro budista en enseñar en los Estados Unidos de América. Nació el 10 de enero de 1860 en Fukui, Japón y falleció el 29 de octubre de 1919 en Kamakura, Japón. Continuar leyendo

La importancia de la tarea pendiente

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Yo creo que tener una tarea pendiente o en otras palabras estar ocupado en un asunto por hacer, es una buena manera de encontrarle sentido a la vida, precisamente por la meta y por el proceso mismo de alcanzar dicho objetivo.

Por ejemplo, cuando emprendo la tarea de ahorrar frente a la pregunta ¿para qué ahorro? Continuar leyendo

Soy el pintor, frente al lienzo en blanco de mi propia vida

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Yo creo que soy responsable de las experiencias que vivo. Y que lo que pienso, imagino, sueño y deseo, son los materiales que van creando mi futuro.

Es por esto por lo que, como un pintor frente al lienzo en blanco de mi vida, voy dándole pinceladas a las condiciones dañinas del resentimiento, la crítica, la culpa y el desamor por mí mismo. Mi sufrimiento viene de la manera como pienso, sin embargo, como al fin y al cabo son pensamientos, los puedo cambiar, antes de que se conviertan en decretos. Continuar leyendo

“Después lo hago” no existe

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Yo creo que soy un gran mentiroso cuando me digo: “luego lo hago”. Yo creo que “después”, no existe.

El tiempo pasa inexorablemente y pierdo el tiempo, mi valioso y escaso tiempo, cuando dejo para más tarde lo que puedo y debo hacer ahora mismo. Desde lavar los platos, terminar el informe, organizar el papeleo contable, o la llamada telefónica para solucionar un problema menor, hasta postergar esa conversación importante: todo esto es procrastinar si lo dejo para mañana pudiéndolo hacer ahora, pues, si no es ahora, ¿cuándo?

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¿Atrapado por el pasado?

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Yo creo que soy el resultado de lo que sembré.
El pasado tiene como función, ser el caldo de cultivo de lo que disfrutamos o sufrimos en el presente. Soy el resultado de mi pasado, lo que aprendí y lo que no quise aprender, y se verifica aquí y ahora. Es cierto que no puedo borrar lo que pasó, pero si puedo cambiar lo que siento y pienso en relación con ello. Continuar leyendo

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