Hacer lo que se ama

Yo creo que la mejor manera de ofrecerle un homenaje a Steve Jobs, es recordar su sentido discurso en la Universidad de Stanford en el 2005, cuando ya sabía que tenía un cáncer de páncreas.

Resume de manera muy especial, algunas de las ideas que hemos venido expresando, durante estos años, en el blog. Espero sea tan inspirador, como lo fue para mí.

Joven con-sentido

Yo creo que siguiendo el pensamiento de Viktor Frankl, puedo concidir con él en que: “cada época tiene sus neurosis, y cada tiempo necesita su psicoterapia”. En palabras del Doctor Frankl: sólo la psicoterapia rehumanizada puede comprender los signos de los tiempos, y sólo ella puede hacerse cargo de las necesidades de nuestra época”.

En esta dimensión y de manera casi apocalíptica Frankl nos recuerda la posibilidad del vacío existencial, cuando plantea el paralelo entre el animal y el hombre: “Contrariamente al animal, -dice: el hombre carece de instintos que le digan lo que tiene que hacer y, a diferencia de los hombres del pasado, el hombre actual ya no tiene tradiciones que le digan lo que debe ser; entonces, ignorando lo que tiene que hacer e ignorando también lo que debe ser, parece que muchas veces ya no sabe tampoco lo que quiere…”

Entonces en este nuevo siglo, teniendo en cuenta la vivencia del absurdo de la propia existencia para algunos jóvenes, la pérdida de un horizonte diseñado por valores, y la falta de sentido de la vida, llevan a estos muchachos a la experiencia de vacío existencial.

De ahí la importancia de trabajar en la educación y en la formación de jóvenes en el encuentro del sentido vital o en la certeza del para qué se vive.

En un proyecto educativo, podríamos hablar de tres niveles de sentido:

1. Sentido del momento: Aquel que se descubre en cada situación concreta que se vive.

2. Sentido como misión: También llamada vocación. Es el sentido que responde a la pregunta: ¿a qué vinimos al mundo?

3. Sentido último o supra-sentido: El que le da la trascendencia a la vida desde el plano espiritual porque le da sentido trascendente al acto de vivir.

Así todo joven podría entender el significado de la vida y del para qué vive y de esta forma tener de su lado la fuerza motivadora.

Las investigaciones sobre las causas del suicidio juvenil, entre otras, apuntan al sentimiento de falta de sentido de la vida. Pues se ha descubierto que el joven que sabe para qué vive, tiene la fortaleza para resistir a pesar de las condiciones desfavorables del mundo que le corresponde vivir, entonces ama y protege su vida, porque tiene un proyecto diferente para ella.

Un joven con-sentido, es un joven con un diseño de vida. Y ese diseño tiene la asesoría de un grupo de adultos optimistas, que saben los secretos del sagrado arte de vivir y lo comunican abiertamente.

Con el presente, construyo el futuro

Yo creo que somos los arquitectos de nuestra propia vida. Somos los constructores de nuestro destino y tenemos la responsabilidad de construir bien.

Sin embargo, todo comienza con el legado genético obligatorio que recibimos.  Somos el resultado de un grupo de genes que, de generación en generación, van programando nuestra existencia. No podemos negar la poderosa influencia de esa herencia del pasado, pues somos el resultado de los logros y los aciertos de nuestros antecesores.

La genética es tan importante que marca el destino de nuestros actos e incluso de nuestras enfermedades pues, cargamos con el código genético de la tendencia a la obesidad, la tristeza, la alegría o la locura.

A esto debemos sumarle el tipo de padres que nos correspondieron. Ya  hemos dicho que para la psicología, papá o mamá no es necesariamente quien nos engendra, sino quien nos educa. Y ese papel en el mundo post moderno, lo realiza la abuela, la tía, la empleada del servicio o la vecina de turno, que “generosamente” se ofrece para cuidar esos hijos temporales.

Los años maravillosos de la formación del carácter y la personalidad, de los valores y de las creencias y convicciones se cumple entre los cero a siete años de edad. Esto significa que recibimos como dogma de fe, cualquier expresión, comentario o frase de nuestros formadores.

Acto seguido somos el resultado de la escuela, colegio o centro de educación a donde asistimos en estos primeros años. Sin ningún tipo de defensa, para esta influencia positiva o negativa, creemos al pie de la letra lo que nos dicen, nos insinúan, nos corrigen o nos premian los maestros.

Entonces nuestro comportamiento es conducido, formado y educado de acuerdo con las convicciones, expectativas, esperanzas y temores de aquellos que están al frente de dicha formación.

El siguiente elemento formativo que vamos a encontrar, en el camino de la construcción de nuestro proyecto de vida, es la sociedad y la cultura en la que estamos inmersos. Esto significa que ya no nos parecemos tanto a nuestros “padres” como al tiempo en que nos corresponde vivir.  Somos más parecidos a lo que nos ofrecen las redes sociales de comunicación, que a nuestras propias familias.

Y para completar este panorama, es importante anotar, cómo en la construcción de nuestro proyecto de vida, los propios traumas, temores y anhelos influyen decisivamente en el mismo.

Yo creo que es el momento de revisar con amor y esperanza la oportunidad maravillosa de comprender que somos el resultado de muchos elementos y al mismo tiempo, somos los arquitectos del futuro, pues tenemos la capacidad de construir y generar cambios en nuestra vida a partir de la esperanza de que siempre hay un amanecer… para comenzar de nuevo.

Hola soledad

Yo creo que le tenemos miedo a la soledad y es porque no la conocemos realmente.

“La soledad es el imperio de la conciencia” decía Gustavo Adolfo Bécquer. Entonces en ella tenemos la oportunidad de encontrarnos con nosotros mismos desde el silencio delator de la palabra interior. Y en la mayoría de los casos le huimos.

La soledad, es el sentimiento de estar solo, unido con frecuencia a situaciones como el desamor y a problemas de comunicación. Debido a que, durante los estados de soledad, la incomunicación es absoluta y se opone al hombre como ser social. Sabemos que la función humana más básica es comunicarse con los demás y que en las comunidades primitivas, la soledad era un fenómeno poco frecuente, pues el destierro se consideraba el castigo supremo. 

En las actuales sociedades industriales aparece el fenómeno del aislamiento del individuo. La inadecuada comunicación puede provocar algunas enfermedades de tipo emocional y requiere tratamiento psiquiátrico y psicológico. Una de las causas más frecuente de estos problemas emocionales, es la incapacidad para establecer sanas relaciones personales. Entonces la soledad permanente, involuntaria o aparentemente elegida, es un trastorno psicosocial, pues como base de este tipo de problemas, está la baja intensidad o debilidad para relacionarse. 

La soledad está asociada con el inicio de determinadas etapas vitales, como la pubertad o la vejez. Como resultado de especiales estados anímicos o situaciones vitales como la depresión o baja autoestima. También como consecuencia de situaciones de desempleo o por problemas psíquicos durante la pubertad. Los trastornos de relación se inician, sobre todo, durante la primera etapa educativa.

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¿Perdimos o ganamos el año?

Yo creo que cada fin de año, es una buena época para hacer balance personal.

¿Perdimos o ganamos el año? es la pregunta obligada para más de una empresa o una persona, luego de superada la crisis económica, o con visos de mejoría, según los expertos.

Sin embargo se nos olvida que el capital humano es el más importante y que sin él, es imposible hacer balances con miras al futuro.

A continuación ofrezco algunas pistas para comenzar a elaborar el proyecto de vida del 2010.

¿Qué quiero con y para mi Familia?

¿Qué espero y qué construyo con mi pareja?

¿Cómo voy a cuidar y proteger mi salud?

¿De qué voy a vivir en el 2010? manutención y dinero.

¿Cómo voy a cultivar mis amistades?

¿De qué manera voy a recrearme?

¿Cómo van a ser mis sistemas de transporte y comunicación?

¿Cuáles son mis metas de capacitación y educación en el 2010? Estudios, cursos, etc.

¿Qué proyecto económico voy a inciar, para fortalecer mi patrimonio?

¿Tengo pensado algún tipo de negocio que trabaje para mí?

¿Cómo pienso enriquecer mi vida espiritual?

¿Tengo definido mi sistema de seguridad? social, físico, hogar, vehículo etc…

¿Tengo habilidades políticas o administrativas que pueda poner al servicio de la comunidad?

¿Estoy al día con mis obligaciones y tengo un buen abogado y contador para la administración de mis asustos legales?

¿Qué herramientas de la psicología necesito para fortalecer aún más mi autoestima, mi autoimagen, mi autoeficacia y mi autoconcepto?

Yo creo que este año al menos, está indicado, cumplir una promesa.