Así como pienso y como siento…es mi salud.

neck-3739667_960_720Yo creo que en mi cuerpo se reflejan mi manera de pensar y de sentir. Dependiendo del mapa de creencias que he construido, mi cuerpo va creando condiciones para hacer manifiesto eso en lo que creo. Por eso continuamente me pregunto: ¿si cambio mi manera de pensar, puedo sanar las enfermedades que me aquejan?

Sin querer afirmar que la mayoría de las enfermedades tienen condiciones psicosomáticas, si reconozco que las células se convierten en resonadores de lo que pienso, siento y creo. Continuar leyendo

Cuando el cuerpo expresa lo que la boca calla.

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Yo creo que las enfermedades representadas en el cuerpo tienen componentes emocionales, definitivamente psicológicos, que deben ser develados. Continuar leyendo

Cuando el cuerpo habla

body-2703405_960_720Yo creo que cuando el cuerpo habla, parecemos sordos a sus demandas. Y creo que desentendemos sus señales, porque no hemos sido educados para descifrarlas.

Podemos reconocer que ciertos dolores y alteraciones en el cuerpo, pueden ser una manifestación de algún tipo de trastorno psicosomático y no deberse exclusivamente a problemas físicos de la persona o del paciente.

En estos casos es conveniente hacerse la pregunta:

¿Qué me quiere decir el cuerpo con esto que me está sucediendo?  Pues luego de varios exámenes clínicos y de laboratorio, el resultado es negativo. Y los galenos luego de analizar los mismos, le expresan al paciente que “realmente no tiene nada”.  Así los médicos comprenden que el cuerpo es el receptor y monitor de variados conflictos de la esfera emocional de la persona y por lo tanto el tratamiento pertenece más al manejo de la psiquiatría y/o de la psicología.

En el texto La Enfermedad Como Camino, sus autores Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke, presentan un detallado y curioso abanico de posibilidades para entender la forma cómo el cuerpo, la mente y el espíritu se expresan por medio de la enfermedad.

El cuerpo está diseñado para funcionar normalmente en un estado de equilibrio que llamamos salud. También sabemos que con el paso del tiempo y del uso, el cuerpo se va deteriorando por el proceso normal de envejecimiento. Sin embargo también sabemos que por nuestro estilo de vida, la forma como nos alimentamos y el estrés del día a día, la capacidad defensiva del organismo, se va disminuyendo.

Así mismo existen técnicas, hábitos y estilos de vida que desaceleran el proceso de envejecimiento y deterioro del cuerpo y prolongan los estados de salud y bienestar de la persona.

Investigaciones bien controladas y certificadas muestran como aquellas personas que acostumbran a meditar u orar y lo combinan con dietas sanas y balanceadas y practican ejercicio moderado y supervisado y tienen una filosofía de la vida más espiritual que material, reportan menos enfermedades de tipo psicosomático, infeccioso y viral que aquellos que viven pensando en producir dinero, competir por prestigio o sufrir por la necesidad de atesorar bienes materiales.

En estos tiempos de vida acelerada y competitiva, el cuerpo habla y protesta, entonces se enferma, con el solo propósito de hacer un alto en el camino, para guardar cama por un rato y de esta forma tener tiempo para sí mismo.