Razones para vivir.

pexels-photo-207697Yo creo que la rueda de la vida va y viene de manera incesante para regalarme nuevas y sorprendentes experiencias que nutren mi razón de vivir.

Cada nuevo despertar es una invitación a la esperanza, siempre y cuando yo mismo facilite la actitud que abre el campo de todas las posibilidades.

El sitio de batalla se encuentra en el interior de la mente. Los pensamientos combaten con la angustia, la tristeza, el pesimismo, las ganas de entregarlo todo, deseando abandonar la lucha. Y de otro lado la esperanza, el optimismo, la actitud positiva, la creatividad y el amor por lo que se hace, instalan sus cuarteles, cerca del corazón, haciendo posible lo imposible.

Es ahora cuando el Universo pone a prueba todas mis capacidades para el desapego.

Recuerdo que hace muchos años, cuando estaba empezando mi carrera universitaria para formarme como psicólogo, eran días muy difíciles a nivel económico, y salía todas las mañanas de casa con el dinero preciso para el transporte urbano, sin derecho a tomarme un café y mucho menos soñar con algún rico manjar de esos que preparaban en la cafetería de la universidad.

Aquel día tomé el transporte hasta el centro de la ciudad, para hacer algunas diligencias, antes de llegar a mi lugar de estudios. Metí la mano en mi bolsillo para tomar una decisión trascendental. O compraba un pastel de pollo para calmar el hambre, o guardaba el dinero para regresar en bus y con lo que me quedara, completar para las fotocopias y así poder estudiar el examen parcial de psicología clínica.

Mi estómago de joven universitario pudo más y se dejó llevar por el exquisito olor de la comida recién preparada, que salía de un local cercano al sitio donde me encontraba haciendo fila, para culminar los asuntos notariales que me llevaron hasta allí.

Saqué el único dinero que me quedaba. Pagué decidido por mi alimento y con una sensación de placer infinito que aún conservo, entonces comí muy despacio para poder saborear mi osadía.

Luego vino la razón y la angustia. – ¿Qué voy a hacer ahora? – Me dije. -Caminar, fue la respuesta-. Y emprendí la marcha hacia lo desconocido, con la esperanza de llegar a mi destino, sin dinero, pero con la disposición alegre que proporciona la aventura.

Llevaba un kilómetro y medio de camino cuando, desde una esquina, un viejo conocido del colegio me llama a todo pulmón. -Juan, no lo vas a creer-, me dijo, -pero esta mañana me levanté pensando en ti, y en la deuda que tengo contigo y ya decidido a pagarte, había perdido tu teléfono y no sabía cómo encontrarte de nuevo. Pero mira como es el destino, nunca pensé verte caminando por acá-.

Me entregó la suma de dinero que mucho tiempo atrás le había prestado, me dio un fuerte abrazo de agradecimiento y se marchó contento.

Sorprendido por la coincidencia, entendí que nada sucede por azar, que cada situación tiene sentido, si estoy en capacidad de entenderlo y que todo cuanto sucede, está diseñado para mi aprendizaje y crecimiento personal.

Desde ese día, al despertar, le sonrío a la existencia, con la certeza de que hoy, me da un regalo maravilloso, y por eso se llama presente y confirmo que la vida tiene mucho más para darme, para que yo encuentre todos los días, una razón para vivir.

El fin del mundo

Yo creo que el fin del mundo es una realidad innegable. Pero no me refiero al fin visualizado por cuanto apocalíptico pensador le da por proponer o vaticinar; sino más bien, al fin del mundo personal y no colectivo y que se produce al momento de terminar un ciclo, cualquiera que sea.

En otras palabras, el fin del mundo puede aparecer, cuando viendo terminada una relación de pareja… sentimos que todo se derrumba. O para quien luego de recibir la carta de despido laboral, sospecha que todo está consumado y que no existe esperanza alguna.

El fin del mundo sobreviene para todo ser humano carente de fe en aquello que está más allá en el tiempo y en el espacio. Por lo tanto yo creo que siempre hay un amanecer y que, en la inmensidad del universo siempre hay algo reservado para nosotros.

Por eso al terminar el 2011 y con la idea de ir cerrando ciclos, para comenzar otros nuevos, propongo algunos temas importantes, dignos de evaluación y que no pueden pasar desapercibidos para el 2012. Por ejemplo:

¿Cómo terminé este año a nivel de salud? ¿Tuve las precauciones y cuidados necesarios para conservarla o fortalecerla?

En materia de dinero: ¿cómo estuvo mi relación con él, es decir: mi capacidad para ganarlo, gastarlo, invertirlo, ahorrarlo?

¿Cómo aumentó mi patrimonio en este año?

¿Cuáles fueron mis principales actividades de placer, recreación y diversión en el 2011, sin afectar mi patrimonio, mi salud o mis relaciones con los demás?

¿Mi vida laboral se caracterizó por el placer de trabajar en lo que me gusta, en ayudar a mis semejantes a través de mi labor profesional y de sentirme realizado por la actividad desempeñada?

¿En este año que termina, encontré el sentido o el propósito a mi vida, pues descubrí cuál es la razón de vivir para mí?

¿El 2011 me permitió fortalecer mi auto-estima, auto-imagen, auto-concepto y auto-eficacia?

¿Cuáles fueron mis actividades y acciones para cultivar mi paz interior y mi espiritualidad?

¿Encontré placer y alegría en el ejercicio de la intimidad sexual? O ¿todavía siento culpa y ansiedad?

¿En este año que finaliza, puedo evaluar positivamente mis relaciones con la familia?

¿Puedo sentirme armonizado con las nuevas y antiguas amistades que conservo?

¿Cómo fue el desarrollo de mi cerebro creativo?

¿A nivel intelectual… cuáles fueron mis avances en materia académica y de capacitación?

Y en el terreno sentimental: ¿cómo viví el amor y el romance con mi pareja?

En resumen: ¿cómo termino el 2011?

Para muchos, en la actualidad, el 31 de Diciembre representa el fin del mundo, gracias a la aparición de “profetas” que hablan del 2012 como la fecha final. Sin embargo a pensar que los signos de los tiempos así lo muestren, yo creo que el fin del mundo es tan particular e individual como cada ser humano que termina procesos vitales, laborales, emocionales o creativos.

Yo creo que el 2012 viene con cosas muy buenas para todos.