Dar para recibir

celebrate-2953720_960_720Yo creo que, dentro de la mezcla de emociones asociadas con la navidad, en mi baúl de los recuerdos infantiles, encuentro en mi memoria aquellos, asociados con la familia y el ambiente alegre decembrino, pues todo se disponía para las festividades de fin de año.
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¿Existen parejas felices?

cactus-2927920_960_720Yo creo en la posibilidad de vivir felizmente en pareja y  siento que no es un juego de palabras motivadoras a la manera de los libros de crecimiento personal. Creo que el amor en pareja se cultiva en cada momento y que además de las condiciones básicas, de respeto, responsabilidad y amor, es muy importante descubrir el papel sanador del perdón.

Podríamos afirmar que la sanación de recuerdos actúa como la materia prima para recibir los regalos del perdón en pareja. No al azar se dice que: “Examinar, observar y comprender es perdonar”; entonces la idea es olvidar el agravio…pero nos encontramos con el muro que opone el ego para evitar, de esta manera ser lastimado nuevamente.

Eso significa que ¿parte del crecimiento como personas consiste en desarrollar la capacidad de olvidar el daño que nos han causado? Ya que precisamente, no olvidar, es el mecanismo de defensa que aparece de manera inmediata.

Algunos tratadistas del perdón sostienen que perdonar es recordar de manera selectiva y que incluso se puede elegir recordar sin dolor. Pero yo creo que perdonar, más que un tema de recuerdo, es concederle al otro la oportunidad de la equivocación; debido a que perdonar es reconocer que mi pareja, de alguna manera, creía actuar desde su derecho.

Traer a la memoria ofensas pasadas es más una necesidad de auto-castigo Y sospecho que el recuerdo se sana cuando descubro que pude haber sido yo mismo, el causante de la ofensa.

El perdón es posible…

Yo creo que el perdón es posible.

Y creo que es posible, porque requiere de una toma de conciencia en torno al manejo de nuestros recuerdos. Podemos ser selectivos con ellos. Es decir, si elijo recordar sin rencor, obtengo beneficios porque me libera del lastre del pasado.

Perdonar es concederle al otro la posibilidad de la equivocación. En un mundo de humanos, nuestra falibilidad hace parte del inventario.

Cuando se dice: “yo perdono, pero no olvido” se esta cargando con el peso del resentimiento y la necesidad de venganza. Las venganzas no son buenas porque dañan a las mismas personas que albergan estos deseos y sentimientos.

Perdonar, también es reconocer nuestro propio papel en el proceso de la ofensa. A veces no nos damos cuenta, que pudimos ser nosotros mismos los causantes de ese daño. Y para liberarnos de ese peso, proyectamos en los demás toda la culpa del hecho: “Por culpa tuya”….se convierte en el encabezado de nuestras frases y comentarios. También es bueno decir: “Por culpa mía”, como una manera de responsabilizarse de los hechos.

Es tan fácil juzgar y tan difícil defender. Es tan fácil acusar y tan difícil disculpar.

Acusar a alguien por su pasado, es negarle su posibilidad de corrección al futuro. Condenarlo por lo que hizo, tiene sentido si se le invita a un cambio y a una corrección para el presente y el mañana.

Muy distinto es cuando quiero dañar al otro intencionalmente. Cuando me obsesiono por destruirlo o acabarlo. Y por lo tanto ya no es un problema de perdón, sino un resultado del resentimiento y las ganas de desquite.

Cuando caminamos por la vida y los años llegan, vamos reconociendo nuestros errores, pecados y ofensas para con otros. Y al mismo tiempo vamos pidiendo perdón, en primer lugar a Dios, a nuestros seres queridos y al grupo social que nos rodea.

Porque el perdón, es el mejor regalo que podemos darnos a nosotros mismos y el primer paso para, examinar, observar y comprender la conducta de otros que nos ofenden y de esta forma, a pesar de las circunstancias, perdonarlos.

Yo creo que si es posible perdonar, desde el corazón, cuando he comprendido, que, en esa experiencia dolorosa, hay una enseñanza y un aprendizaje para mí.

Sanar recuerdos…

Yo creo que es posible sanar recuerdos; como también creo que nos hacemos mucho daño con cierto tipo de recuerdos.

Así como creo que la memoria tiene la posibilidad infinita de confrontarnos con la nostalgia, o de llevarnos a lugares conocidos, donde el dolor habita.

Creo que el recuerdo y la memoria posibilitan destinos colmados de fe y esperanza, cuando por fin hemos decidido superar el tiempo de la autocompasión, para sumergirnos completamente en el océano del mañana optimista,  que generoso nos regala la oportunidad de un nuevo amanecer.

Quedarse en los recuerdos, es anclarse en el pasado; mientras que sanarlos, significa libertad inmediata para seguir adelante.

Porque olvidar el agravio, es la condición sine qua non para crecer como persona.

El problema está en el ego, que se resiste y que encuentra en la memoria la mejor manera de existir y por supuesto, la mejor disculpa para sufrir.

Me declaro a partir de hoy, selector de mis propios recuerdos, para disfrutar de los “buenos” y de paso, eliminar los “malos” o al menos sanar aquellos que todavía perturban mi alma como asunto inconcluso.