Cuando el cuerpo expresa lo que la boca calla.

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Yo creo que las enfermedades representadas en el cuerpo tienen componentes emocionales, definitivamente psicológicos, que deben ser develados. Continuar leyendo

Promesas para cumplir

hug-2734958_960_720Yo creo que, al finalizar un período, siempre es bueno hacer balance para aprender de los propios aciertos y errores.
En este año que pasó descubrí… que fui más perceptivo e intuitivo, y que al momento de vivir disfruté de lo que me rodeaba y acontecía. Sin embargo, también me di cuenta de que sucedieron eventos confrontadores asociados con el valor de la vida, y el significado de la muerte y otros tantos acontecimientos maravillosos en donde pude tomar conciencia de la finitud de mi vida, para no volver a cometer el error de dejarla pasar, sin hacerme cargo de ella.
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El perdón es posible…

Yo creo que el perdón es posible.

Y creo que es posible, porque requiere de una toma de conciencia en torno al manejo de nuestros recuerdos. Podemos ser selectivos con ellos. Es decir, si elijo recordar sin rencor, obtengo beneficios porque me libera del lastre del pasado.

Perdonar es concederle al otro la posibilidad de la equivocación. En un mundo de humanos, nuestra falibilidad hace parte del inventario.

Cuando se dice: “yo perdono, pero no olvido” se esta cargando con el peso del resentimiento y la necesidad de venganza. Las venganzas no son buenas porque dañan a las mismas personas que albergan estos deseos y sentimientos.

Perdonar, también es reconocer nuestro propio papel en el proceso de la ofensa. A veces no nos damos cuenta, que pudimos ser nosotros mismos los causantes de ese daño. Y para liberarnos de ese peso, proyectamos en los demás toda la culpa del hecho: “Por culpa tuya”….se convierte en el encabezado de nuestras frases y comentarios. También es bueno decir: “Por culpa mía”, como una manera de responsabilizarse de los hechos.

Es tan fácil juzgar y tan difícil defender. Es tan fácil acusar y tan difícil disculpar.

Acusar a alguien por su pasado, es negarle su posibilidad de corrección al futuro. Condenarlo por lo que hizo, tiene sentido si se le invita a un cambio y a una corrección para el presente y el mañana.

Muy distinto es cuando quiero dañar al otro intencionalmente. Cuando me obsesiono por destruirlo o acabarlo. Y por lo tanto ya no es un problema de perdón, sino un resultado del resentimiento y las ganas de desquite.

Cuando caminamos por la vida y los años llegan, vamos reconociendo nuestros errores, pecados y ofensas para con otros. Y al mismo tiempo vamos pidiendo perdón, en primer lugar a Dios, a nuestros seres queridos y al grupo social que nos rodea.

Porque el perdón, es el mejor regalo que podemos darnos a nosotros mismos y el primer paso para, examinar, observar y comprender la conducta de otros que nos ofenden y de esta forma, a pesar de las circunstancias, perdonarlos.

Yo creo que si es posible perdonar, desde el corazón, cuando he comprendido, que, en esa experiencia dolorosa, hay una enseñanza y un aprendizaje para mí.