Los obstáculos aparecen en proporción al pensamiento pesimista.

pexels-photo-401213Yo creo que el pensamiento determina la manera de actuar. Por lo tanto, los obstáculos aparecen en proporción al estilo de pensamiento pesimista.

En el fondo ¿quién es pesimista?

Posiblemente alguien que antes era optimista, pero ahora está muy bien informado.

Aunque considero que es mejor ser optimista y lo digo por su origen semántico, pues viene del verbo optimizar y lo entiendo como sacarle provecho a lo que se tiene como recurso, aquí y ahora.

El pasado fin de semana, en medio del merecido descanso, luego de una jornada laboral intensa, tomándome una bebida caliente, para mitigar el frío de la madrugada, me senté un largo rato a observar a través de la ventana, mientras aparecía completamente la luz del sol.

Tomé conciencia del momento presente, entonces descubrí que los obstáculos pertenecían al mundo de la imaginación, como aquello que se anticipa de manera catastrófica. Y entonces decidí transformar cada obstáculo imaginario, en oportunidades tangibles, perfeccionando mi estrategia. Por lo tanto, enfoqué mi atención en el resultado más adecuado, conforme a la realidad del momento.

En medio de un silencio profundo, le lancé al Universo mis deseos más poderosos.

Dice Deepak Chopra, en su libro las siete leyes espirituales del éxito, que entre el espacio silencioso y un pensamiento es posible introducir la intención de nuestro corazón, pues su capacidad de ser intuitivo, holístico, conceptual, y relacional no está orientado a perder o a ganar.

Mis metas, las considero semillas esparcidas en el campo de todas las posibilidades y debo confiar en que mi intención tiene el poder suficiente para hacerlas crecer y desarrollar en el momento propicio, porque todo en el Universo tiene su tiempo y su lugar.

Los obstáculos también aparecen cuando le doy crédito a mis detractores. Y un manto de dudas e inseguridades me invade cada vez que escucho a los otros expresando opiniones, diciendo que eso no funciona, que aquello no sirve, que lo de más allá no va a salir adelante.

También descubrí que no puedo estar atado o apegado al resultado. Que más bien debo observar el proceso, porque lo que importa no es la meta como tal, sino la metodología para alcanzarla. Al fin y al cabo como dice la canción popular. – “una piedra en el camino, me enseñó que mi destino era rodar y rodar, después me dijo un arriero que no hay que llegar primero, sino saber llegar”-.

Por ello decidí que el campo de la potencialidad pura maneje la filigrana del detalle, para ocuparme mejor en disfrutar el proceso.

Así que, esa mañana, un rayo de luz me cubrió por completo regalándome la certeza de que todo lo que está ocurriendo es perfecto para preparar lo que viene: renovación, cambio, renuncia…y que lo importante es afrontarlo desde la humildad, con fe, esperanza y caridad.

Estoy convencido de que de esta situación difícil, generada por la pandemia del Covid-19, saldremos, siempre y cuando disponganos las voluntades para el logro conjunto.

Descanso y productividad.

Yo creo que una de las condiciones importantes de la productividad humana, radica precisamente en el descanso.

El arte de descansar, que no es fácil, nos ayuda a recuperar no solo energías, sino motivación para continuar la labor o emprender nuevas actividades. Así, saber descansar es una tarea que todo aquel que desee ser productivo, necesita implementar.

Cuando se descansa, se está más abierto al cambio, porque el cese de actividades nos permite generar alternativas, pues el descanso al cerebro, le facilita pensar de manera estratégica. Para la muestra sirva esto como ejemplo: siempre que se desea terminar un rompecabezas, un crucigrama o sudoku, no hay mejor estrategia que detenerse por un momento, cambiar de actividad, y luego más tarde volver sobre ellos y de manera casi mágica encontrar la ficha que nos faltaba, la palabra que hace rato buscábamos o el número de entre los nueve que completa la cuadrícula.

El descanso permite la renovación del cuerpo, del espíritu y de la mente. No hay nada tan saludable como hacer un alto en el camino y darle tiempo a la pereza creativa, para dejar que ella se manifieste y de esta forma regalarnos estos momentos de cero preocupaciones…y sin que la culpa se apodere de nosotros, le permitamos al ocio hacer su trabajo de restaurarnos.

Descansar sin miedo es otro de los secretos. De nada sirve regalarnos tiempo para el descanso si a cada momento nos culpabilizamos del tiempo perdido y luego nos acusamos de ser improductivos porque desde niños nos programaron para no desperdiciar ni un solo instante…sin reconocer que en el descanso no hay tiempo perdido…sino más bien tiempo invertido en nuestra productividad.

Otro de los argumentos para defender el derecho y la obligación al descanso, es el papel protagónico que tienen para nuestra salud, el poder y el saber dormir. Ocho horas de sueño bien dormidas han demostrado cómo aumentan la productividad de los empleados en las grandes compañías. Estudios recientes demuestran que quienes se acuestan a dormir antes de las 10 de la noche, alcanzan ciclos de sueño reparadores, evidentes en la productividad del día siguiente.

Jamás llevar trabajo a casa, es otra de las disciplinas a implementar si se quiere tener tiempo para el descanso. Cada actividad tiene su momento y su lugar y lo que es de la oficina…pertenece a la oficina y en su momento se resolverá…pero si pretendemos trabajar 24 horas…aún en sueños…el cuerpo y la vida pasarán su factura y el precio a pagar será el estrés y el cansancio crónico y por lo tanto menor productividad en el corto tiempo. Qué ironía… trabajo mucho para ser productivo… pero el mismo estilo de trabajo está disminuyendo mi productividad.

Las vacaciones pueden ser agotadoras y desgastantes si no se planean para el descanso. Un buen día de sol…una hamaca frente al mar o contemplar el atardecer en silencio son relajantes si no pensamos en el costo, la forma de pago, la manera como voy a regresar a la ciudad y si desconecto los equipos de comunicación para realmente aislarme del trabajo.

Yo creo que en estas vacaciones me voy a dar el permiso de descansar de todo lo que hago cotidianamente… y al hacer cosas nuevas… descubro también en mí, elementos nuevos y de esta forma me renuevo y soy más productivo.