Lo que hago…mientras muero.

beach-2179624__340Yo creo que pensar en la propia muerte causa miedo, por la incertidumbre que produce responder a las preguntas: - ¿cómo voy a morir? -. ¿cuándo? ,- ¿adónde voy? -.

Cuando duermo…vivo una muerte parcial. Todo se apaga…bueno, la mente sigue funcionando, más allá de lo que yo quisiera y se manifiesta en forma de sueños o pesadillas.

Y cuando despierto, es común que, en medio del silencio de mis reflexiones más profundas, me transporte a un mundo imaginario, ideal, tranquilo y relajado, al que llamo mi santuario, para encontrarme con mis temores, entre ellos el de morir, como dice la canción…” sin haber hecho lo suficiente”.

Frente a mí, está el mar, representación magnífica de lo inconsciente. Me encuentro sentado mirando el horizonte, las olas vienen y van, la brisa juega con las caprichosas palmeras, que han crecido con una inclinación característica. Algunos cangrejos luchan contra la corriente y el sol se oculta majestuoso, en un ritual de despedida, como en este atardecer.

Yo también estoy atardeciendo. Me pregunto, como todos los días, - ¿qué voy a hacer hoy, mientras muero? -.

Desde que soy consciente de mi obligatoria muerte, pues al fin y al cabo, cada día que pasa, estoy más muerto que ayer, buscar la respuesta, me ha sostenido durante muchos años, dado que me hago la misma pregunta cada mañana.

Desde esta silla de playa, observo cuidadosamente la clase de vida que he llevado, mientras los alcatraces pescan para sobrevivir.

Entonces recuerdo los instantes más felices de mi vida, hasta ahora, así como también los momentos tristes de mi existencia.

Sin embargo, la evocación de aquellos sucesos que me causaron dolor y aflicción, ya no tienen sabor amargo, como en su momento.

También repaso algunas de las decisiones importantes que he tomado. Teniendo claro que vivir representa un permanente riesgo, que obliga a desarrollar la habilidad de tomar decisiones. Pues el sagrado arte de vivir no es otra cosa que el tiempo que me toma el aprendizaje de la consecuencia de la decisión.

Ahora, desfilan por mi mente, aquellas personas que han tenido especial importancia en mí existencia. Sus rostros, algunos ya borrosos por el paso de los años, tienen la magia y el poder de reconciliarme con la vida, y recordarme lo importante que es desarrollar relaciones profundas y significativas con otros seres humanos.

Respiro profundo, y me lleno de energía gracias a la talasoterapia. Me zambullo nuevamente en el mar, de la paz interior, y nado confiado y soñando con la esperanza de un nuevo día con vida, porque yo creo que, tengo muchas cosas por hacer…mientras muero.

Es el momento de vivir…

man-2704694_960_720Yo creo que, al momento de mirar el reloj de mi vida, confirmo que cada día que pasa, no estoy más vivo, sino más muerto que ayer.

Mi reloj marca una cuenta regresiva. Y al tomar conciencia de ello, disfruto cada minuto con mayor intensidad, pues cada instante, y cada momento lo considero de manera significativa.

En mi época de adolescente, era importante dormir para recuperar la energía que demandaba el proceso de crecimiento. Ahora hacer pereza, impide que valore cada minuto del resto de mi vida.

Es por esto por lo que he decidido darle mejor uso al tiempo que me queda y dedicarme a tareas significativas, a relaciones que aporten, y a actividades llenas de goce, sin sufrimiento innecesario, para disfrutar el sagrado arte de vivir.

Viene a mi memoria el poema “Mi Alma tiene prisa”, del brasileño Mario de Andrade, novelista, ensayista, poeta y musicólogo, donde expone de manera sencilla pero hermosa, lo que es su diseño de vida consciente. Dice el poeta:

Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…
Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discutan estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilen egos inflados.
No tolero a manipuladores y oportunistas.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos. Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa… Sin muchos dulces en el paquete…
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades.
Que defienda, la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan…
Estoy seguro de que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta de que sólo tienes una.

Yo creo, como el poeta que, es el momento de vivir…con plena conciencia.

Serendipia o el arte de encontrar lo que no se está buscando

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Yo creo que cada cosa en el Universo se repite, como un proceso inexorable para aprender a leer los signos y de esta forma evolucionar o en algunos casos, si no leo las señales, involucionar como resultado contrario. Continuar leyendo

Las limitaciones están en la mente.

buddhist-315297_960_720Yo creo que las limitaciones están en la mente. Y se, que el cambio es posible cuando aplico el conocimiento, en obras concretas que luego puedo verificar, medir, y evaluar. Continuar leyendo

El valor de las heridas en el arte de vivir.

japanese-tenmoku-kintsugi-2aYo creo que todos tenemos una historia de sufrimiento y dolor.
Las heridas emocionales que hemos ganado en el sagrado arte de vivir tienen un valor muy importante, gracias a su significado profundo. Continuar leyendo

El sagrado arte de vivir.

Yo creo que, al preguntarme sobre el sagrado arte de vivir retomo las palabras del escritor español Jose María de Pereda, - “La experiencia no consiste en lo que se ha vivido, sino en lo que se ha reflexionado”-, y entonces evoco la manera como he vivido.
Dice el refranero popular que: “más sabe el diablo por viejo, que por diablo” y me pregunto: ¿qué tan viejo soy?… ¿merced a mis reflexiones?, o por las “diabluras” que he hecho y que de algunas me arrepiento, o por lo que he dejado de hacer debido a la prudencia que va regalando estos años recorridos.
De nada vale haber cumplido muchos calendarios, si no he hecho una reflexión profunda del sagrado arte de vivir en cada momento existido. Así como descubro que la vida no tiene sentido sino viene acompañada de aprendizajes significativos.
De otro lado, llego a la conclusión, de que mi vida tiene sentido si tengo un para qué, siguiendo las líneas de pensamiento de Nietzsche o Viktor Frankl.
¿Para qué me caso? ¿Para qué estudio? ¿Para qué trabajo? ¿Para qué gano dinero? ¿Para qué ahorro? ¿Para qué invierto en este proyecto en particular? ¿Para qué peleo? ¿Para qué tengo un hijo? ¿Para qué escribo este blog?
Cada pregunta vital, me permite pensar la vida. Sin embargo, a veces paso el tiempo pensando… sin atreverme a vivir.
Al llegar cada 9 de noviembre, esto representa para mí, el fin de un ciclo vital y el comienzo de otra maravillosa oportunidad, para desde el asombro, por aquello de la incertidumbre, iniciar la posible corrección, de lo que aún me falta por hacer.
Soy el arquitecto de mi vida…y esa construcción a veces dubitativa, está llena del temor y de esperanza de lo que está por venir en parte, por el juego del destino, en parte consecuencia lógica de lo que he cultivado.
Soy la consecuencia de mis decisiones, así como de la posibilidad de aprender de mis errores.
Y tengo la certeza de que cada amanecer trae la posibilidad de un nuevo comienzo, cuando desde la fe, emprendo el camino de mi proyecto de vida. Y este proyecto, se me presenta como un lienzo en blanco que solo yo puedo pintar.
Doy gracias a la vida, por las posibilidades infinitas en el campo de todas las posibilidades, y le doy gracias, por mostrarme que el sagrado arte de vivir trae preguntas mayores: ¿Qué es vivir? y ¿Cómo estoy viviendo? Y que de mi depende, la manera como voy respondiendo.

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