La sugestión…obra.

matsumoto-castle-2592033_960_720Yo creo que la sugestión obra de manera decisiva.

Cuentan las historias del lejano oriente, que una vez un poderoso guerrero japonés, decidió atacar al enemigo, porque sabía que su oponente, sólo tenía una décima parte de su ejército; entonces las probabilidades de ganar eran enormes, pero sus propios soldados, dudaban de sus capacidades y oportunidades de éxito.

Así que, en el camino frente a un santuario sintoísta, dijo a sus hombres: -Después de visitar este lugar de meditación, echaré al aire una moneda y ella decidirá nuestra suerte; si sale cara ganaremos, si sale cruz perderemos. El destino nos tiene en sus manos-.

Entonces, el guerrero de una manera ceremoniosa, con paso lento pero decidido, entró en el santuario, y en su meditación profunda, ofreció una plegaria en silencio.

Al salir de aquel sagrado lugar, arrojó la moneda y esta cayó por el lado de la cara.

Al ver esto, sus soldados fueron a luchar con tanta motivación y fuerza, que ganaron fácilmente el combate.

-Nadie puede cambiar la mano del destino- dijo su primer oficial después de la batalla. -Ciertamente respondió el guerrero-, mostrando la moneda, que tenía caras por ambos lados.

La mente es poderosa cuando busca “hacer realidad”, un pensamiento o una creencia.

Por ejemplo, con una enfermedad, como lo explican muy bien Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke en su libro La enfermedad como camino, donde demuestran, cómo lo inconsciente se manifiesta a través del cuerpo.

Cuando se presentan migrañas, molestias gastrointestinales, colón irritado, el síndrome de la vejiga tímida o paruresis, que consiste en dificultad para orinar en baños públicos o cuando hay personas en los alrededores, dolores crónicos asociados a la fibromialgia, alopecia areata, la tricotilomanía, la tos psicosomática, el prurito o rasquiña psicógena, algunos problemas en la piel, entre otros, podemos inferir, que estos trastornos puedes ser causados por muchos factores, entre ellos, además de los físicos y orgánicos que entienden muy bien los médicos, los de tipo psicológico relacionados con las emociones y la manera como pensamos, nos autosugestionamos o nos dejamos sugestionar por otros o por la manera como leemos las circunstancias.

En consecuencia, yo creo que, si soy capaz de sugestionarme en un sentido, podría hacerlo en el sentido contrario, para programar salud, bienestar, armonía y paz interior, que por supuesto, se reflejarán en mi cuerpo.

La sugestión obra en todos los aspectos de la vida, no solo en la salud, o en el éxito de una empresa o gestión, pues un patrón de pensamiento puede “contagiar” a otros de manera exponencial y lograr catástrofes financieras, éxitos económicos, así como derrotas de personas valiosas, a partir de acusaciones sin fundamento o por el contrario perfeccionar la imagen de un personaje inadecuado o producto dañino.

A través de redes sociales, la sugestión viaja, gracias a la capacidad viral de las falsas noticias, ellas van cargadas de elogios o improperios en virtud de sus frases sugestivas perfectamente fabricadas para tal fin.

Yo creo que las cosas son, dependiendo de mi percepción. Y debo desarrollar la capacidad de filtrar, procesar y asimilar información proveniente del exterior, para identificar si es tóxica o nutritiva para mí.

Y además sé, que puedo autosugestionarme, para bien o para mal… si tengo una moneda con dos caras.

El señor de los aguacates…o la felicidad al atardecer de la vida

el-mariachi-loco-1389118_960_720Yo creo que, el fin de semana pasado tuve una visión de mi futuro.
Eran las dos de la tarde del domingo, cuando a la distancia, alcancé a oír al vendedor de aguacates. Su voz sonaba poderosa y juvenil. Llamé a la portería para invitarlo a subir y pasó un tiempo bastante largo, entre la llamada y el arribo a mi apartamento; lo que me hizo sospechar, que aquel buen hombre se había perdido. Sin embargo, para mi sorpresa, al sonar el timbre que anunciaba su llegada, me encontré, no con un joven, sino con un caballero, muy mayor, sudoroso y jadeante que a duras penas articulaba palabra, debido por supuesto, al esfuerzo físico. De todas maneras, a punto del infarto, negociamos una buena cantidad de fruta, más por mi compasión, que por la calidad de esta. Continuar leyendo

Mente poderosa

Yo creo que la mente es poderosa. Creo que la sugestión obra y que no sabemos manejar nuestros pensamientos.

Planteado así, es urgente entonces iniciar un curso acelerado de control del pensamiento. Nada tan peligroso como dejar suelta a la imaginación…esa “loca” que se sale con las suyas cuando no le indicamos un norte.

Cuando la imaginación va al garete, es posible toparse con sorpresas incómodas. Pues al perder el control sobre el pensamiento, este va jugando con las múltiples combinaciones que su creatividad le permite y entonces, monta escenarios tan fantásticos, que podemos caer en su trampa y terminar creyendo que aquello, en lo que hemos pensado, se pueda convertir en realidad.

Con la mente podemos crear salud o enfermedad. Nada tan complejo como el pensamiento del hipocondríaco a quien le basta un mínimo estímulo para disparar un trastorno que pueda despistar al más despierto de los médicos y de esta forma comprobar que se va a morir, a pesar de la incredulidad de los galenos.

O qué decir del celotípico, que ve enemigos para la exclusividad de su amor, pues considera que la infidelidad está a la vuelta de la esquina y cualquier momento es propicio para vivir escenas de pasión, hasta con los sujetos menos provocativos. El otro, siempre será sospechoso, debido a la certeza que le invade, por supuesto desde su fantasía, del hecho de que su pareja va a ser infiel.

El pensamiento puede con todo, si va de la mano de la sugestión. Cuántas personas se han enfermado gravemente, a consecuencia de una palabras, comentarios u órdenes sugestivas provenientes de una autoridad espiritual o en el peor de los casos de “brujos lingüísticos” que tienen en el poder de la palabra, la capacidad para enfermar al paciente, para hacerlo depender de por vida y de esta forma tenerlo bajo control, para obtener beneficios incluso de tipo económico.

Así mismo, creo en el poder de la mente para construir cosas buenas. Atraer salud, prosperidad y felicidad. Y generar cambios significativos en nuestras vidas, afectivas, laborales, profesionales y económicas.

Creo que la mente es poderosa cuando se tiene fe.

Creo que la mente se fortalece cuando nuestros pensamientos se concentran en un proceso, proyecto, idea, o concepto. Como creo que es posible crear salud, cuando el pensamiento está enfocado en ese propósito. O si no véanse los casos de personas que frente a todo pronóstico, superan enfermedades complejas.

Creo que el pensamiento tenaz logra grandes empresas y es capaz de superar las dificultades al abrir, en forma creativa, el campo de todas las posibilidades.

Definitivamente creo que en los colegios y universidades debería existir un curso para aprender a controlar el pensamiento, para enseñar a focalizar la mente a través de pensamientos productivos.

De todas maneras, quienes practican técnicas de meditación ya tienen ventaja.

El fin del mundo

Yo creo que el fin del mundo es una realidad innegable. Pero no me refiero al fin visualizado por cuanto apocalíptico pensador le da por proponer o vaticinar; sino más bien, al fin del mundo personal y no colectivo y que se produce al momento de terminar un ciclo, cualquiera que sea.

En otras palabras, el fin del mundo puede aparecer, cuando viendo terminada una relación de pareja… sentimos que todo se derrumba. O para quien luego de recibir la carta de despido laboral, sospecha que todo está consumado y que no existe esperanza alguna.

El fin del mundo sobreviene para todo ser humano carente de fe en aquello que está más allá en el tiempo y en el espacio. Por lo tanto yo creo que siempre hay un amanecer y que, en la inmensidad del universo siempre hay algo reservado para nosotros.

Por eso al terminar el 2011 y con la idea de ir cerrando ciclos, para comenzar otros nuevos, propongo algunos temas importantes, dignos de evaluación y que no pueden pasar desapercibidos para el 2012. Por ejemplo:

¿Cómo terminé este año a nivel de salud? ¿Tuve las precauciones y cuidados necesarios para conservarla o fortalecerla?

En materia de dinero: ¿cómo estuvo mi relación con él, es decir: mi capacidad para ganarlo, gastarlo, invertirlo, ahorrarlo?

¿Cómo aumentó mi patrimonio en este año?

¿Cuáles fueron mis principales actividades de placer, recreación y diversión en el 2011, sin afectar mi patrimonio, mi salud o mis relaciones con los demás?

¿Mi vida laboral se caracterizó por el placer de trabajar en lo que me gusta, en ayudar a mis semejantes a través de mi labor profesional y de sentirme realizado por la actividad desempeñada?

¿En este año que termina, encontré el sentido o el propósito a mi vida, pues descubrí cuál es la razón de vivir para mí?

¿El 2011 me permitió fortalecer mi auto-estima, auto-imagen, auto-concepto y auto-eficacia?

¿Cuáles fueron mis actividades y acciones para cultivar mi paz interior y mi espiritualidad?

¿Encontré placer y alegría en el ejercicio de la intimidad sexual? O ¿todavía siento culpa y ansiedad?

¿En este año que finaliza, puedo evaluar positivamente mis relaciones con la familia?

¿Puedo sentirme armonizado con las nuevas y antiguas amistades que conservo?

¿Cómo fue el desarrollo de mi cerebro creativo?

¿A nivel intelectual… cuáles fueron mis avances en materia académica y de capacitación?

Y en el terreno sentimental: ¿cómo viví el amor y el romance con mi pareja?

En resumen: ¿cómo termino el 2011?

Para muchos, en la actualidad, el 31 de Diciembre representa el fin del mundo, gracias a la aparición de “profetas” que hablan del 2012 como la fecha final. Sin embargo a pensar que los signos de los tiempos así lo muestren, yo creo que el fin del mundo es tan particular e individual como cada ser humano que termina procesos vitales, laborales, emocionales o creativos.

Yo creo que el 2012 viene con cosas muy buenas para todos.

Cuando el cuerpo habla

body-2703405_960_720Yo creo que cuando el cuerpo habla, parecemos sordos a sus demandas. Y creo que desentendemos sus señales, porque no hemos sido educados para descifrarlas.

Podemos reconocer que ciertos dolores y alteraciones en el cuerpo, pueden ser una manifestación de algún tipo de trastorno psicosomático y no deberse exclusivamente a problemas físicos de la persona o del paciente.

En estos casos es conveniente hacerse la pregunta:

¿Qué me quiere decir el cuerpo con esto que me está sucediendo?  Pues luego de varios exámenes clínicos y de laboratorio, el resultado es negativo. Y los galenos luego de analizar los mismos, le expresan al paciente que “realmente no tiene nada”.  Así los médicos comprenden que el cuerpo es el receptor y monitor de variados conflictos de la esfera emocional de la persona y por lo tanto el tratamiento pertenece más al manejo de la psiquiatría y/o de la psicología.

En el texto La Enfermedad Como Camino, sus autores Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke, presentan un detallado y curioso abanico de posibilidades para entender la forma cómo el cuerpo, la mente y el espíritu se expresan por medio de la enfermedad.

El cuerpo está diseñado para funcionar normalmente en un estado de equilibrio que llamamos salud. También sabemos que con el paso del tiempo y del uso, el cuerpo se va deteriorando por el proceso normal de envejecimiento. Sin embargo también sabemos que por nuestro estilo de vida, la forma como nos alimentamos y el estrés del día a día, la capacidad defensiva del organismo, se va disminuyendo.

Así mismo existen técnicas, hábitos y estilos de vida que desaceleran el proceso de envejecimiento y deterioro del cuerpo y prolongan los estados de salud y bienestar de la persona.

Investigaciones bien controladas y certificadas muestran como aquellas personas que acostumbran a meditar u orar y lo combinan con dietas sanas y balanceadas y practican ejercicio moderado y supervisado y tienen una filosofía de la vida más espiritual que material, reportan menos enfermedades de tipo psicosomático, infeccioso y viral que aquellos que viven pensando en producir dinero, competir por prestigio o sufrir por la necesidad de atesorar bienes materiales.

En estos tiempos de vida acelerada y competitiva, el cuerpo habla y protesta, entonces se enferma, con el solo propósito de hacer un alto en el camino, para guardar cama por un rato y de esta forma tener tiempo para sí mismo.

Abrazoterapia…

Creo que los milagros existen. Es decir, creo en milagros… principalmente en aquellos que se producen gracias al amor. Es por esto por lo que creo en el poder de la afectividad.

 

Para mí, la historia comienza con la lectura del libro Love, Medicine and Miracles HarperPerennial 1990 (Amor Medicina Milagrosa, en la edición española) escrita por el médico cirujano Bernie S. Siegel, donde narra la historia de pacientes excepcionales que padecen cáncer y muestra como el amor y la afectividad hacen milagros en sus procesos de salud.

 

Más allá de lo que dice el Doctor Siegel en el libro, que de por si, ya es muy impactante, lo que más me inquietó fue el poder sanador que tenemos, dentro de nosotros mismos, en la afectividad y la manifestación del amor.

 

Entonces, buscando en los orígenes de la afectividad, encontré cómo la familia, es el primer y más importante lugar donde se dan los milagros del amor.

 

Es necesario aclarar que no existen padres perfectos… sólo existen hombres y mujeres que desde el amor, buscan la realización de sus hijos. Y afortunadamente, en el cuidado y conducción de la familia, contamos con herramientas eficaces como el amor y la afectividad. 

 

El Doctor Bowlby, famoso por su teoría del apego dice que: “El niño tiene un concepto de la persona de apego según la experiencia de la relación con esa persona. Si consigue el atraer a la persona que reclama se sentirá competente”.

 

Esto nos permite concluir que a la base de toda la arquitectura de la personalidad además de los factores genéticos constitutivos del cerebro, las condiciones del ambiente que rodean al niño y las influencias sociales, el amor y las relaciones afectuosas si cumplen un papel definitivo.

 

Todos los estudios apuntan a demostrar cómo el amor y la afectividad, tienen un papel importante en la salud, el bienestar,  y la armonía, así como en los bajos niveles de estrés de las personas.

 

Frente a este panorama, surge la pregunta: ¿qué nos impide expresar la afectividad y el amor?

 

Varias son las razones: Nos da pena abrazar y mostrar afecto, por el temor a ser rechazados o mal interpretados.

 

Sentimos angustia si nos abrazan, porque en algunos casos desde pequeños, no nos acostumbraron a esas manifestaciones de cariño.

 

Y finalmente lo confundimos, con sexo, por el umbral tan delgado que existe al abrazar un cuerpo si nuestras intenciones son otras.

 

El abrazo es terapéutico.  Se podría comenzar a difundir la “abrazoterapia”, como una manera de disminuir los niveles de violencia. Como una forma especial de controlar el estrés. Y una manera privilegiada de alejar el miedo y la ansiedad, sobre todo en una sociedad como la nuestra, que ha perdido su horizonte y está buscando la felicidad en el “dinero fácil“, cargado de culpa y violencia. No será que ¿estamos perdiendo mucho tiempo y esfuerzo, ganando dinero?

Continuar leyendo