Centrado en el ahora

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Yo creo que estar centrado en el ahora, es la clave fundamental para aquietar la mente.

Centrarse en el ahora, se logra realizando actividades cotidianas como, por ejemplo, comer.

En la familia y a través de la madre, aprendemos a consumir alimentos. Para los niños y sus padres, sentarse a la mesa puede ser el momento más sublime, o el más angustiante, debido a que los regaños, las amenazas, los castigos y los malos momentos, son los ingredientes que sazonan la cena familiar. Continuar leyendo

La ganancia de la pérdida

chess-775346_960_720Yo creo que todo beneficio requiere un sacrificio. Y que, para toda ganancia, previamente se hizo una inversión.

Es decir, en el sagrado arte de vivir, crecer es el resultado de perder y ganar; en otras palabras, aunque algunas pérdidas son inevitables, al final del camino vemos los frutos en las ganancias, porque la poda, trae sus beneficios.

Vivir es un juego cambiante entre períodos de estabilidad y desequilibrio y la transición entre ellos.

En un reciente taller terapéutico, nos dedicamos a elaborar un listado de aquellas emociones asociadas con pérdidas y duelos, que venimos coleccionando desde niños, gracias a los comentarios, frases y estilos educativos de nuestros mayores.

El resultado fue el siguiente: Continuar leyendo

Tomar decisiones, escribe el futuro.

chess-1974152_960_720Yo creo que hay decisiones que se toman en caliente sin que medie la razón, y otras donde la razón no permite la acción…entonces hay que consultar al corazón.

Tomar decisiones es un arte mayor.

Qué difícil tomarlas cuando tengo la presión del tiempo, o cuando puedo ver el daño que causaré a otros, o cuando el miedo a la equivocación me paraliza y entonces, la sensatez me regala la lógica, de esta forma, detiene mi locura o mi acaloramiento, provocado por la emoción.

Pues, aunque en las decisiones, la lógica debe imperar… en el mundo de los sentimientos humanos la emoción gana la partida y nos lleva a tomar decisiones locas, atrevidas y contra todo pronóstico, prácticas… como cuando, por ejemplo, un hijo, que por orgullo, vanidad, egoísmo o demanda de amor, ha tomado la decisión de cortar la comunicación con su padre de manera unilateral, entonces su comportamiento, que parece que nace más del miedo de ser confrontado, que de una madura reflexión en torno a las consecuencias de no querer comunicarse, hace que el Universo conspire, como un gran maestro, que aunque doloroso, se torna educativo y sirve como lección de vida.

Ahora lo que realmente interesa no es la decisión como tal, sino sus consecuencias.

Esto significa que toda decisión debe tomarse desde varios puntos de vista y criterios, teniendo en cuenta posibles modelos que reflejen efectos futuros.

Además, gracias a la equivocación aprendo; así como también sé que, en materia de decisiones, hay errores fatales, que no permiten ni la reversa, ni la posibilidad de futuro.

Cambiar de opinión es de sabios; debido a que, con el tiempo, voy descubriendo nuevas alternativas, nuevos elementos, y mayor serenidad, que me ayudan a tomar nuevas y mejores decisiones, más sanas y saludables para mi y para otros.

Cambiar de trabajo, iniciar una relación de pareja, mudarse de domicilio, invertir en un proyecto, emprender un viaje, asistir o no a una reunión, separarse o unirse a alguien, son importantes decisiones que tienen consecuencias y hacen parte del sagrado arte de vivir.

Y a veces tomamos decisiones, sin que las partes interesadas se enteren, entonces nos toma por sorpresa, la sorpresa misma del afectado, como si fuera su obligación estar al tanto de los cambios que adopta quien toma decisiones sin consultar o comunicar.

Cada movimiento en el Universo repercute. Y una decisión tomada y ejecutada afecta el futuro.

Yo creo que cuando tomo decisiones, no puedo ignorar las consecuencias que ello trae. Entonces tampoco debo sorprenderme, con el resultado de mis actos.

¿Te extraño?…o ¿dependo de ti?

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Yo creo que extrañar es sinónimo de depender. Y creo que aquello de lo que dependo, es en definitiva lo que me esclaviza. La mayor libertad, está en no necesitarte.

Quien dice: “necesito un cigarrillo o un trago”, es un esclavo, porque depende física y psíquicamente de dicho consumo; pues como la ansiedad es intolerable, siente que no puede vivir sin ello y sufre síndromes de abstinencia e infiernos similares; sin embargo, no extraña su presencia como tal, sino que el organismo pide a gritos que fume o beba licor, y es comprensible, porque depende de él para sentirse bien. Continuar leyendo

Mente de piedra.

waterlily-2787638_960_720Yo creo que es tiempo de vaciar la mente con la ayuda de un Koan.
Este se llama la mente de piedra y cuenta que Hogen, un maestro Zen chino, vivía solo en un pequeño templo en el campo. Un día, cuatro monjes peregrinos llegaron y le pidieron permiso para hacer un fuego en el patio para calentarse.
Mientras preparaban todo para dicho fuego, Hogen los escuchó cuando hablaban acerca de la subjetividad y la objetividad. Motivado por el tema se les unió con la siguiente pregunta: “Supongan que hay una piedra muy grande, ¿la considerarían fuera o dentro de su mente?”.
Uno de los monjes contesto: “Desde el punto de vista del budismo todo es una representación mental, por lo tanto, diría que está dentro de mi mente.”
“Debes de sentir tu cabeza muy pesada, observo el maestro Hogen, “si vas por ahí cargando con una piedra como esa en tu mente.”
He meditado sobre este Koan, y creo que el problema está en lo que pensamos y cómo lo pensamos.
He confirmado que el universo no premia el pensamiento. El universo premia la acción. Por más vueltas que le dé en mi cabeza, a un mismo asunto, si no lo realizo….es decir si no lo vuelvo “real…idad” …de nada me vale pensar, pues pensamiento y acción deben ir de la mano.
De otro lado, pensar estorba el proceso de sentir. Y hay momentos y circunstancias en la vida donde es más importante sensibilizarse que evaluar con lógica.
Sin embargo, no puedo desconocer la importancia de la cabeza fría para enfrentar ciertos eventos importantes en nuestra existencia.
Intuyo que la sabiduría consiste en eso. Lograr un maravilloso equilibrio entre pensamiento-sentimiento y acción para tener éxito en el sagrado arte de vivir.
Cargar con ciertos pensamientos, me produce angustia, depresión y enojo, y me sorprendo con esa curiosa correspondencia emocional. Es decir, mientras más pretendo manejar la situación desde la razón, más efectos siento en mi emoción. Y finalmente el cuerpo se encarga de representarlos con algún trastorno de tipo psicosomático.
Entonces el trabajo consiste en aligerar el equipaje de la mente, vaciándola de tantos prejuicios, creencias y falsas expectativas sobre todo en relación con los demás, y conmigo mismo para evitar frustraciones y malentendidos y conectarme desde el principio con mi sentimiento, con preguntas facilitadoras como: ¿realmente qué es lo que me molesta? ¿Realmente que me tiene tan enojado? Para luego descubrir, que no es el otro, sino mi expectativa del otro, lo que se ha vuelto un lío, muy pesado, en mi cabeza.
En resumen, he decidido a partir de hoy, sentir más la vida, que pensarla, porque de tanto pensarla… me he olvidado de vivir.

Acariciar con las palabras…

water-1988279_960_720Yo creo que las palabras matan, así como tienen el poder de dar vida…Mi propuesta es que aprendamos a acariciar con las palabras, no sólo las verbales, sino también, las gestuales y corporales.

Las palabras tienen un enorme poder. Tanto así que, con palabras terapéuticas es posible sanar a una persona, en tanto que con palabras agresivas, insultantes o mal intencionadas podemos lastimar, herir y sugestionar negativamente a los seres con quienes vivimos y/o trabajamos.

De otro lado, se ha comprobado el importante papel que juega la sugestión en nuestras propias vidas al lograr procesos de curación a partir de expresiones positivas expresadas por el propio enfermo, sus familiares o amigos más cercanos.

Las palabras y expresiones de un jefe pueden ser mortales para sus colaboradores si se expresan en momentos emotivos sin que medie la razón o el entendimiento.

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El amor tiene poder…

El amor transforma y puede lograr muchos objetivos.  Sin embargo a veces confundimos el amor y en nombre de él cometemos errores y hacemos tanto daño que no alcanzamos a dimensionar las proporciones de sus efectos.

Por ejemplo: el amor de una madre por su hijo en algunos casos, puede ser tan exagerado, que lo protege tanto, que no permite que el niño se desarrolle por sí mismo y hace de este un ser incapaz de enfrentar el mundo,  gracias al amparo de su todopoderosa mami.

El amor obsesivo de una pareja enferma, que desde la celotipia cierra todas las posibilidades de libertad y libre desarrollo de la persona, olvidando que el verdadero amor es el que precisamente permite la libertad del otro, para ser.

El amor erótico que solo ve el placer momentáneo de lo físico y olvida el valor permanente de la amigabilidad, dejando en un segundo lugar, los ricos placeres del diálogo constructivo de la amistad de las parejas.

Es decir, creo en el poder del amor que transforma cuando facilita que el otro sea; también creo que el amor destruye cuando no permite la expresión espontánea de sentimientos, pensamientos y acciones de mi semejante.