Padres: ¿culpables o inocentes?

Yo  creo que no existen padres perfectos…y mucho menos culpables o inocentes; sólo existen hombres y mujeres que desde el amor buscan la felicidad de sus hijos; sin embargo en el cuidado y conducción de muchachos adolescentes cometemos errores que pueden evitarse, si contamos con herramientas eficaces.

A continuación  ofreceré un pequeño listado de algunos de los “pecados” que cometemos los padres. Y que no tiene por objeto desarrollar sentimientos de culpa, sino por el contrario, iniciar una reflexión seria y profunda en relación con nuestro papel como educadores de hijos adolescentes. Esto quiere decir, tomar conciencia de lo qué hacemos, cómo lo hacemos y para qué lo hacemos en materia educativa juvenil.

Pecado No. 1  Evitar que se rebelen.

La adolescencia es la época propicia para la rebeldía y el desacato. Lo normal es que los hijos se rebelen y estén opuestos a muchas de nuestras decisiones en materia de autoridad. Lo importante saber conciliar y vencer con el poder de los argumentos.

Pecado No. 2 Desconocer los nuevos paradigmas del aprendizaje.

Hoy la forma de estudiar y aprender no es la misma del pasado. El libro como lo conocimos hace parte de los museos; ahora el computador es el nuevo paradigma y por supuesto todo lo que se puede hacer con él.

Pecado No. 3 Restarle importancia al ambiente familiar

Para un adolescente, la familia es lo más importante, porque a pesar de discutir y pelear, es su punto de referencia y lugar de acogida y amparo. Lo peor que le puede pasar a un adolescente es tener una familia destruida.

Pecado No. 4 Negar la nueva cultura.

Pelear contra el reguetón  y todas aquellas formas culturales de expresión juvenil, va en contravía de lo que el adolescente gusta y busca. Los padres de familia podemos sacar provecho de esa cultura, para educar.

Pecado No. 5 Compararlos

Nada tan dañino y poco educativo que el acto de comparar a lo hijos adolescentes y mucho más cuando el padre se ofrece como ejemplo a imitar. La frase: “es que yo a su edad ya”… no tiene validez, ni es útil con el joven de hoy. Continuar leyendo

Amigos y amantes

Yo creo que en pareja se nos olvidó ser amigos y amantes. Y además sospecho que es importante ir más allá de la atracción romántica.

El amor pasa por diferentes niveles y momentos de interés, comenzando por la fase erótica, para pasar por la etapa del amor filial, hasta subir a las sublimes cumbres del amor de ágape.

Esto significa que la pareja evoluciona y va madurando y transformando su manera de amar. Y que no podemos quedarnos anclados en el mundo de la atracción física, porque existen otros espacios maravillosos de la vida de pareja, como por ejemplo la experiencia de la “amigabilidad”.

Sería un error creer que la intimidad sexual va a durar toda la vida con la misma intensidad y pasión de los primeros años; más aún si sabemos que existe un coctel hormonal que tiene una duración finita. Sin embargo, sí es posible cuidar y cultivar la “eroticidad” para que no muera pronto, esa relación maravillosa de amigos que ofician como amantes.

La pareja crece, cuando descubre que lo más importante es ser amigos y amantes y esto se logra con la comunicación afectiva y efectiva, la manera como se solucionan los conflictos y el cultivo del respeto, la responsabilidad y el placer.

Si observamos las parejas que sobreviven al paso del tiempo y la convivencia, encontraremos denominadores comunes, como estos:

Se convienen.
Se comunican afectiva y efectivamente.
Tienen personalidades compatibles.
Se aman profundamente.
Se desean.
Tienen centros de interés comunes.
Poseen cualidades especiales que el otro admira.
Proyectan sus respectivas inteligencias emocionales.
Se cooperan.
Son camaradas.
Trabajan para aportar económicamente.
Saben manejar el dinero.
Están en permanente disposición de ayuda.
Son fieles.
Comparten una vida social sana y equilibrada.
Cultivan y cuidad la autoestima.
Son organizados.
Evitan los “juegos de poder”.
Hacen gala de su equilibrio emocional.
Poseen altos niveles de tolerancia a la frustración.
Son pacientes con el otro.
Conocen y estudian sobre el matrimonio.
Fortalecen el sentido del humor.
Estrechan lazos con sus respectivas familias.
Cuidan su salud.
Incrementan su cultura.
Y todos los días honran su compromiso de ser amigos y amantes.