Arquitecto de futuros…

Yo creo que los maestros y profesores somos arquitectos de futuros.

Hace muchos años atrás, cuando estaba muy joven, en un programa de televisión, tuve la oportundidad maravillosa, de disfrutar un concurso, donde los participantes jugaban con las palabras, a partir de la letra inicial y una definición como pista. Con la letra A, decía el presentador: “profesional encargado de elaborar planos de casas y edificios, con buen gusto y armonía”. La respuesta por supuesto Arquitecto.

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Me quedé pensando desde esa época y concluí, que los maestros somos arquitectos de futuros. Y con cuanta responsabildiad estamos ayudando en la construcción, de un estilo de vida, de un proyecto de persona, de un tipo de ciudadano para el mundo.

Y creo que la persona misma del maestro, es la que educa, con su ejemplo y testimonio de vida. Nada tan peligroso como un maestro, quien pretende estar al frente de un salón de clase, sin haberse trabajando antes, sin conocer sus límites o posibilidades, sin confrontar sus carencias o riquezas.

En otra ocasión más reciente, en una conferencia que dictó en Medellín, Colombia, Luis Espinoza Chamalú , le pregunté sobre la manera de seleccionar profesores para un centro educativo. La respuesta fue simple, profunda y contundente… el principal requisito para recibir docentes, dijo, es que sean felices.

Yo creo que el autoconocimiento, es el primer paso para optar el título de maestro; los conocimientos científicos vienen por añadidura, luego de una rigurosa investigación… y el propio autodescubrimiento llega, gracias a la cotidiana actividad, de preguntarse sobre sí mismo.