Viajar…para el aprendizaje del desapego

sunset-2173918_960_720

Yo creo que viajar, permite sondear en las profundidades del ser.

Es abandonarse a la fortuna…algo así como confiar en lo que el destino tenga preparado para mí.

Supone además el desprendimiento y el desapego, para poder andar ligero de equipaje. Continuar leyendo

El arte de la amistad, o la importancia de escoger los amigos.

kids-71716_960_720

Yo creo que la amistad es un arte, y debo estar consciente al momento de escoger los amigos.

Para mí, esta conciencia de la amistad surge a partir de un paseo que hice este año a Capurganá.

Todo comienza cuando estoy en la fila para el chequeo frente al mostrador de la aerolínea, y esta se torna curiosa, ya que a cada pasajero le montan con maleta y todo en la báscula, para certificar que nuestro peso no exceda la capacidad de la nave, debido a que lleva la gasolina precisa para el regreso. Miro alrededor y calculo, que más de uno de mis compañeros de viaje, es tan “gordito” como yo, pues acabo de pesar cien kilos con maleta y quedo inquieto con el peso de los demás. Entonces, desde ese momento, hay una curiosa solidaridad debido a que no me siento el único. Continuar leyendo

El perro que me muerde… es mi maestro

wolf-62898_960_720Yo creo que todo en el Universo tiene un tiempo cíclico que va y viene en espiral ascendente y al volvernos a tocar, porque al fin y cabo todo se repite, aunque lo miremos diferente, en tanto soy distinto, por efecto de la experiencia que el mismo tiempo nos va regalando, y que como las lecciones se vuelven a presentar si no las he aprendido, entiendo que el perro que me muerde…es mi maestro, porque aprendo mucho del sufrimiento, cuando me doy permiso de escudriñar el sentimiento de enojo y dolor y lo puedo contrastar con lo que necesito descubrir en mi sombra. Continuar leyendo

Definitivamente ¿el problema soy yo o mi compañero?

adventure-1839147_960_720Yo creo que cuando tenemos conflictos con los compañeros de trabajo, la vida laboral se nos hace un mundo difícil, pues ahí el problema no es de tipo laboral, sino más bien de carácter personal.
Si bien es cierto tenemos talentos y habilidades para desempeñarnos técnicamente en el trabajo, también es cierto que no contamos con las herramientas suficientes para manejar y solucionar conflictos con nuestros compañeros de labor.
Aquí los asuntos principales gravitan en torno a la convivencia, la tolerancia, el respeto y sobre todo la responsabilidad, a la hora de enfrentar dicha,situación, desde el punto de vista actitudinal y sobre todo, en la manera como nos comunicamos, ya en forma afectiva, efectiva o asertiva.
Entrar en conflicto con el otro es muy fácil; sólo basta con tocar su orgullo o su ego, de la manera equivocada  y rápidamente te ganarás un enemigo para mucho rato. Del mismo modo, si tenemos la habilidad de tocar el Ego de ese compañero, en forma adecuada, tendremos un amigo incondicional y tal vez permanente, al interior de la organización donde laboramos. Lo mismo aplicaría para con los jefes y subalternos.
Los compañeros de trabajo son los hermanos de esa gran familia que se llama Empresa. Así, cuando convivimos con ellos, en algunos casos más de ocho horas, la tolerancia se pone a prueba, dado que una mala convivencia mata el amor. Y ella, debe ir acompañada del respeto y la responsabilidad en la comunicación verbal y no verbal, para cuidar lo que se dice y principalmente la manera cómo se dice, sobretodo: por teléfono, correo electrónico y redes sociales.
Recordemos que el Ego se alimenta de la energía del Deseo. Y por lo tanto, nos motivamos a partir de tres tipos de deseos básicos: Deseo de Poder, Deseo de Saber y deseo de Amar y ser amado. Si usted es un experto en el buen manejo de estos tres deseos, tan humanos…le auguro muchos éxitos en la convivencia, no solo laboral, pues sabrá cómo llegarle, a cada uno de sus compañeros, con regalos de poder, saber y amor.
Si el problema ya está en el terreno emocional, habrá que auto-revisarse, con plena conciencia, para determinar si lo que pasa, es que me estoy mirando en un espejo y lo que odio en mi compañero de trabajo…no es otra cosa que lo que no he resuelto o no tolero en mí mismo, entonces lo observo con enojo y frustración.
Yo creo que mi compañero de trabajo es un problema, cuando proyecto en él,  mi frustración, impotencia e inseguridad. Y se convierte de alguna manera en el Maestro que me está enseñando a conocerme, para encontrar las herramientas y de esta forma solucionar el conflicto primero desde mi…y luego… desde él.

¿Qué tan bueno es tolerar?

little-girl-1894125_640

 

Yo creo que la tolerancia tiene límite sobre todo cuando ya están en juego otros factores como la dignidad y el amor propio.
Si la tolerancia es un valor, que nos lleva a la actitud que nos permite respetar opiniones, ideas, creencias, comportamientos y actitudes de los demás, aunque no coincidan con las nuestras, también es cierto que en determinados momentos no podemos permitir que afecten nuestra integridad física, mental o espiritual.
¿Qué tan bueno es tolerar?… la respuesta a esta pregunta puede tener múltiples lecturas y va en dirección al desarrollo de la capacidad de resistir o aguantar los impactos que causan los comportamientos, pensamientos y acciones de otros que, de alguna manera, van en contravía de nuestro propio parecer. Sin embargo, esto significa que es bueno para la convivencia, respetar las diferencias naturales y obligatorias que presentan los demás y que, de otro lado, nos lleva a revisar nuestro egoísmo, terquedad o punto de vista cerrado, cuando nos falta empatía y no nos ponemos en el lugar y en el derecho del otro.
Así mismo, cabe preguntarse, ¿qué sucede cuando lo que hace, dice o actúa el otro, atenta contra nuestro derecho? La sabiduría personal juega un papel importante en la manera cómo asumimos lo que hace el otro…es decir si lo vemos como un ataque o una excelente oportunidad para probar nuestra paciencia, al tiempo que relativizamos lo que consideramos nuestro derecho.
Además, porque también debemos reconocer que existen personas intolerantes que se quejan por todo, o creen que nadie puede pensar diferente a ellos y que corremos el riesgo de caer en el juego de las mutuas intolerancias.
Yo creo que tolerar hace parte de la inteligencia emocional y que con un buen discernimiento como el que nos brinda la sabiduría, nos damos cuenta cuándo es bueno o no hacerlo.

Humanizando la empresa

Yo creo que en las empresas es posible identificar y fortalecer los diferentes valores del recurso humano para lograr adecuados sistemas de gestión integral en la organización.

Para nadie es un misterio, que el motor que mueve las empresas, los negocios y las organizaciones en general no es el capital económico, sino su capital humano.

Entonces el mantenimiento de dicho capital es obligatorio a la hora de hacer balances en términos de productividad, seguridad y accidentalidad.

Algunos directivos han tomado conciencia de cómo los riesgos psicosociales se pueden disminuir en la organización creando una cultura rica en valores.

Esto supone un conjunto de acciones no sólo educativas, sino también estratégicas, desde las políticas de las empresas en los procesos de selección de personal, diseño de cargos y evaluación de desempeños, dependiendo de factores de personalidad, identificación con el trabajo y percepción de justicia por parte de los empleados al interior de las organizaciones.

Es importante contar con un grupo humano quien desde su formación personal, a nivel familiar, educación primaria, media-vocacional y profesional, aporte a la empresa los valores aprendidos en la casa, en el centro de educación, en el grupo de referencia.

Lo que queremos insinuar es que la empresa no es sólo el lugar para educar al empleado, sino el momento para vivir lo que se ha aprendido a nivel social en la calle, en el hogar; pues el empleado aporta todo eso al vincularse laboralmente.

Las investigaciones de la psicología industrial y organizacional lo demuestran al decir que la empresa es una pequeña sociedad donde se reflejan los valores de quienes la integran. Es decir, si vengo de un lugar donde la costumbre es gritar, es probable que vaya a gritar en el sitio de trabajo.

Si vengo de un lugar donde el respeto, la responsabilidad y el servicio son el denominador común de esa familia, voy a reflejarlo en mi sitio de labor.

Es aquí donde cabe preguntar: ¿Qué tipo de educación en valores reciben nuestros jóvenes? ¿Cuál es la escala axiológica que impera en nuestra sociedad postmoderna?

De otro lado se ha descubierto que la salud ocupacional está directamente relacionada con los valores éticos, estéticos, intelectuales, culturales y sociales que poseen los empleados de una empresa y su percepción de equidad, igualdad y compromiso de la organización para con ellos.

Entonces es fácil suponer que la seguridad y la salud en el trabajo de una empresa debe estar basada en los valores colectivos e individuales de sus miembros.

Algunos de los principales valores que en términos de los expertos en seguridad integral, aportan al bienestar laboral y a la reducción de factores de riesgo psicosocial son:

CALIDAD

COMUNICACIÓN

CONFIANZA

CREATIVIDAD

ESFUERZO

ESPÍRITU POSITIVO

EXCELENCIA PERSONAL

HONESTIDAD

LABORIOSIDAD

LEALTAD

PROACTIVIDAD

RESPETO

RESPONSABILIDAD

SERVICIO

SOLIDARIDAD

TOLERANCIA

Yo creo que el compromiso es, encarnar estos valores desde la casa, para lograr ambientes de trabajo más humanos y productivos.

Celar… vigilar o perseguir …

Yo creo que los celos y la envidia son muy dañinos para la armonía de las parejas y/o las personas que se encuentran en convivencia o necesitan la convivencia como por ejemplo en el mundo laboral o familiar.

Al estudiar con detenimiento la envidia, encontramos que es el deseo de lo que tiene otra persona. En tanto que los celos son el miedo de que otra persona se adueñe de lo que tenemos.

Para darle organización a mi comentario, hablaré en primer lugar de los celos en pareja y más adelante, en otro momento, me referiré a la envidia.

De alguna manera, el celoso, desde la  paranoia obtiene algún placer de sus sospechas, ya que el conocimiento paranoico, satisface al masoquista por ejemplo, que se deleita en que lo hieran.

Sin embargo, los celos no son necesariamente inseguridad o inestabilidad emocional; pues también se podrían explicar desde el aprendizaje de las relaciones, la personalidad o los antecedentes familiares.

El celoso se siente descuidado por el otro, por ejemplo, en relación con el amor, la comunicación, el tiempo dedicado, la belleza, el sexo o el cuerpo entre otros. Es decir, los celos se producen como consecuencia de no atender las “necesidades” del celoso.

Todos queremos esa exclusiva y entonces nuestro propio dolor, nuestras sospechas y nuestros ataques de celos, se dan como consecuencia, de un individuo que cree, que no está recibiendo suficiente atención.  Curiosamente, el celoso siente y piensa que el otro es egoísta y solo se preocupa por sí mismo…no se ve en el espejo.

Continuar leyendo

12