Humanizando la empresa

Yo creo que en las empresas es posible identificar y fortalecer los diferentes valores del recurso humano para lograr adecuados sistemas de gestión integral en la organización.

Para nadie es un misterio, que el motor que mueve las empresas, los negocios y las organizaciones en general no es el capital económico, sino su capital humano.

Entonces el mantenimiento de dicho capital es obligatorio a la hora de hacer balances en términos de productividad, seguridad y accidentalidad.

Algunos directivos han tomado conciencia de cómo los riesgos psicosociales se pueden disminuir en la organización creando una cultura rica en valores.

Esto supone un conjunto de acciones no sólo educativas, sino también estratégicas, desde las políticas de las empresas en los procesos de selección de personal, diseño de cargos y evaluación de desempeños, dependiendo de factores de personalidad, identificación con el trabajo y percepción de justicia por parte de los empleados al interior de las organizaciones.

Es importante contar con un grupo humano quien desde su formación personal, a nivel familiar, educación primaria, media-vocacional y profesional, aporte a la empresa los valores aprendidos en la casa, en el centro de educación, en el grupo de referencia.

Lo que queremos insinuar es que la empresa no es sólo el lugar para educar al empleado, sino el momento para vivir lo que se ha aprendido a nivel social en la calle, en el hogar; pues el empleado aporta todo eso al vincularse laboralmente.

Las investigaciones de la psicología industrial y organizacional lo demuestran al decir que la empresa es una pequeña sociedad donde se reflejan los valores de quienes la integran. Es decir, si vengo de un lugar donde la costumbre es gritar, es probable que vaya a gritar en el sitio de trabajo.

Si vengo de un lugar donde el respeto, la responsabilidad y el servicio son el denominador común de esa familia, voy a reflejarlo en mi sitio de labor.

Es aquí donde cabe preguntar: ¿Qué tipo de educación en valores reciben nuestros jóvenes? ¿Cuál es la escala axiológica que impera en nuestra sociedad postmoderna?

De otro lado se ha descubierto que la salud ocupacional está directamente relacionada con los valores éticos, estéticos, intelectuales, culturales y sociales que poseen los empleados de una empresa y su percepción de equidad, igualdad y compromiso de la organización para con ellos.

Entonces es fácil suponer que la seguridad y la salud en el trabajo de una empresa debe estar basada en los valores colectivos e individuales de sus miembros.

Algunos de los principales valores que en términos de los expertos en seguridad integral, aportan al bienestar laboral y a la reducción de factores de riesgo psicosocial son:

CALIDAD

COMUNICACIÓN

CONFIANZA

CREATIVIDAD

ESFUERZO

ESPÍRITU POSITIVO

EXCELENCIA PERSONAL

HONESTIDAD

LABORIOSIDAD

LEALTAD

PROACTIVIDAD

RESPETO

RESPONSABILIDAD

SERVICIO

SOLIDARIDAD

TOLERANCIA

Yo creo que el compromiso es, encarnar estos valores desde la casa, para lograr ambientes de trabajo más humanos y productivos.

Celar… vigilar o perseguir …

Yo creo que los celos y la envidia son muy dañinos para la armonía de las parejas y/o las personas que se encuentran en convivencia o necesitan la convivencia como por ejemplo en el mundo laboral o familiar.

Al estudiar con detenimiento la envidia, encontramos que es el deseo de lo que tiene otra persona. En tanto que los celos son el miedo de que otra persona se adueñe de lo que tenemos.

Para darle organización a mi comentario, hablaré en primer lugar de los celos en pareja y más adelante, en otro momento, me referiré a la envidia.

De alguna manera, el celoso, desde la  paranoia obtiene algún placer de sus sospechas, ya que el conocimiento paranoico, satisface al masoquista por ejemplo, que se deleita en que lo hieran.

Sin embargo, los celos no son necesariamente inseguridad o inestabilidad emocional; pues también se podrían explicar desde el aprendizaje de las relaciones, la personalidad o los antecedentes familiares.

El celoso se siente descuidado por el otro, por ejemplo, en relación con el amor, la comunicación, el tiempo dedicado, la belleza, el sexo o el cuerpo entre otros. Es decir, los celos se producen como consecuencia de no atender las “necesidades” del celoso.

Todos queremos esa exclusiva y entonces nuestro propio dolor, nuestras sospechas y nuestros ataques de celos, se dan como consecuencia, de un individuo que cree, que no está recibiendo suficiente atención.  Curiosamente, el celoso siente y piensa que el otro es egoísta y solo se preocupa por sí mismo…no se ve en el espejo.

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Cuando un padre mata a su hijo…

 

 

Yo creo que llegó el momento de decir no más. Basta ya. No más niños víctimas como consecuencia de nuestro egoísmo, inconciencia, falta de tolerancia y enfermedad mental.

 

En estos días nuestro país se ha estremecido con la fatal noticia de la muerte de un niño (quien por su naturaleza es inocente), debido a la acción demencial de su propio padre. Sin embargo lo grave, es que en Colombia, no es el único caso.

 

La psiquiatría, la neurología y psicología tratan de explicar este tipo de conductas sociopáticas como resultado, en primer lugar, de problemas de bioquímica cerebral.  Problemática que está atacando a la población del mundo y nos está llevando a conductas agresivas, ansiosas, depresivas, autodestructivas y antisociales.

 

De otro lado se explican también, por el papel de los padres y de la familia en los primeros años de vida de un niño. Se cometen graves errores en la formación de los hijos, debido a la inmadurez física y mental de los padres de hoy, para educar, apoyar y acompañar a las nuevas generaciones; además porque estamos delegando esa función, a personas no aptas o no indicadas para ello.

 

La otra explicación se encuentra en el papel de la escuela en la definición del carácter y la personalidad. Algunos niños no conocen límites, ni tienen tolerancia a la frustración. La formación en valores y el sano comportamiento social, comienzan a perfilarse en la escuela en forma de convivencia. Estoy haciendo un llamado para que, todos aquellos quienes estamos cumpliendo funciones educativas en las escuelas y en los colegios, le demos un especial énfasis al proceso de respetar, valorar y cuidar la vida humana. Para que cada alumno descubra el valioso tesoro de su vida y la de los demás. Y de esta forma, desarrollar niveles adecuados de tolerancia y manejo de la frustración.

 

Además, la ciencia explica, que las conductas de los sociópatas, también son reforzadas por la influencia de la Internet y demás medios para obtener información, que los niños y los jóvenes de hoy, tienen a su alcance para copiar y aprender.

 

Y la necesidad, por supuesto, de la acción emocional correctiva de un adulto sano, que permita canalizar y orientar el pensamiento y las acciones de los infantes. No podemos desconocer que nuestros hijos no se parecen a nosotros, sino al tiempo que les toca vivir.

 

Y quinto entre otros: el factor trauma. Detrás de cada individuo con conductas anormales, hay historias de maltrato, abuso, violencia o inadecuado manejo de la disciplina.

 

Estos y otros factores más, leídos en conjunto, explican la conducta anormal.

 

En resumen podemos llegar a pensar que estamos viviendo en un país mentalmente enfermo y que necesitamos decir: ¡basta ya! para desde hoy, iniciar los correctivos.

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