Vivir como para morir mañana

Yo creo que sería bueno prepararnos para la muerte. Y estoy seguro que a muy pocos de nosotros la vida nos prepara para nuestro encuentro con la parca. Propongo que en los colegios y universidades se instaure una cátedra para aprender a morir. Y la principal materia del curso debe llamarse: “Cátedra sobre la vida”…principios básicos para saber morir, pues al fin y al cabo se aprende a hacerlo cuando se sabe vivir.

La muerte es un fenomeno natural y obligatorio, cuando llega su momento.  Y cuando se entiende esta lógica ineludible, comprendemos el valor de vivir aquí y ahora, desde el poder mágico del presente.

Perdemos mucho tiempo amargándonos con lo que pudo haber sido y no fue, en vez de utilizar el presente para corregir el futuro.

Curiosamente, cuando se acerca el fin del año, algunos lloran más por la incertidumbre del porvenir, como una preocupación por lo que vendrá, en lugar de ocupar su valioso tiempo en la construcción de un mañana productivo.

Todo debe morir para garantizar la oportunidad de lo nuevo. Es en el cambio precisamente donde se verifica la capacidad de adaptación y aceptación de lo novel como una constante del universo para renacer.

Nos aferramos al pasado y a las personas y a las cosas y a las relaciones y a los “modus operandi” de nuestra vida, como si fueran las únicas maneras, personas o relaciones obligatorias para continuar viviendo.

La propuesta es simple y sencilla, vivir la vida intensamente, en forma adecuada, sin angustia, sin temor ni culpas,  y principalmente en paz consigo mismo y con los demás… porque se que al momento de morir, el examen de conciencia es obligatorio…como cuando se va a entregar un puesto, un cargo o una tarea, la pregunta perentoria es sólo una : ¿Cómo lo hice?

Si sólo tuviera una semana de vida… qué haría durante esa semana?

Dice la sabiduría popular que “se muere como se vive” entonces, me propongo vivir ahora, como si fuera a morir mañana…

Aproximaciones a la muerte…

Yo creo que es bueno conocer la muerte, para vivir la vida.

Pues creo, que para comprender la muerte, es importante verla como una situación límite, que puede provocar cambios radicales en la perspectiva de la vida.

La conciencia de la muerte nos hace vivir en el presente y como dicen los estoicos, es necesario contemplar la muerte si queremos aprender a vivir.

Y frente a la pregunta: ¿Qué es la muerte?, podríamos aproximarnos tentativamente a la respuesta, tomando en principio, como referencia, los conceptos de algunos filósofos.

Por ejemplo en palabras de Kierkegaard, la muerte es una fuente de angustias creadoras y la vida es la posibilidad de las posibilidades.

Dicho así, ya tenemos mucho de donde tomar… al entender la muerte como propiciadora de creatividad y la vida como el plano para el ejercicio de dicha creatividad.

Y Heidegger, jugando con las palabras sostiene, talvez como una respuesta a  Kierkegaard, que la muerte es la “imposibilidad de las ulteriores posibilidades”; Es decir, que cuando nos morimos, ya no va más, “game-over”, como aparece en los juegos de video.
 
De otro lado Fernando Savater, ve la muerte como la máxima reductora de la ética. Y esto nos lleva a preguntarnos ¿qué sucede con aquellos quienes frente a la inminencia de la misma, actúan en forma inmoral e irresponsable?

Y José Saramago en su texto: Las intermitencias de la muerte, (2006) se pregunta: ¿qué pasaría si la muerte declarara un cese de actividades?

Surgen muchas preguntas para nosotros:

¿Qué sucede cuando morimos?

¿Existe alguna forma de prepararnos para morir?

¿Se puede ayudar a una persona a morir?

¿Es posible ayudar al espíritu del recién fallecido?

¿Por qué se dan y cómo asumir la muerte de niños y de jóvenes?

¿Cómo entender las diferencias espirituales entre muertes violentas, suicidios y muerte natural?

¿La muerte duele?

¿Es bueno estar dopado, para no sentir dolor en el momento de morir?

¿A dónde va la gente que muere?

¿Qué actitud se debe tener con respecto a quien se murió?

¿Se debe hacer algún tipo de “limpieza” de la ropa y objetos de uso personal del difunto?

¿Se debe conservar fotos del fallecido?

¿Se puede o no, tocar un cadáver?

¿Cuánto tiempo se debe esperar para sepultar un cadáver?

¿Es recomendable la cremación?

¿Es recomendable la donación de órganos?

¿Es importante rezar?

¿Es prudente hacer “pedidos” al fallecido?

¿Es bueno visitar cementerios y salas de velación?

¿Cuánto tiempo se tarda habitualmente para que el espíritu del fallecido alcance los planos superiores de la conciencia?

¿Hay vida después de la muerte?

En fin, este tema exige muchas aproximaciones y espera muchas respuestas desde la tanatología.

La importancia de las manos

Yo creo que todo comenzó con esa lectura típica que se realiza en el aeropuerto, mientras la escala obligatoria te invita a matar el tiempo. El libro de turno: el volumen I de los cuentos completos de Julio Cortázar y el texto elegido al azar: “las manos que crecen”.

Mientras la historia transcurre, los pensamientos se agolpan y comienza esa sensación incómoda de querer dejar el libro a un lado, para sumergirse en los propios pensamientos derivados de la lectura.  Una y otra vez las ideas convergen en un mismo pensamiento… se vuelve obsesivo, por lo recurrente: -“definitivamente las manos son muy importantes y no las valoramos”.

Yo creo que las manos no han sido completamente exploradas en toda su dimensión. Es decir, las usamos inconscientemente y solo nos damos cuenta de su valor, cuando las perdemos o cuando su funcionalidad se limita.

En otras palabras, el uso de las manos se reduce al diario oficio de realizar tareas con ellas de una manera mecánica o repetitiva, sin dimensionar que pasaría, si por aquellas cosas del destino o de la suerte, un accidente las mutilara o las inhabilitara.

Las manos se emplean para escribir; para tocar instrumentos musicales; para acariciar a nuestros hijos y a los seres que amamos y deseamos. Para moldear con arcilla o barro verdaderas piezas artísticas y hasta para golpear cuando el enojo y la furia quieren expresarse de todas maneras.

Con las manos se puede matar a otro ser viviente y con ellas también, realizar cirugías magistrales que les devuelven la vida a otros.

Con las manos, conduzco el automóvil, el avión y el sistema de transporte masivo, que juego desde niño.

Además con las manos, puedo todo lo que la imaginación me permite, para satisfacer mis deseos ocultos e inconfesos.

Y con las manos: oro, medito y hasta logro acciones curativas, cuando las impongo con amor, desde la fe.

Así, las manos con todo su poder, tienen capacidad de comunicación, cuando el lenguaje se convierte en símbolos y significados.

Me miro las manos y las de todos lo que caminan a mi alrededor y me doy cuenta del maravilloso milagro de su existencia.

En fin…el texto de Cortázar vuelve a tomar su rumbo, mientras anuncian la salida del vuelo a Singapur.

Acariciar con las palabras…

water-1988279_960_720Yo creo que las palabras matan, así como tienen el poder de dar vida…Mi propuesta es que aprendamos a acariciar con las palabras, no sólo las verbales, sino también, las gestuales y corporales.

Las palabras tienen un enorme poder. Tanto así que, con palabras terapéuticas es posible sanar a una persona, en tanto que con palabras agresivas, insultantes o mal intencionadas podemos lastimar, herir y sugestionar negativamente a los seres con quienes vivimos y/o trabajamos.

De otro lado, se ha comprobado el importante papel que juega la sugestión en nuestras propias vidas al lograr procesos de curación a partir de expresiones positivas expresadas por el propio enfermo, sus familiares o amigos más cercanos.

Las palabras y expresiones de un jefe pueden ser mortales para sus colaboradores si se expresan en momentos emotivos sin que medie la razón o el entendimiento.

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Filosóficamente…

Es curioso que la mayor parte del tiempo la pasemos pensando.

El pensamiento es productivo cuando como resultado del mismo, se obtiene un producto.

Sin embargo hay pensamientos tan insulsos y pueriles que mas bien vale la pena no pensarlos y mucho menos gastar precioso tiempo en ellos.

La vida es tan corta que no tiene sentido invertir energía, angustias, dudas, páginas, tinta o superautopistas informáticas en asuntos de tan poca monta como por ejemplo: ¿estará ella o él, pensando en mí? ¿cuánto va a durar lo nuestro?, ¿me amas?;  Sobre todo, cuando la respuesta es obvia, dura y contundente:…pues, en verdad, tengo la certeza de que me necesitas… y te necesito

Me pregunto: ¿qué pensaría Montaigne?

 montaigne

A mi manera…

Yo creo que cuando somos originales, o mejor dicho auténticos, se logra el primer paso en el sagrado arte de vivir.


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Definitivamente no nos entregan el manual…y si lo tuviéramos, tampoco lo leeríamos…

Se trata entonces, (en forma creativa), de ir elaborando el propio manual, en forma de Proyecto de Vida.

¿Cómo y de qué manera… quiero vivir?