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“Plan Cementerio” busca ubicar más de 70 mil desaparecidos

  • En octubre de 2015, desde La Habana, se anunció la creación de la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas. FOTO Jaime Pérez
    En octubre de 2015, desde La Habana, se anunció la creación de la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas. FOTO Jaime Pérez
Por Ricardo Monsalve Gaviria | Publicado el 17 de enero de 2016
Infografía
“Plan Cementerio” busca ubicar más de 70 mil desaparecidos
350

millones de pesos puede llegar a costar la intervención de un cementerio.

64

es el número aproximado de cuerpos sin identificar que hay en Yarumal.

5

cementerios ubicados en cuatro departamentos del país fueron los priorizados.

en definitiva

Medicina Legal y la Fiscalía iniciaron el “Plan Cementerio” que buscará ubicar a más de 70 mil cuerpos sin identificar de víctimas relacionadas con conflicto armado en todo el país.

Los restos de Nubia F. Soto, quien murió el 14 de enero de 1998, son los únicos que se encuentran identificados en el pabellón San Lucas del cementerio Nuestra Señora del Carmen del municipio de Yarumal, Norte de Antioquia. En ese punto hay otras siete bóvedas en las que están al menos 27 cuerpos sin identificar.

“Son restos que llegaron acá entre los años 2001 y 2007, se dice que la mayoría eran integrantes de la guerrilla que al parecer murieron durante enfrentamientos en sectores como Ochalí, El Cedro, Cedeño, El Salto, o los municipios de Guadalupe y Anorí”, dice Sandra Milena Múnera Pérez, secretaria de la parroquia Nuestra Señora del Carmen.

“Habían mujeres y hombres, dicen que ninguno pasaba de 30 años, llegaban todos empacados en bolsas, y hasta el momento nadie pregunta por ellos, ahí quedaron”, agrega Sandra sobre los llamados NN.

Gonzalo Calle Roldán lleva trabajando más de 30 años como sepulturero de ese cementerio, dice no recordar mucho las historias de los restos que permanecen en el pabellón San Lucas, pero los mantiene organizados para estar listo en caso de que alguna autoridad los requiera.

“Varios estaban con camuflados, con insignias del Eln y Farc, otros llegaron desnudos, todos los traían de la morgue del pueblo y decían que los organizáramos acá porque estaban sin identificar, entonces en esas siete tumbas hay al menos 27 cuerpos en bolsas, todos con un papel con la fecha del día en que llegaron”, afirma Gonzalo, al tiempo que señala las bóvedas.

También en Yarumal, pero ya a las afueras del municipio, a pocos minutos y sobre la vía principal que lleva a la Costa Caribe hay otro cementerio, llamado Cristo Rey, y hasta el 2012 fue el principal camposanto de esa población. Ahora sus puertas se encuentran cerradas y el olvido poco a poco invade cada uno de los espacios donde descansan cientos de memorias.

Allí, en los pabellones San Marcos y San Francisco de Asís, reposa la osamenta de unas 37 personas que no han sido identificadas o reclamadas, la mayoría de ellas al parecer eran excombatientes de las Auc y la guerrilla, como también víctimas civiles del conflicto armado.

Es conocido en el pueblo y corroborado por Francisco Abel Uribe Lopera, sepulturero del cementerio, que entre esos 37 restos que fueron olvidados allí, hay 12 que llegaron la misma noche, después de una masacre ocurrida en el municipio de Campamento, también en el Norte del departamento.

“Esos cuerpos llegaron a la morgue, después, ya tarde en la noche, los trajeron en una volqueta y como no había luz, nos tocó meterlos en las primeras bóvedas que ubicamos del pabellón San Francisco de Asís”, cuenta don Francisco, quien de sus 72 años ha dedicado más de 15 a ser la persona que despide y mantiene la última morada de decenas de personas que nunca conoció.

“Sabía que esos cuerpos venían de la masacre de Campamento, pero no supe quiénes eran”, recordó de esa noche.

Aunque el sepulturero no especificó en qué fecha murieron las personas que aún están en esas tumbas sin ser identificadas, en la última década la población de Campamento sufrió dos matanzas por incursiones paramilitares o combates entre grupos ilegales.

Entre los días 15 y 27 de noviembre del año 2000, 11 personas fueron asesinadas por el bloque mineros de las Auc. La otra se registró en mayo de 2002, cuando combates entre el Ejército, Auc y las Farc dejaron 70 muertos, aunque extraoficialmente se habló de 130 cadáveres; algunos fueron sepultados en el mismo punto donde ocurrieron los enfrentamientos, otros fueron enviados a los cementerios de Campamento y Yarumal.

De los 37 restos que están sin identificar en Cristo Rey, hay uno que don Francisco cree saber su identidad, “llegaron dos cuerpos, desde que los enviaron de la morgue se rumoraba que uno de ellos era un comandante guerrillero, del frente de las Farc que está por estos lados, después lo confirmaron las autoridades, pero por ese cuerpo nunca vino nadie”. El sepulturero se refiere a alias “Guacharaco”, tercer cabecilla del frente 36 de las Farc (ver la microhistoria).

Plan Cementerio

En octubre de 2015, desde La Habana, se anunció la creación de la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas.

Con información suministrada por las Farc, también por las víctimas y la base de datos del Gobierno, la Fiscalía y el Instituto de Medicina Legal son los encargados de ejecutar el “Plan Cementerio”, que busca intervenir los camposantos en los que se conservan los restos de miles de personas desaparecidas por causa del conflicto armado colombiano.

Las actividades ya iniciaron en cementerios de Nariño y Santander, y ya se tienen agendadas las intervenciones en Huila y Antioquia (ver gráfico).

Cristo Rey y Nuestra Señora del Carmen de Yarumal son los panteones que serán visitados por las comisiones de Medicina Legal y la Fiscalía en Antioquia, y aunque desde esos sitios dicen que no han sido contactados de manera oficial, el director de Medicina Legal, Carlos Eduardo Valdés, le dio detalles a EL COLOMBIANO sobre el “Plan Cementerio”, que le cuesta al país un promedio de 350 millones de pesos por intervención en cada cementerio.

¿Cuál es la estrategia de búsqueda en los cementerios?

“El Censo Nacional de Cementerios ha seleccionado una serie de cementerios, en los que en los últimos 50 años se inhumaron cadáveres de personas que estaban relacionados con el conflicto armado. También se seleccionaron por estar en zonas de combate, donde se dieron una serie de encuentros entre grupos armados legales e ilegales y porque se tiene una buena documentación. Esos campos santos fueron aprobados por los negociadores en Cuba”.

¿Qué procedimiento se realiza después de recuperar los restos?

“Los cuerpos allí recuperados se van a tratar de identificar por todos los medios, por antropología, patología, odontología y si es necesario genética humana. Los cuerpos identificados serán entregados de acuerdo al protocolo de entrega digna de cadáveres; los restos que sean identificados pero no reclamados, como los que no se logren identificar, van a permanecer por siempre en poder del Instituto de Medicina Legal, y se garantizará que esos cuerpos no regresen a los cementerios y corran el riesgo de ser nuevamente desaparecidos. La ventaja de tenerlos en el instituto es que también se trabajará para su conservación”.

¿Cómo se están priorizando los cementerios para que sean intervenidos?

“Hay un gran número de cementerios que están relacionados con el conflicto, entran en orden de acuerdo al avance en la documentación, no solo por el hecho de corresponder a un cementerio donde hay un gran número de cuerpos relacionados con el conflicto, esos sitios también deben tener una documentación avanzada, sino se tiene eso, no se puede iniciar la intervención. Sin embargo, esto no quiere decir que las cosas se queden así, los funcionarios del instituto ya están contactando a todas las administraciones de cementerios para que se puedan conservar los restos de personas no identificadas”.

¿Saben cuántas personas están buscando en los cementerios?

“Documentos hay más de 22 mil, pero calculamos que debido a que un gran número de cuerpos no identificados se encuentran en los cementerios, cuerpos que nunca fueron denunciados, nunca fueron estudiados por el sector justicia, que sobre ellos no se hizo ningún tipo de investigación, no lo conocieron las autoridades judiciales de los lugares, creemos que supera el número de los 50 mil en los cementerios”.

¿Qué diferencia tiene este programa con lo que realiza la Fiscalía con Justicia y Paz?

“Se complementan y se refuerza lo que ya existe, pero además se pone orden en todos los procesos de identificación, porque de ahora en adelante, todos los procesos de exhumación estarán coordinados por parte de la Fiscalía, de la Unidad de Víctimas y el Instituto de Medicina Legal. Antes los cuerpos examinados eran regresados a los cementerios, ahora la gran diferencia es que todos los cuerpos recuperados, ya sea por la policía judicial, Sijín, Dijín o CTI, deberán ser entregados a Medicina Legal. Esa es la gran diferencia de lo que antes se estaba implementando y lo que se busca hacer ahora, después del acuerdo que se logró en La Habana entre los equipos negociadores sobre la búsqueda de desaparecidos en el entorno del conflicto armado colombiano”.

¿Qué tipo de campañas están adelantando para poder socializar este plan, sobre todo con los familiares de las víctimas?

“En Coordinación y bajo la supervisión de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, se está diseñando una campaña para darle a conocer a todos los colombianos la forma como se pueden acercar a dar aviso de la desaparición de su ser querido, y la campaña se complementa con la instrucción sobre qué material biológico deben aportar para poder contribuir a la construcción del banco nacional de perfiles genéticos de víctimas de desaparecidos, que se complementa con los perfiles genéticos obtenidos de las osamentas que no se puedan identificar por antropología, por medicina, patología y odontología”.

Contexto de la Noticia

¿qué sigue? Se presentarán resultados en cuba

El informe de las inspecciones realizadas en los cementerios de Bocas de Satinga en el departamento de Nariño, donde se lograron recuperar 36 cuerpos no identificados, y en el cementerio del municipio de Cimitarra en Santander, donde se exhumaron 71 restos óseos sin identificar, fue presentado por el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses y la Fiscalía a los integrantes de los equipos negociadores en La Habana.

Ahora, se preparan las intervenciones en los campos santos de La Plata en Huila y las dos de Yarumal, terminando así con las zonas priorizadas.

De ahí en adelante se seleccionarán otros cementerios que cumplan con la documentación requerida sobre la ubicación y conservación de los restos humanos sin identificar. Dos cementerios que podrían entrar en esa lista están ubicados en el corregimiento de Santa Ana, municipio de Granada, oriente de Antioquia, y en la población de Marsella, Risaralda.

La muerte de alias “Guacharaco”, cabecilla del frente 36

En las bóvedas 21 y 22 del pabellón San Marcos del cementerio Cristo Rey del municipio de Yarumal, están los cuerpos de dos supuestos integrantes del frente 36 de las Farc, quienes al parecer murieron después de enfrentar al Ejército. Aunque se encuentran como restos sin identificar o NN, el sepulturero del camposanto asegura que se trata de Juan Bautista Peña Serna, alias “Guacharaco”, tercer cabecilla de esa facción del grupo rebelde, cuyo cuerpo llegó a esa población del norte de Antioquia junto a otro subversivo que también murió el mismo día en el que las tropas del batallón Atanasio Girardot del Ejército reportaron la muerte del cabecilla.

Según las autoridades, alias “Guacharaco”, quien estuvo en las filas de las Farc por más de diez años, se dedicaba a la extorsión, comercialización de pasta de coca y tenía como misión sabotear el proyecto de generación eléctrica de Hidroituango. Se le acusaba también de la muerte de siete militares y cuatro civiles en diferentes hechos, como también de la quema de varios buses de servicio público en la vía que comunica a Medellín con Tarazá.

Ricardo Monsalve Gaviria

Periodista. Magíster en Comunicación de la Defensa y los Conflictos Armados de la Universidad Complutense de Madrid

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