<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">

Ecografías que salvan corazones

  • FOTO sstock
    FOTO sstock
Por natalia ospina vélez | Publicado el 19 de septiembre de 2019
0.8%

a 1 % de los recién nacidos tendrán alguna malformación cardiaca congénita.

3%

a 6% es la probabilidad de que una mujer tenga un segundo bebé con defectos cardiacos complejos.

Bebés sanos es el deseo de padres y madres que esperan la llegada de su hijo. Sin embargo, hay ocasiones en las que por azares de la vida y, a veces, hasta por herencia, los corazones que aún no laten fuera del vientre materno desarrollan alteraciones que, diagnosticadas y atendidas a tiempo, solo serán historias para contar.

Esos defectos del corazón tienen nombre propio, se llaman cardiopatías y como lo explica Sonia Morales, cirujana cardiovascular pediátrica del Hospital Universitario San Vicente Fundación, pueden ser de dos tipos: congénitas o adquiridas.

Las primeras son problemas del corazón durante la vida embrionaria, entre las más simples y las más complejas, pueden existir cerca de 70 diagnósticos diferentes.

En el caso de las cardiopatías congénitas lo que ocurre, por lo general, es que bien sea aurículas o ventrículos no logran cerrarse bien y provocan sobrecarga del lado derecho del corazón. Así las cosas, las cirugías o procedimientos percutáneos (a través de la piel) y medicamentos, según sea el caso, son las recomendaciones de tratamiento para corregir el defecto que, en la mayoría de los casos, se cura y permite llevar una vida normal, siempre bajo supervisión médica.

A diferencia de las congénitas, las cardiopatías adquiridas sí es posible prevenirlas. En algunos casos, los niños nacen con el corazón sano, morfológicamente normal, sin embargo, durante el crecimiento, en cualquier momento desarrollan la enfermedad.

De estas últimas, los problemas más comunes son los valvulares que pueden producirse por infecciones o enfermedades reumáticas, señala la especialista.


Prevención en la gestación

En el primer trimestre del embarazo, las ecografías son la primera herramienta para diagnosticar o hallar indicios de posibles alteraciones en el corazón, de ahí hasta los seis meses el seguimiento es clave, pues hay amplias posibilidades para ver con detalle el corazón y los grandes vasos.

De acuerdo con Margarita Zapata, pediatra cardióloga de la clínica CardioVid, después de los seis meses y hasta el último trimestre es más difícil el detalle anatómico del corazón, sin embargo, se pueden ver algunas malformaciones.

“Cuando hay una cardiopatía muy severa el feto puede empezar a dar señales, por ejemplo, un bebé hidrópico o hinchado, sin que sea perceptible para la mamá, esto solo puede evidenciarse a través de un buen control gestacional y ecográfico hecho por el ginecólogo.

Cuando no hay un desarrollo normal del corazón las causas son multifactoriales, la mayoría de las veces no logramos saber la razón específica del problema, sin embargo, el consumo de algunos medicamentos, licor o drogas por parte de la madre pueden estar entre las causas, incluso, algunas veces ni siquiera hay un factor desencadenante”, enfatiza Zapata.

Así las cosas, en las maternas los controles prenatales son muy importantes y si hay un diagnóstico temprano, es fundamental actuar desde el momento del nacimiento para evitar complicaciones graves, pues muchas cardiopatías hay que corregirlas durante el primer año de vida.

“En los más pequeños, las más frecuentes son las cardiopatías congénitas y representan más del 80 % de las enfermedades cardiacas de los niños”, apunta Morales.

Vale anotar que “tener una enfermedad cardiaca congénita no es un factor de riesgo para que el adulto desarrolle una patología cardiovascular”, remata la especialista Zapata, pediatra cardióloga de la Clínica CardioVid.

Contexto de la Noticia

Paréntesis señales durante el posparto

Está claro que durante el nacimiento y primer día de vida hay cambios importantes, pues el bebé pasa de circulación fetal a circulación posnatal. Muchos pueden llevar un embarazo normal, incluso tener cardiopatías congénitas que pueden manifestarse solo al momento de nacer o en los primeros meses de vida.

Después del parto, alteraciones en los niveles de saturación, en la frecuencia cardiaca, en la circulación sanguínea en las extremidades y en la respiración son algunas de las señales que pueden indicar la presencia de alguna cardiopatía. Por su parte, a la hora de amamantar durante el primer año de vida, las mamás también pueden sospechar de alteraciones si notan fatiga en el bebé, si no sube de peso, si para durante la alimentación, está sudoroso, hay infecciones respiratorias frecuentes, incluso, si está un poco morado alrededor de la boca o en los dedos.

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS