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La seguridad y la calidad de las UCI se optimizan más

  • Cada UCI tiene programas especiales encaminados a mejorar la seguridad, cero accidentes para el paciente y cero infecciones. FOTO sstock
    Cada UCI tiene programas especiales encaminados a mejorar la seguridad, cero accidentes para el paciente y cero infecciones. FOTO sstock
Por Luisa Fernanda Rodríguez J. | Publicado el 28 de enero de 2015

Para que una unidad de cuidados intensivos (UCI) funcione debe cumplir con unos protocolos exigidos por norma y verificados por las Secretarías de Salud de cada departamento, con las cuales se busca garantizar la seguridad de los internos, de sus familiares y del personal de salud.

“Los pacientes aquí (en una UCI) tienen múltiples riesgos de error humano y de falla de equipo que los ponen en grave condición. Las medidas de seguridad están orientadas a la vigilancia en errores de procedimientos, de uso de medicamentos, de mal funcionamiento de equipos”, afirma el médico intensivista, Carlos Andrés Díaz Castaño, coordinador de la UCI del Hospital General de Medellín.

De igual forma, los profesionales de la salud que laboran en esa sección también están expuestos a riesgos como radiación, falla en equipos, accidentes laborales por funciones, accidentes biológicos. Es por tanto que cada aspecto de estos tiene unos procesos de vigilancia, seguimiento y manejo.

La seguridad inicia desde los elementos más simples como la correcta identificación del paciente para que pueda ser ubicado rápidamente por su familia y por quienes lo atienden.

Luego pasa a aspectos más complejos como la seguridad física exterior.

“Se debe cuidar muchísimo el lugar donde el paciente está reposando mientras se le hace toda la atención, en este caso son unas camas de cuidados intensivos que tienen medidas de seguridad: barandas especiales, colchones que son de una consistencia y unos materiales que evitan que la piel se ulcere. Como eso no es suficiente, hay protocolos para cuidar esa piel tan vulnerable que implican la aplicación de cremas que evitan de alguna manera esas heridas y el movimiento que le imprime el personal a los pacientes de manera ordenada”, añade el médico intensivista del Hospital Universitario San Vicente Fundación, Héctor Darío Arroyave Páramo.

Asimismo, hay medidas de contención para que la persona, con un movimiento, no vaya a caerse o a sufrir daño por alguno de los equipos de monitoría. En ese aspecto el personal tiene un protocolo de vigilancia.

También hay riesgos físicos exteriores como ruidos, de ahí que se les deba procurar hacer la menor bulla posible. “En eso se trabaja mucho con los equipos de bioingeniería para que las alarmas tengan un nivel audible que nos avise a los médicos y a las enfermeras, pero que no moleste al paciente”, agrega Arroyave Páramo.

Otro asunto que se tiene en cuenta es la luminosidad. En las noches se permite una baja de luz suficiente que simule el sueño, de modo que los pacientes no pierdan los ciclos normales. Además, se les propicia un ambiente que no los estrese.

Por ejemplo, se le pregunta a la familia si al enfermo le gusta música suave para ponerle en la habitación y de esa forma él va retornando a su rutina lo más pronto posible cuando se dé la recuperación, indicó el médico del Hospital San Vicente.

En cuanto a los elementos más complejos, que se refieren a las medicaciones y tratamientos, se vuelve a reconfirmar la identidad del internado con la historia clínica, con unos brazaletes que tienen identificación especial para que haya doble nivel de seguridad de que el paciente que se tenga al frente sí es el que se espera.

La medicación tiene varios niveles de seguridad en su aplicación. Pasa varios filtros, no sólo la orden del especialista, de la enfermera jefe y de la auxiliar de enfermería que es quien lo aplica, todo esto tiene un nivel y unos códigos especiales para que el medicamento ordenado llegue efectivamente a la persona que lo necesita.

Esta seguridad aumenta cuando lo que se le va a aplicar al afectado son derivados sanguíneos, debido a los riesgos adicionales de reacciones con la sangre. Ahí se hacen protocolos complementarios con reconfirmaciones por parte de dos personas encargadas de un rechequeo y así no haya errores en el suministro de los medicamentos..

Contexto de la Noticia

CLAVES La habilitación no es acreditación

1
Un servicio de salud puede funcionar sólo si está habilitado por la Secretaría Seccional de Salud.
2
La acreditación requiere un seguimiento más minucioso que la habilitación.
3
Ese reconocimiento especial lo da el Icontec y para lograrlo se debe hacer mayor esfuerzo.
4
Más inversión económica y contratación de más personal implica la consecución de la acreditación por ser muy exigente el proceso.

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