Flores, playas, animales, arquitectura, figura humana, oficios, abstracciones... Con la acuarela todo es posible. Todo depende de la maestría del artista para representar cuanto se proponga.
Catorce acuarelistas, de la Asociación Antioqueña de esta disciplina, la única agrupación de los de esta técnica que perdura en el país, exponen su obra en la Cámara de Comercio de Itagüí.
En Fiesta de la luz, título de la muestra, hay manifestaciones de arte figurativo y abstraccionista. Dentro del primero, algunos trabajos costumbristas, como el Mercado de pueblo, de Antonio Acevedo Granda, y Preparando el viaje, de Juan José Ruiz Moreno, la escena de un campesino cargando la mula. El estilo entre impresionista e hiperrealista de Élmer Restrepo Londoño, quien presenta Danzando con el agua, un cuadro en el que se aprecia a una niña sentada junto al mar, dando la espalda al observador.
“En esta obra, Élmer se la juega casi al límite con la transparencia”, dice sobre esta obra Nancy Samur Santamaría, presidenta de Asociación Antioqueña de Acuarelistas y una de las participantes en la muestra. Se refiere, especialmente, al mar que la niña mira, de tonalidades sutiles.
Esta, la transparencia, es una de las características fundamentales de la acuarela, explica Nancy. La otra es la limpieza.
“Para mí, la acuarela es una técnica que exige gran disciplina —comenta Élmer Restrepo Londoño—, pues me obliga a ser muy rápido, preciso y hábil”.
Enjambre de estrellas es la obra de Nancy. Basada en las hortensias, no es plenamente realista sino que esa es “mi manera de ver esta flor” de numerosos pétalos, puesto que ella, alumna de León Posada Saldarriaga, aprendió a sumergirse en el impresionismo, y en él se quedó, sostiene.
“La acuarela es un reto”, dice la Presidenta de la Asociación Antioqueña, un reto que no todos los artistas plásticos aceptan, tal vez por las dificultades que supone el dominio de la técnica.
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