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En el teatro no hay rejas para estos reclusos

El Festival de Teatro Carcelario es la oportunidad para internos de cárceles del país de montarse a las tablas. Hay obra desde Itagüí.

  • El trabajo de cada agrupación pasa por aprender y debatir ideas. El Festival se abrió en Bogotá, el 22 de febrero, con la obra Yo soy Antígona del grupo Reclusión de mujeres El buen pastor. FOTO cortesía
    El trabajo de cada agrupación pasa por aprender y debatir ideas. El Festival se abrió en Bogotá, el 22 de febrero, con la obra Yo soy Antígona del grupo Reclusión de mujeres El buen pastor. FOTO cortesía
04 de marzo de 2016
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Desde adentro es el nombre de la obra de teatro. Sesenta y cinco minutos en escena, diez actores en las tablas, todo el tiempo. Es una historia de los integrantes del grupo Establecimiento penitenciario y carcelario de reclusión especial y pabellón justicia y paz.

La pieza es una cocreación entre ellos, reclusos de la Cárcel de máxima seguridad de Itagüí, con el director Ricardo España. Si bien al principio estaban trabajando una dramaturgia de Tennessee Williams, a Ricardo le pareció que era más interesante escribir de sus vivencias, de eso que se imaginaban.

Por eso les propuso que escribieran, y los dejó a su imaginación. Podía ser cualquier cosa que quisieran, tanto que al final habían acontecimientos diferentes, y ese fue el trabajo del director: hacer la dramaturgia, revisar cómo hilar eso que contaron, los relatos de sus historias personales. Su propuesta es un recuento de aquello que les pasó, nunca con la idea de ser amarillistas, y en una mezcla entre la realidad y la ficción.

“Luego nos dedicamos a montar y montar. Fue una cosa muy chévere, jugar un poco en escena”, señala Ricardo. Les dio bases de improvisación y jugaron, incluso. Nunca salen de la escena, por comodidad, porque el director no quería que se desconcentraran entrando y volviendo. Cada uno tiene diferentes episodios y personajes. “Es muy jugado actoralmente”.

Iniciativa nacional

La puesta en escena se ve en el Pequeño Teatro, hoy a las 11:00 a.m. Es además la clausura del Segundo Festival Nacional de Teatro Carcelario, en el que participan seis grupos de centros penitenciarios de Armenia, Bogotá, Cúcuta, Jamundí, Montería y ellos, los de Itagüí, con la única pieza inédita.

El proyecto es de la fundación Teatro Interno, en alianza con el Banco de desarrollo de América Latina (CAF), con la idea de poner al arte, explican en un comunicado “al servicio de la transformación personal, la resocialización y la inclusión social de la población carcelaria”.

La intención es que el teatro sea una herramienta para generar oportunidades, así como tratar temas de reconciliación y rehabilitación.

“En este festival se evidencia, con contundencia, cómo los errores pueden convertirse en oportunidades y, a su vez, cómo éstas transforman y reconcilian al ser humano. Las rejas limitan el espacio físico mas no la imaginación y las posibilidades de una segunda oportunidad para quienes han sido sancionados. Además permite al interno reconciliarse consigo mismo, materializar ilusiones y manifestar su voluntad de contrarrestar la estigmatización social reencontrando valores perdidos”, explica Johana Bahamón, directora de la Fundación Teatro Interno.

Cada grupo tuvo intensos ensayos y clases de práctica actoral, expresión corporal, manejo de la voz, vestuario, escenografía y maquillaje escénico, guiados por un director invitado, que por supuesto pone su toque personal. No es solo pararse frente al público, es aprender, prepararse y proponer.

Los actores son fundamentales para el montaje y participan con su talento y sus ideas, porque igual se trata de llevar un mensaje, de contar algo que quieren que la sociedad sepa.

“Necesitamos mejores soluciones, y soluciones diferentes para atender la situación carcelaria de nuestros países, y en este sentido, el teatro como herramienta terapéutica y educativa tiene el potencial de contribuir con la rehabilitación y resocialización de la población interna”, indica Ana Mercedes Botero, directora de Innovación Social de CAF.

Es un proceso, sobre todo

Los internos hacen audiciones con los directores, y no todos pasan. El grupo de Lisímaco Nuñez, por ejemplo, ganó hace dos años. Él dirige esta vez Los bandidos, obra del Complejo carcelario y penitenciario de Jamundí.

Esta vez, la agrupación que ocupe el primer lugar se subirá al escenario del Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá.

Al proyecto lo apoya el Inpec y el Ministerio de Justicia, importantes para tener el permiso para que los reclusos, que deben tener ya una sentencia, puedan ir a los teatro.

En el programa participan cien internos. Entonces se suben a las tablas, donde no encuentran rejas ni pasados, y empiezan a ser eso que las artes escénicas permiten: ser otros..

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