Eliminada Ecuador, las miradas apuntan hacia el técnico colombiano Hernán Darío “Bolillo” Gómez. “En este grupo somos ciegos, sordos y mudos. Como Shakira, sí”, dijo antes del primer partido, y sobre él las críticas se fueron incrementando hasta la eliminación en Copa América.
“Yo hago una pregunta a todos los que están preguntado: ¿yo soy el único culpable, si soy el más nuevo? Yo no me considero el único culpable, este problema viene desde la eliminatoria pasada”, dijo Bolillo tras empatar ante Japón.
“Si la solución es echarme, bienvenida, va a llegar otro y cómo le van a traer, igualito, pongan el que quieran, y va a ser el mismo irrespeto, el mismo maltrato”, añadió como crítica a los medios de comunicación ecuatorianos.
El seleccionador, que llevó por primera vez a Ecuador a un Mundial, el de Corea y Japón 2002, fue contratado en agosto de 2018 por una directiva de la Federación que no es la actual, presidida por Francisco Egas, quien dijo tras la primera derrota ante Uruguay que no era el momento de discutir el futuro del técnico, aunque admitió que el debate sería oportuno más adelante.
En el vestuario el apoyo es mayoritario: “Quiero que él siga. Es un entrenador que conoce bien el medio”, dijo el portero Alexánder Domínguez. “El profe está trabajando muy bien”, añadió Romario Ibarra. “De no ser él, no sé quién podría ser, hoy por hoy es el idóneo”, remarcó el capitán Gabriel Achilier.
Sea o no, “Bolillo” el encargado de dirigir la nave ecuatoriana en las Eliminatorias para Catar, el que dijo desde el inicio de la Copa que era su principal objetivo, el inquilino del banquillo de la Tricolor tendrá que completar la tarea de recambio generacional que necesita el bloque ecuatoriano.
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