En una carrera ciclística, además de los peligros que hay que esquivar día a día, hay etapas decisivas en procura de seguir firmes en la lucha por los puestos de honor. Hoy, en el Tour de Francia, se vivirá una de ellas.
El pelotón, aún con 176 corredores que tomaron la partida el sábado en Bruselas, Bélgica, desafiará la primera fracción de alta montaña, con final en alto en La Planche des Belles Filles, con una ascensión de 7 kilómetros al 8.7% de desnivel.
Antes de llegar allí, tras un recorrido de 160.5 km desde la localidad de Mulhouse, se deberán superar otros seis premios de montaña (ver altimetría). Llega la oportunidad de saber cómo está el verdadero nivel de los aspirantes el título.
“Todo el mundo espera la etapa número seis que, seguramente, marcará diferencias en la general; los escaladores quieren aprovechar para ganar la etapa, así que será una batalla dura, toda una locura”, indicó el cundinamarqués Egan Bernal (Team Ineos), uno de los candidatos al título y sexto, a 40 segundos, del local Julian Alaphilippe (Deceuninck-Quick Step), quien porta la camiseta de líder.
Esta se convierte en la cuarta ocasión que el Tour tiene final de fracción en aquella estación de esquí de los Vosgos, donde quienes sacaron diferencias vieron reflejado ese esfuerzo al término de la competencia.
Una cima determinante
En 2012, durante la séptima jornada, venció allí Chris Froome y su compañero Bradley Wiggins se montó en el liderato y después fue campeón. Froome concluyó subcampeón.
Dos años más tarde, el italiano Vincenzo Nibali ganó en la cumbre ubicada a 1.139 metros sobre el nivel del mar, recuperó el liderato y lo protegió hasta París para ser el vencedor.
En 2017 cruzó primero el italiano Fabio Aru y Froome pasó a comandar la carrera, en la cual se impuso 16 días luego. Esa vez, Nairo Quintana (Movistar) cedió con Aru 34 segundos.
Ayer, tras otro día librado, el boyacense Quintana manifestó que “ya esperamos el comienzo de nuestro terreno para medir las fuerzas. Vamos a ver qué tal estamos. Los últimos años no ha sido tan agradable, este espero que la montaña me sonría”.
Quintana, subcampeón del Tour en 2013 y 2015 y tercero en 2016, le restó importancia al tiempo que cedió en la crono por equipos durante la segunda etapa. Es 37°, a 1.30 de Alaphilippe. “Lo que fue, fue, queda mucho Tour. Es muy temprano, hay que ver los rivales cómo están, seguramente muy fuertes”, dijo a la prensa.
Y también fue claro para plantar una buena estrategia para el desafío que se viene. “Hay que ir con cabeza bien puesta, que no solo sea yo siempre el señalado para atacar, el de la presión, el que lleve el peso de la carrera, porque los otros también se preparan y deben ser protagonistas. Algunas veces cuando he atacado y otros se han aprovechado de ese momento”.