Sao Paulo y Río de Janeiro son las ciudades más convulsionadas de Brasil tras la decisión del Senado de ese país que dejó en un limbo de 180 días a la presidenta Dilma Rousseff. Los noticieros reportan cierres de vías y protestas. Mientras tanto, en otras ciudades como Curitiba hay mayor tranquilidad, pero se mantiene la preocupación por el futuro político del país y la inquietud porque un evento como los Juegos Olímpicos está a la vuelta de la esquina y no le pueden fallar.
El presidente del Comité Olímpico de Brasil y principal responsable, Carlos Arthur Nuzman, reafirmó su compromiso con los 10.500 atletas de 206 países llamados a participar en Río-2016. “Atravesamos un momento político complicado, uno de los más difíciles en la democracia de nuestro país, pero estamos comprometidos con brindarles las mejores condiciones a todos los deportistas y visitantes extranjeros que lleguen para este magno evento”, dijo ayer.
Nuzman ha salido en distintos canales brasileños reiterando que no solo es el compromiso de Brasil, sino de toda Suramérica, que por primera vez en la historia organiza estas justas. “Más allá de que no se puede esconder lo que está sucediendo, hay que cumplirle al deporte, al continente y estamos preparados”.
En las calles hay incertidumbre y muchos brasileños dicen que una cosa es lo que piensen en su país y otra lo que puede pensar el Comité Olímpico Internacional.
“Desde afuera la situación no se debe ver muy bien y así acá aseguren que no hay problema hay que ver qué piensan los deportistas y los otros países”, cree Aléxson Cunha, habitante de Curitiba.
Hay otros más optimistas que piensan que si ya se realizó el Mundial con éxito, en medio de una situación difícil, los Olímpicos también deben hacerse sin contratiempos.
“Una cosa no tiene que ver con la otra. La parte política de un país no se puede mezclar con el deporte. Los Olímpicos pueden servir para unir a los brasileños, por lo menos, en el sentido de pertenencia respecto al deporte”, aseguró Lucas Botelho, otro aficionado.
En la mayoría de ciudades ya se respira ambiente olímpico, con almacenes que venden distintos souvenires relacionados con los Juegos. Además, según Nuzman, a lo largo del país ya se han instalado 7.000 puntos de wifi móviles para los 350.000 extranjeros esperados para finales de julio y principios de agosto.
Un ejemplo de lo que dicen los brasileños es que Curitiba realizará este sábado un evento de la UFC, con los mejores exponentes del mundo de las artes marciales mixtas y es tanto el boom de este deporte que casi está igualando al fútbol en las últimas presentaciones que ha realizado.
Las boletas están agotadas y 47 mil personas disfrutarán de la velada, que no se ha visto afectada por la crisis política del país.
Así que en Brasil piensan que los Olímpicos se hacen con Dilma o sin ella en el poder. Habrá que esperar cuál es la posición de la Comunidad internacional y, principalmente, del Comité Olímpico.
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