Fueron varias las generaciones que disfrutaron con el juego serio, aplomado y preciso de Luis Fernando Chonto Herrera en la década de los 90, en la cúspide de su carrera con Atlético Nacional y la Selección Colombia (mundiales de Italia-90 y Estados Unidos-94), época en la que consolidó un lazo de amistad con Leonel Álvarez que ha trascendido en el tiempo. Son como hermanos.
De ahí que en las temporadas duras, como las que actualmente vive el DIM por los malos resultados, sea Chonto el brazo derecho del técnico, el que le habla al oído, quien le da una pausa a la agitada personalidad del entrenador, que corre de un lado para el otro en los entrenamientos, corrigiendo y repitiendo acciones en busca de mejorar la respuesta goleadora en el rojo.
Al preguntársele por Leo, no duda en calificarlo como un hermano. Juntos vivieron dos mundiales, títulos, gloria y también momentos difíciles como el de la muerte de Andrés Escobar. Más de 30 años de amistad.
Chonto, de perfil bajo, poco habla con los medios y en algunos casos es quien le pone el pecho a las ruedas de prensa, antes o después de los partidos. Su labor esencial en el DIM está orientada al trabajo defensivo.
De ídolo a maestro
Regresó a su ciudad después de muchos años de vivir en Estados Unidos, Bogotá y Cali, lugares a los que el fútbol lo llevó para seguir una carrera que arrancó en 1980 cuando debutó como profesional con el Poderoso.
Entre las cosas que lo identifican con Leonel, están la capacidad de trabajo, es incansable en su labor, no para de repetir acciones de juego, de hablar con los defensas y pedirles seguridad tanto en la salida como al momento de evitar los avances del rival.
Varios de sus actuales pupilos, entre ellos, Elacio Córdoba, crecieron viéndolo con la número 4 dando cátedra y marcando una historia, por ello el joven lateral es uno de los que más lo busca para pedirle consejos, mejorar movimientos y, claro, aprender del maestro.
“Tenerlo acá es un gran privilegio, sabemos que marcó una etapa muy linda de la Selección y siempre ha sido un referente para los laterales, por la seguridad con la que salía al ataque, por el despliegue físico a pesar de su estatura y porque sus llegadas al área rival eran sinónimo de peligro de gol”, dice Córdoba.
Para Chonto, las condiciones tanto de los jugadores titulares, como de los que vienen en las divisiones menores del Medellín, son evidentes y seguro que con el paso de los partidos marcarán la pauta, llegarán lejos.
Mientras que sus dirigidos suman minutos de experiencia, Luis Fernando también acumula kilómetros de aprendizajes, con la mira puesta en que algún día volverá a Selección Colombia, esta vez como entrenador, para aplicar todos sus conocimientos y vivencias con la Tricolor.
En la ciudad de la Eterna Primavera se siente feliz, está junto a su familia, sus amigos, los que le ha dejado el fútbol (William Villa, Santiago Escobar, Leonel) y los que le ha dado la vida, compartiendo.
Ahora Chonto espera que vuelvan los triunfos, que los jugadores puedan tener tranquilidad para rematar mejor las acciones de gol y seguir buscando sueños para alegría de la familia roja.
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