La renuncia de Arrieros a la Copa Invitacional de Baloncesto, por primera vez en los 25 años de existencia del campeonato, invita a la reflexión.
¿Por qué los dirigentes del equipo, campeón en 2010 y subcampeón el año pasado, se arriesgaron a competir desde el 7 de septiembre si sabían que apenas contaban con 105 millones de pesos de los 700 que costaba la participación?
Cuáles serían los motivos, no revelados al público, para que la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín no le hayan dado la mano a un elenco que, así estuviera plagado de extranjeros, llevaba los colores de la región y generaba recreación desde que se puso a rodar en 1988.
Albeiro Rojas , gerente de la Liga paisa de baloncesto, asegura que fueron muchas las puertas que tocaron, “pero pocas las que se abrieron, pese a que a otras disciplinas la Gobernación y la Alcaldía les invierten mucho dinero”.
Ese también fue el lamento del entrenador Hernán Giraldo , a quien le tocó hacer relaciones públicas en vez de meterse de lleno a los entrenamientos, “con la ilusión de seguir en el torneo”.
Razón tiene el formador de básquet Luis Fernando Pérez al señalar que este hecho los afectará a todos “y debe revisarse bien”. Porque si esta crisis financiera, administrativa y dirigencial dejó a Antioquia sin baloncesto profesional, seguramente muy pronto otros terminarán lamentándose por falta de apoyo en un departamento que respira deporte.
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