Con un toque delicado, el maestro detiene la orquesta. Mira al primer violinista y le dice en inglés que intente hacerlo más suave. Entonces se para firme, toma aire y con las manos y todo el cuerpo comienza esa danza que le contagia la música.
Es Andrés Orozco Estrada, quien anoche dirigió una de las más prestigiosas orquestas alemanas, la Mahler Chamber Orchestra, en un concierto sin precedentes en Medellín, en el Teatro Metropolitano.
Más temprano, en la mañana, se encontró con jóvenes estudiantes de música, de varias escuelas de la ciudad, en un ensayo que tenía mucho de observación y aprendizaje.
José Fernando Ramírez, estudiante de Música de la Universidad Eafit, y flautista, observa a su manera: ve gestos, detalla entradas y se deleita con la actuación de un "muy buen director".
Lo mismo dice Andrés Nicholls, estudiante del instituto musical Diego Echavarría Misas, y percusionista, a quien le parece "excelente" poder ver el tras bambalinas de un gran director a punto de jugar de local en el concierto en su ciudad.
-Maestro, ¿un consejo para los estudiantes?
"Qué se llenen de energía, de inspiración con la posibilidad de ver esta orquesta. Y bueno, que salgan ahora para su casa y que no dejen de estudiar música; que no paren", dice con un deje español en su voz.
Con 33 años, Andrés Orozco Estrada, consolida una trayectoria que tiene encantada a Europa. Solo hay que ver las reseñas de los medios y críticos especializados que se deleitan con la "suavidad y gestos" de un maestro en escena.
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