Un terremoto de 8,2 grados no logró generar la catástrofe que se preveía en los minutos posteriores al evento en Chile. Seis murieron, trece heridos y al menos 2.500 familias perdieron su hogar. La cifra es ínfima si se compara con la magnitud del incidente y con el saldo de tragedias recientes en el país a causa de sismos.
El del 27 de febrero de 2010, un terremoto que también sobrepasó los 8 grados dejó cifras de 525 muertos y 25 desaparecidos. Lo que esto muestra, según evidencia la ciudadanía y la prensa chilena, es que el país aprendió las lecciones de la pasada catástrofe, lo que le valió para mitigar y prevenir los daños del terremoto acontecido en la noche del martes.
Los testimonios confirman lo dicho. Así le contó a este diario Juan José Podestá, periodista con trayectoria en el diario La Nación: "lo que me dijo mi familia que vive en Iquique (ciudad más cercana al epicentro, a 83 kilómetros), es que fue complicado el tema. Estuvo fuerte el sismo, pero en realidad no hubo tanto daño".
"Dentro de las casas, al menos en Iquique, no pasó nada que lamentar, y respecto al temido tsunami, el agua solo avanzó 300 metros dentro de la ciudad. Solo llegó a la zona de la Intendencia, no hizo mayor destrozo. Llegó a una avenida grande, que se llama la Arturo Prat", aseveró.
"En el puerto sí hubo algunos destrozos, yo los pude ver por mí mismo, porque distintas embarcaciones medianas y pequeñas encallaron, volcaron o se hundieron", agregó.
El terremoto no solo afectó la región de Tarapacá, en la que se encuentra Iquique, la ciudad más destrozada. Su magnitud fue tan severa que golpeó las zonas de Arica y Parinacota (la segunda más afectada), así como Antofagasta.
"En Arica la situación no está grave porque acaban de restituir los servicios básicos, las telecomunicaciones están andando. En ambas regiones la gente estaba muy preparada para asumir el terremoto", informó Podestá.
El balance, para un incidente natural de dicha magnitud, pudo haber sido mucho peor. Por esto la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, felicitó a los encargados de la evacuación y a la ciudadanía en general.
"Todas las estructuras funcionaron. Hubo información inmediata y oportuna para poder tomar las decisiones que correspondían. También reconocemos el temple que ariqueños e iquiqueños demostraron al país, nos han dado un ejemplo", recalcó.
El dato curioso es que Bachelet tuvo que enfrentar los dos desastres naturales, uno a 12 días de concluir su primer mandato, el otro a 21 días de iniciar su segundo.
"Creo que igual van a empezar a criticar al gobierno por algo. Siempre que hay accidentes hay críticas, porque no todo es perfecto", dijo Podestá. Por lo pronto Bachelet parece haberse redimido del 27-F.
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