Tres son las pasiones que conmueven a Barnes Vásquez: la cocina, el arbitraje y su familia.
Por estos días está dedicado de lleno al manejo del pito y de las banderas en la cancha Marte Uno del Ponyfútbol, donde ha actuado en siete partidos.
Previo el torneo de 2011, estuvo en el Perú, donde participó en un curso de arte culinario, gracias a un convenio establecido entre el Sena (donde estudia) y la Universidad San Ignacio de Loyola.
Barnes, antes de establecerse en Medellín, fue minero en su natural Zaragoza, donde también manejó un negocio de comidas rápidas, mientras lo picaba el virus del arbitraje.
El morocho, casado con Idalia María Díez, con quien tuvo su hijo Juan Pablo, considera que el arbitraje le ha dado satisfacciones, las que espera extender como juez de la segunda categoría en la Liga paisa, pero su máximo anhelo es graduarse de chef, de lo que está a una pisca.
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