Un canto como despedida y los aplausos de agradecimiento mezclados con las lágrimas fueron las últimas muestras de afecto para decir adiós a Ana Fabricia Córdoba.
En la galería San Blas del cementerio San Pedro, tendido sobre el cajón de madera, su hijo preguntaba por qué le fue arrebatada su madre, mientras que la muerte de la líder comunal encendió nuevamente las alarmas sobre la vulnerabilidad de quienes trabajan por los derechos humanos y generó voces de repudio.
El representante del Alto Comisionado para la Paz de las Naciones Unidas, Christian Salazar, calificó el homicidio de "triste y preocupante" y cuestionó el papel de las autoridades en la investigación de las denuncias hechas por Córdoba hace un mes sobre las amenazas que pesaban sobre su vida.
"Hay casos como el de ella que no quería aparentemente someterse a un esquema, a un análisis de seguridad, pero si ha tenido riesgos, entonces, ¿qué alternativa se habría podido ofrecer?", dijo Salazar, quien señaló que la ONU conoce de líderes amenazados que esperan protección y son asesinados antes de que terminen los estudios de riesgos.
Pagarán recompensa
A las 10:00 a.m., el féretro de Ana Fabricia fue llevado a su última morada, entre tanto, el director de la Policía Nacional, general Óscar Naranjo, afirmó que la investigación del homicidio "sería una prioridad", y confirmó la recompensa de 150 millones de pesos ofrecida por información que lleve a la captura de los asesinos. Además, el caso fue trasladado a un juzgado de Bogotá.
El subdirector de la Policía Nacional, general Rafael Parra Garzón, mencionó que solicitaron a la Procuraduría Regional una visita "para que ellos determinen si amerita la reapertura de esa investigación".
Francia también se hizo sentir y Bernardo Valero, portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores de ese país, declaró que se condena el asesinato de Ana Fabricia y "este crimen debe ser aclarado y sus autores llevados a la justicia".
A escasos pasos de la tumba de su hijo quedó la de Ana Fabricia. Una frase escrita por ella el domingo pasado en la lápida decía que confiaban en la justicia y en Dios y que nunca lo olvidarían. Ayer Ana Fabricia volvió al cementerio, pero en medio del llanto y el dolor de los que lamentan su partida.
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