El Gobierno venezolano ordenó la congelación de los precios de 18 productos con la entrada en vigor de la nueva Ley de Costos y Precios Justos.
Con una llamada del presidente venezolano Hugo Chávez a "meter ojo" a las multinacionales como Colgate, Palmolive, Pepsi o Coca-Cola, el Gobierno comenzó a aplicar la nueva regulación de costos, con la esperanza de hacer frente a la galopante inflación del país.
"El mercado se convierte en lo que se ha convertido: un mecanismo perverso donde dominan los grandes monopolios y a través de esos mecanismos saquean a los pueblos", indicó el presidente Chávez.
Los precios al público estarán congelados en productos como agua natural, jugos de fruta, cloro, jabón, lavaplatos líquidos, limpiadores, champú, desodorantes, papel higiénico y pañales desechables, fabricados por multinacionales y otras, como el principal grupo de alimentación del país, Alimentos Polar.
El presidente hizo alusión a precios de toallas sanitarias que costaban un 200 por ciento menos en el exterior que en Venezuela, y a una crema dental que en México se podía adquirir por cinco veces menos bolívares de los que cuesta en el país.
La inflación en 2010 cerró en 27,2 por ciento y hasta octubre acumula un 22,7 por ciento, la más alta en la región y en el mundo.
El director del Banco Central de Venezuela (BCV), Armando León, advirtió de que la nueva norma "es una ley que hay que evaluarla muy bien, hay que aplicarla muy bien, porque si no se hace de esa manera puede convertirse en un bumerán".
"Son más o menos unos 500.000 precios que funcionan", detalló el directivo, quien explicó que esa cifra puede llegar a alrededor de 1,5 millones de precios si se evalúa la estructura de costos, lo que, a su juicio, hace "muy complicado", aunque no imposible el hacerle seguimiento.
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