Venezuela es el país más corrupto de Latinoamérica, seguido de cerca por Paraguay y Nicaragua.
Las tres naciones ocuparon los puestos 172, 154 y 134, respectivamente, entre los 183 países que hicieron parte del informe de 2011 sobre el Índice de Percepción de la Corrupción que la ONG alemana Transparencia Internacional (TI).
Colombia, por su parte cayó al puesto 80, bajando dos escalones con respecto al informe del 2010, con una calificación de 3,4.
Su suerte no fue compartida por Chile (22), Uruguay (25) y Puerto Rico (39), los únicos países, entre los 20 de la región, que aparecen entre las 49 naciones del planeta con un balance positivo en cuanto a transparencia. En una escala de 1 a 10, esos tres países tuvieron 7,2, 7,0 y 5,6 puntos respectivamente.
Expertos coinciden en que la causa común de la corrupción en Latinoamérica es la falta de políticas públicas claras y el inadecuado manejo de los recursos del Estado.
El docente de la maestría en Ciencias Políticas de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), Luis Guillermo Patiño, aseguró que esos factores impiden mejorar la calidad de vida de miles de personas y garantizarles derechos básicos como salud, educación y alimentación. Esto afecta, de manera proporcional, la percepción hacia la corrupción.
"En nuestros países son más visibles problemas como el narcotráfico, la violencia o las guerrillas, pero la corrupción está incrustada en las instituciones del Estado", dijo el experto a este diario.
En su concepto, sólo mediante el uso de buenas prácticas dentro de los gobiernos, y el desarrollo de procesos transparentes de gestión, se puede recuperar la confianza de los ciudadanos en el Estado.
Con él se mostró de acuerdo el director para las Américas de Transparencia Internacional, Alejandro Salas, quien afirmó a EFE que en la mayor parte de los países de América Latina el Gobierno tiene una fuerte presencia que no da lugar a que exista balance de poder.
Sin embargo, el directivo se mostró positivo al asegurar que "Chile marca la línea y el resto de países de A.L. le siguen. Esto es una felicitación para Chile, pero también una recomendación, para que se impongan barreras más altas".
Para Guillermo Patiño, el escenario planteado por este informe no es nuevo, y está relacionado con mediciones de fortaleza de la democracia en las que los países europeos, con mayor tradición democrática, suelen ocupar los primeros puestos.
"En esos países existe una sociedad civil bien constituida que participa, critica, protesta y hace un adecuado control político, por lo que se respetan y valoran las instituciones", concluyó el analista.
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