Uba, le dice Mábel Mosquera. "Esa mujer se merece una medalla", señala la pesista ganadora del bronce olímpico en Atenas-2004. ¿Qué tienen de particular Ubaldina Valoyes y Mábel Mosquera? Ambas son pesistas, ganadoras, nacidas en Chocó, criadas en otras ciudades, y forjadas a punta de sacrificio.
"He estado muy cerca de subir al podio, pero ha faltado algo. Por eso, en estos últimos cuatro años he trabajado duro para lograr ese deseo", indicó Uba, una dicharachera levantadora de pesas que desde muy pequeña se crió en el Urabá antioqueño.
Un mal movimiento durante las justas de Atenas le impidió una mejor posición que el octavo sitial que alcanzó. "Estoy segura que Uba puede", afirma Mosquera. Y en efecto así es. Las marcas que posee auguran una destacada actuación. En la actualidad es la quinta del mundo en el ranquin de la división de 75 kilogramos, la misma en la que triunfó Urrutia ocho años atrás.
Uba hace parte de ese grupo de mujeres de alto calibre en la halterofilia mundial, a la que igualmente han llegado figuras como Leydi Solís, sin lugar a dudas la más prometedora pesista del país, apenas con 19 años de edad, coronada el año pasado como campeona mundial juvenil en Praga, República Checa. Pero hay más: Mercedes Pérez, 20 años, octava del mundo en los 63 kilos, también campeona mundial juvenil en Praga, es ya octava del mundo.
Valoyes debe mejorar el primer movimiento (arranque) para intentar disputar una presea. Y Solís, en experiencia. Sin embargo, y pese a ser tan joven ya es séptima del mundo entre las mayores (237 kilos para los 69 kilos), en el que rusas y chinas son sus principales obstáculos. En ellas, las peso pesado de la halterofilia nacional, reposan esperanzas de una buena figuración.