Escuché por una cadena radial las declaraciones de Antonio Navarro Wolf sobre las pretensiones de las Farc en las conversaciones de La Habana.
Debo confesar que para mí no es ninguna sorpresa lo que los guerrilleros pretenden conseguir. Viví la experiencia del Caguán y sé que ellos siempre buscan dilatar, enredar para tratar de ganar cada vez más ante una sociedad ansiosa de la paz y de un gobierno igualmente deseoso de entregar una Colombia en paz.
Ellos, los guerrilleros, no tienen afán. Para ellos el tiempo no corre, viven hoy y mañana igual que ayer y que pasado mañana. Salvo los que ahora viven como turistas bien atendidos en La Habana. Esos sí que quisieran dilatar.
Las Farc plantean una Constituyente para culminar el hipotético acuerdo de paz.
Una Constituyente sin dejación de las armas. Navarro hace una crítica, con toda la lógica, a ese atrevimiento; habla Navarro de unas elecciones con participación de una guerrilla armada, intimidando a los votantes sin ninguna posibilidad de oponerse a aquellos violentos. A la vez, mientras en la Constituyente se llega a un acuerdo, ellos seguirían armados intimidando, matando soldados y policías, asaltando pueblos, secuestrando, poniendo bombas antipersonal, en fin, seguirían en la misma "lucha armada".
Proponen también acabar con el umbral para participar en las elecciones y mantener la posibilidad de ser elegidos. Quieren volver a los partidos de garaje y, otra vez, a un país con más de 70 partidos. Ya tenemos la mala experiencia de unas elecciones inmanejables por parte de la Registraduría y unos escrutinios con suficientes dudas.
Pretenden llegar a una Constituyente sin someterse a las elecciones democráticas. Ejemplo nos dio el M 19 en 1990 que fueron a las urnas sin condiciones y sacaron una excelente votación.
Las Farc deben aprender de los del M 19 que se sometieron a las normas democráticas. Que renunciaron a las armas, que las entregaron, que fueron a unas elecciones democráticas sin condiciones, que se sentaron a discutir una nueva Constitución para Colombia y se acogieron a las mayorías. Así, con el respeto por parte de ellos, la democracia colombiana los respetó sin condiciones.
Sobre esto último quiero contar una anécdota del primer día de la constituyente. Estaba yo sentado, por orden alfabético, junto al doctor Álvaro Gómez Hurtado. Empezaron a llamar a lista, cuando llegaron a Patiño Otti, me dijo el doctor Gómez: "ese fue el que me cuidó durante el secuestro". Qué ejemplo nos dio el constituyente Gómez Hurtado, sentarse al lado de su secuestrador en bien de la patria. Sacrificios como esos no los merece un grupo que quiere seguir delinquiendo a pesar de la mano tendida de un gobierno y de todo un pueblo.
Admiro al doctor Navarro, a pesar de sus equivocaciones anteriores. Ahora nos da ejemplo de demócrata y de amor a la patria. Buen ejemplo nos dio cuando renunció al cargo en la administración de Petro en Bogotá. Y ejemplo de lealtad cuando no ha querido decir el porqué de su renuncia a un jefe que no ha dado muestras de merecer esa lealtad.
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