Nuevas revelaciones y confesión de crímenes hicieron los ex jefes de las autodefensas Diego Fernando Murillo, alias "Berna" y Rodrigo Tovar Pupo, alias "Jorge 40", aunque este último sorprendió con un cruento episodio que dejó mil muertos en tan solo 15 días.
Desde Bogotá, Murillo Bejarano respondió en su versión libre 55 preguntas sobre víctimas del bloque Héroes de Tolová en Córdoba.
De estos, reconoció ocho asesinatos, entre ellos el del activista de Derechos Humanos antioqueño Jesús María Valle.
Según Murillo Bejarano, secuestró al abogado por órdenes directas de Carlos Castaño, pero luego lo liberó.
Sin embargo, reconoció que después el propio Castaño ordenó el asesinato.
Aunque la Fiscalía responsabiliza a miembros del Bloque Héroes de Tolová de una masacre contra la comunidad de paz de San José de Apartadó -el 21 de febrero de 2005-, Murillo Bejarano no admitió haber dado la orden de ese múltiple crimen.
El ex jefe paramilitar dijo que conoció de la masacre cuando los medios de comunicación la registraron, por lo que expresó su extrañeza que hombres de su organización criminal hubiesen estado involucrados, como así lo ha señala la Fiscalía luego de tres años de investigaciones.
Esto motivó la suspensión de la diligencia judicial, pues alias "Berna" y su abogado pidieron a la Fiscalía unas semanas para reunirse con otros desmovilizados de su bloque para reunir más información que pueda aclarar esa masacre.
Otra de las escalofriantes revelaciones de ayer fueron las de Hernán Giraldo. El ex jefe del bloque Tayrona de las Auc reveló que poco antes de la desmovilización ordenó desenterrar los cuerpos de muchas víctimas de su bloque y quemarlos o lanzarlos a los ríos, para borrar evidencias de cara a su sometimiento a la justicia.
Como consecuencia, a las autoridades les será casi imposible encontrar los restos y a las familias darles sepultura, como era su deseo.
Por su parte, en Medellín, el ex jefe paramilitar Salvatore Mancuso reconoció el asesinato de dos familias en los departamentos de Antioquia y Cesar.
Además, se comprometió a esclarecer los homicidios de unas 40 personas asesinadas por los grupos de autodefensas en La Gabarra, Tibú y Cúcuta.
Desde Barranquilla, "Jorge 40" reconoció en su versión libre que Carlos Castaño Gil "ordenó matar a mil personas en 15 días, como represalia al ataque que le hizo las Farc contra el campamento El Diamante, en Córdoba, el 28 de diciembre de 1998".
Tovar Pupo admitió en su versión ante la Fiscal Tercera de Justicia y Paz que "ninguno de los comandantes de los bloques ni de las escuadras estuvieron de acuerdo con esa orden, pero todos debieron obedecer sin chistar porque se trataba de una orden del mismísimo Carlos Castaño Gil".
La primera acción fue la masacre de Playón de Orozco, en el municipio magdalenense de El Piñón, el 9 de enero de 1999.
Hubo treinta muertos y la operación fue dirigida por Claudia Patricia Covaleda Velásquez, alias "Carolina", quien llevó hasta allí a los hombres que actuaban en el municipio de Pivijay.
Tovar Pupo no informó si la meta impuesta por Carlos Castaño se cumplió. Sólo le dijo a la Fiscal: "La orden la ejecutaron hombres bajo mi mando, pero yo directamente no ordené esa acción".
También se refirió a una incursión armada de hombres bajo su mando en Cerro Antonio, Magdalena, donde inicialmente se dijo que murieron nueve personas. Sin embargo, "Jorge 40" aseguró que después de reunirse con los subalternos de las Auc recluidos en la cárcel Modelo de Barranquilla, se estableció que fueron 37.
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