La Junta Directiva del Banco de la República consideró llegado el momento de "reducir el estímulo monetario" y aumentó a 3,25 por ciento la tasa base para las subastas de expansión. A juicio del Banco, las razones que se tuvieron para mantener la tasa al nivel del 3 por ciento ya no están vigentes, pues el escenario económico, interno y externo, ha cambiado.
En particular, la autoridad monetaria consideró que "con una demanda interna y crédito dinámicos, un crecimiento esperado en 2011 cercano al de tendencia, una inflación proyectada cerca del punto medio del rango meta de largo plazo y las expectativas de inflación a más de un año por encima de la meta", era necesario proceder a ajustar la tasa de intervención.
La medida, aunque esperada, sorprendió, porque no se pensaba que se adoptara tan pronto. Además, se consideraba que el aumento sería de por lo menos 50 puntos básicos y no de 25 puntos, como finalmente ocurrió.
Con esta decisión, el Banco de la República ha dado una señal inequívoca de que las condiciones de la economía colombiana han cambiado. Se ha terminado, entonces, el período de bajas tasas de interés y nos proyectamos hacia mayores tasas, las que algunos estiman alcancen niveles entre el 4,5 y el 5,0 por ciento a finales del presente año.
Al adoptar el nuevo nivel de la tasa de intervención es claro que el Banco ha procedido con prudencia y ha cortado por lo sano, pues no mantuvo su posición de que los eventos inflacionarios de los últimos meses respondían a fenómenos temporales, sino que ha reconocido unos nuevos hechos que, como el aumento del precio del petróleo y de los alimentos a nivel internacional, están afectando las expectativas de inflación.
Igualmente, se cuida de no impactar el nivel de crecimiento de la economía, pues aunque se evidencia una aceleración importante en el nivel del crédito y en los precios de la vivienda, se tienen signos de que la capacidad instalada del sector productivo todavía no ha sido copada, de que la confianza de los consumidores se ha debilitado y de que, según el BBVA, Colombia todavía tiene margen para crecer este año y el próximo, antes de alcanzar su potencial.
La recuperación progresiva de la economía mundial, en especial la de Estados Unidos, y el aumento de precios de las principales materias primas, junto a la inestabilidad que presentan los precios del petróleo, afectados por los sucesos de orden político en varios países del Medio Oriente y África, han ido cambiando las perspectivas para muchas economías en desarrollo, y Colombia no es la excepción.
Además, la situación interna del precio de los alimentos todavía no se despeja, pues ya se anuncia una nueva temporada de invierno que puede ser tan cruda como la de finales del año pasado. Igualmente, el Gobierno Nacional tendrá que avanzar en su programa de reconstrucción de la infraestructura, el cual deberá darle, a través del mayor gasto público, un nuevo aire a la economía.
Por tanto, la prudencia exhibida por el Banco de la República con su decisión de un aumento leve en la tasa de intervención, debe ser la regla de oro que, en materia económica, es necesario aplicar durante los próximos meses, no sólo por parte de la autoridad monetaria, sino por el Gobierno Nacional, que deberá seguirla aún con mayor cuidado y celo.
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