El celular salió volando y al único lugar en el que se le ocurrió aterrizar fue en un separador en un parqueadero de un centro comercial, dijo Juan Fernando Londoño. Lo perdió y tras ese crash inconfundible, comprobó que tenía astillada la pantalla, pero aún funcionaba.
Cuando lo llevó al centro de reparación, su móvil hizo parte del montón de equipos que llegan a cuidados intensivos con una historia particular. David Rosero, gerente de iSolutions, especializado en Apple, ha recibido equipos que exhiben pisadas de ganado, que se han caído al agua salada o dulce, y al sanitario (¡sucede más de lo que imagina!), o que han resbalado desde balcones de gran altura.
Algunos no necesitaron un gran accidente, solo un pequeño golpe, en el ángulo indicado, para que la pantalla se astillara, como le ocurrió a Yan Camilo Vergara. Decidió ajustarse a la filosofía de DIY ( Do it yourself o hazlo tú mismo), y compró el kit con el repuesto respectivo. Para ello se apoyó en la comunidad de internet: http://www.ifixit.com.
Lo que no es para todo el mundo. David explica que se encontró con un caso de alguien que intentó cambiar la pantalla de un iPhone por sí mismo, y dañó los sensores de cercanía, que desactivan servicios como música cuando entra una llamada. Tan solo en el caso de un iPhone hay que pasar por más de 25 tornillos para poder remplazar una pantalla, añade. Herramientas de precisión, conocimiento de la arquitectura interna y rapidez de acción se imponen. Conozca cómo prevenir incidentes y reaccionar frente a problemas comunes.
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