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El derecho a la vida

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05 de octubre de 2011
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Con las oportunidades que me ha dado la vida, he aprendido a querer y admirar a un Estado y a un pueblo como el de Israel. Soy un exbecario de este país tan criticado por buena parte de la humanidad.

Ese conocimiento que tengo por haber estado allí muchas veces, me autoriza para opinar sobre un artículo publicado en este diario por un descendiente del pueblo judío. El joven Yohir Akerman.

El autor de este artículo debe tener en cuenta que opina precisamente en un medio de información conservador y católico, abierto a otras creencias políticas y religiosas como ningún otro medio lo acepta.

En EL COLOMBIANO escriben conservadores de todas las tendencias, liberales, exmiembros de las guerrillas, etc. Para no hablar de otras creencias religiosas, incluyendo al autor del artículo que comento.

Critica el autor del artículo, el proyecto de ley presentado al Senado de la República por un grupo de parlamentarios conservadores contra el aborto. Dice, entre otras muchas cosas, que la gente no ha asimilado lo que significa la separación que hay entre la Iglesia y el Estado.

La realidad es que la separación existe y se cumple, pero cuando se trata de algo que va en dirección contraria a quienes no quieren nada con la Iglesia Católica, religión mayoritaria en Colombia, atacan con el argumento de que se atenta contra la separación de Iglesia y Estado.

Me extraña que una persona de un Estado que defiende sus convicciones hasta con el uso de las armas, argumente en esa forma.

Dice también el articulista: "Esta iniciativa quiere imponer a la totalidad de los colombianos un aspecto de la moral católica a través de una reforma constitucional, que sólo siguen unos pocos".

No puedo aceptar que se diga que la moral católica en Colombia la siguen unos pocos cuando se sabe que es un pueblo de mayoría creyente.

El ingrediente político partidista lo incluye en su artículo cuando afirma: "Por eso la sociedad, sobre todo las mujeres, deberían mostrar su rechazo al Partido Conservador por pretender criminalizar de nuevo el aborto...".

Sin duda es un artículo político con cubierta de moralidad. Entremos al tema moral, con la advertencia de que lo hago con todo el desconocimiento científico, pero apelando a la lógica de la simple observación. Para mí, el aborto es el asesinato de la criatura más indefensa de la humanidad. Es una criatura que no tiene cómo defenderse, que no tiene manera de protestar, que no tiene quién la defienda si no es su propia madre.

Entiendo que la mujer tiene el óvulo inmodificable durante cuatro semanas. Si en esas cuatro semanas no es inseminado, se pierde. En cambio, cuando recibe un espermatozoide, ese óvulo se modifica, adquiere vida, ya no se pierde sino que es algo distinto, es otro ser viviente desde el mismo momento de la concepción.

O ¿esa criatura es una cosa hasta cierto día y al día siguiente es un ser humano?, como afirman algunos.

¿Quién puede decir en qué momento, distinto a la concepción, cambia de ser una cosa a un ser viviente?

Opino que la vida empieza cuando se produce ese cambio, cuando se unen óvulo y espermatozoide.

¿Que el feto hace parte del cuerpo de la mujer? Entonces, cuando se trata de inseminación artificial, de cuál mujer hace parte: ¿de la que entregó el óvulo o de la que posteriormente lo recibió inseminado?

No asesinemos más seres indefensos y no hagamos más política con un tema de esta naturaleza.

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