Cuando la mayoría de los jóvenes le quieren sacar el cuerpo al servicio militar, para Luis Fernando López era la única manera de cumplir su sueño. Hoy, este subintendente de la Policía Nacional es orgullo del atletismo colombiano.
Luis Fernando López Erazo, el marchista que se colgó el primer metal en un Mundial para el atletismo nacional, vivió sus historias de mayor esfuerzo por fuera de las pistas.
Hijo del marchista Luis Alfredo, Fernando nació en Pasto, en donde se formó atleta desde los 11 años. De la mano de su tío Marcelino Pastrana, hizo toda la carrera juvenil, hasta ser tercero en un Suramericano. Pero en ese momento tuvo la decisión más difícil de su naciente vida.
"Como en Nariño no había el apoyo necesario, decidió irse para las Fuerzas Armadas, pues su entrenador actual Fernando Rozo ya lo quería en las filas. Se fue a hacer el curso de patrullero de la Policía en Bogotá, pero le tocó servir en Mocoa", recuerda su orientador Marcelino, excampeón juvenil de 400 metros.
En Putumayo vivió los peores años de la violencia. A finales de los 90, la zona fue azotada por las tomas a las bases de Las Delicias y Patascoy, así como hostigamientos. En medio de las balas, López estuvo en la Policía Antinarcóticos, y aunque tenía la gabela del deportista, no se abstraía de ese mundo.
"No estaba inmerso en todos los operativos, pero sí vivió ese tiempo. Sus oficiales no lo dejaban casi entrenar y lo poco que hacía era en la pista de la Base Aérea. Ahí te das cuenta que su carrera estaba para grandes cosas", sostiene Pastrana, quien después vivió su partida hacia Pereira y luego Bogotá, antes de emprender el camino que hoy lo tiene en el podio mundial.
"En la ciudad estamos muy contentos, alegres con lo hecho por Fernando. Hablé con él y sabía que había hecho las cosas bien", explicó su padre. "Más que en un tercer puesto es como haber ganado la medalla de campeón", afirmó el atleta López (1:20.38), desde Corea del Sur, en donde llegó detrás de los rusos Valery Borchin (1:19.56) y Vladimir Kanaykin (1:20.27).
Hoy, en la zona conocida como la Pastusidad, se levanta el estadio de atletismo que llevará el nombre de López. Ya tiene la primera parte lista, pero la pista apenas está en asfalto y no hay dinero para ponerle el recubrimiento sintético. "Esperamos que con lo hecho por Fernando podamos tener el apoyo para terminar, y así hacerle este homenaje en vida", anota Marcelino.
Esta semana volverá a recibir con honores la bandera y las preseas de la Policía. Aunque el orgullo es de todo un país al que defendió con las manos y enalteció con sus pies.
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