Es claro que la intención del presidente Juan Manuel Santos al conformar lo que él llamó un ‘gobierno de unidad nacional’, era darles participación a todas las fuerzas políticas que quisieran llegar.
A simple vista, esa parece ser una decisión loable: un mandatario agrupa un equipo de políticos de diferentes partidos para trabajar en pos del bien común.
Sin embargo las cosas no son tan así.
Sin hilar muy delgadito, está claro también la razón por la que Santos ha abierto la puerta: mientras menos oposición tenga, mejor para él; además porque con la que le hace el expresidente Álvaro Uribe es más que suficiente.
El problema radica en que se ha generado una mezcla que no producirá buenos resultados porque sencillamente los ingredientes (dirigentes políticos), tienen agendas propias y quienes no sean favorecidos con la sucesión o un interés particular, reventarán más temprano que tarde.
Y eso traerá consecuencias.
Germán Vargas Lleras y Rafael Pardo , que son las grandes figuras aliadas (no del bolsillo de Santos), se sostendrán tranquilos mientras el uno siga siendo el virtual designado, y el otro sepa que al Partido Liberal le seguirá cayendo la bonanza.
¿Pero mantendrán la calma otras figuras de reciente nombramiento, cuando por la salud del Gobierno se pongan talanqueras a sus permanentes intenciones de figurar?
Creo que no.
El caso que ilustra esto último es el de Gina Parody , posesionada esta semana como Alta Consejera para los asuntos de Bogotá.
Santos nombró en un cargo de interlocución a la mayor opositora que tiene el alcalde Gustavo Petro .
Es decir, el gobernante de la capital y su enlace con la Presidencia hasta hace pocos días se cruzaban trinos de una oposición subida.
¡Cómo estará la cosa de floja que el interlocutor de Gina no será Petro, sino su secretario Privado!
La pregunta que habría que hacer en este espacio es si vale la pena entonces llenar el gobierno de dignatarios, por llenarlo; crear altos cargos por crearlos, sólo para darle cabida en una representación de nivel ‘digno’ a los opositores y seguidores.
Deberían estar los que hagan falta y tampoco podemos ser tan papistas de criticar al Presidente porque crea un puesto cuando se necesite, pero el criterio no puede ser tenerlos a todos para controlarlos, como parece ser el espíritu de este gobierno.
Santos está creando una bomba de tiempo, que podría reventar en cualquier momento, cuando los apetitos de figuración que tienen las estrellas que convocó no se sacien completamente.
@carlosaperez