La prensa internacional aprovechó la exitosa presentación de Colombia en el Mundial Brasil 2014, para elogiar el aporte de un torneo infantil que ha logrado perdurar y crecer en el tiempo, incluso extenderse a otras disciplinas deportivas: El Ponyfútbol.
De allí salieron destacados futbolistas, valga decir James Rodríguez, quien fuera figura del club Academia Tolimense, en 2004, cuando esa representación quedó campeona y el pequeño 10 de la Selección Colombia solo tenía, entonces, 12 años.
El Wall Street Journal, tal vez el diario de temas económicos más influyente del planeta, subrayó que el Ponyfútbol ha servido para acercar a los niños al ambiente de competencia, con la presión de las tribunas llenas y con medios de comunicación locales que transmiten esta fiesta del fútbol de menores, que empieza desde junio, con sus fases eliminatorias, y que termina en enero en la Unidad Deportiva Atanasio Girardot. Un espectáculo masivo, de alto nivel, que reúne a cientos de familias en torno al fútbol.
En los últimos años han venido a Medellín delegaciones de Ecuador, Estados Unidos y Brasil que le imprimieron un sello internacional al torneo. Se trata de un esfuerzo de la empresa privada, que decidió cultivar en cientos de muchachos un espíritu de sana diversión y competencia.
Hoy, cuando es posible decir que 11 de los 23 convocados por Pékerman pasaron por el Pony, se ven los resultados de largo plazo que arroja este esfuerzo económico y organizativo gestado desde nuestra ciudad.
Pico y Placa Medellín
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